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el tintero / OPINIÓN

A vueltas con la efebocracia

Recuerdo una vez que utilicé el término en una tertulia televisiva mientras entrevistaban al portavoz socialista, Manolo Mata y a éste le hizo gracia y creo recordar que compartió algunas de mis inquietudes al respecto

20/10/2021 - 

El pasado fin de semana fueron los socialistas de toda España quienes se reunieron en Valencia para celebrar su congreso, como hizo el PP hace unas semanas. Los dos grandes partidos políticos de la democracia española eligieron nuestra ciudad para celebrar y clausurar sus respectivos cónclaves. Una buena noticia para Valencia, su economía y su hostelería, algo lógico teniendo en cuenta que las cúpulas de sendas formaciones se pasan la vida en Madrid y nuestra ciudad está a poco más de hora y media en AVE y el clima y la gastronomía que ofrecemos es, sin duda, de las mejores del mundo, sin exagerar un ápice.

Los partidos políticos que en el argot de la politología se denominan como ‘catch all’, algo así como ‘coge todo o atrápalo todo’ porque buscan votantes en todas las capas de población y siempre reivindican el centro ideológico y político para aglutinar a un mayor número de electores y poder alcanzar el poder y la gobernabilidad, a poder ser en solitario, suelen ser formaciones grandes, con muchas delegaciones en pueblos, ciudades y barrios. La crisis económica y la irrupción de nuevas formaciones políticas en la última década hizo que tuvieran que apretarse los machos y redujeran parte de los dispendios y las infraestructuras con las que contaban, quizá ahora no hay sedes del PP y el PSOE en todos los barrios de las grandes capitales españolas, pero antes las había.

Esa capilaridad de llegar a todos los rincones y de abarcar gran amplitud de públicos hizo que los partidos cuenten con una sección juvenil, las Nuevas Generaciones del PP y las Juventudes Socialistas del PSOE son las más icónicas formaciones puesto que dependen de los dos partidos que han gobernado España y sus miembros saben lo importante que es comenzar una carrera política desde joven y desde abajo, como suele decirse en la vida interna de los partidos “pegando carteles”, refiriéndose a los actos que se realizan en los inicios de las campañas electorales. Muchos de los históricos líderes políticos españoles militaron desde bien jóvenes en las formaciones que luego los llevaron a puestos de responsabilidad y trabajos bien remunerados.

La situación actual ha derivado en que los jóvenes han alcanzado el poder y la cima de los partidos e incluso de las instituciones de una forma sorprendente, de ahí mi expresión efebocracia, el poder de los más jóvenes y también podemos deducir los menos experimentados, porque ya sabemos que la juventud está preparadísima y tiene muchos títulos e idiomas, pero es imposible que hayan vivido con 40 años lo mismo que alguien de 55 o 60, y creo sinceramente que para gobernar la vida de millones de personas, muchas de ellas mayores, especialmente en la población envejecida de nuestra querida España, no estaría mal contar con veteranos al mando. Vaya, el Senado deriva de la palabra senectud, ese “período de la vida que sigue a la madurez”, como elegantemente lo define la RAE.

Justamente el Senado pinta poco en la toma de decisiones de la política española. Si piensan que esta valoración sobre la juventud y la política es un atrevimiento mío sin más motivo, les diré que justamente me vino a la cabeza al leer y escuchar las declaraciones del joven socialista valenciano que se postula a dirigir las Juventudes del PSOE, nada contra él que seguro es un magnífico profesional, pero creo que como algunos autores clásicos de la ciencia política han escrito, los órganos de juventudes son totalmente prescindibles, recuerdan algo a formaciones propias de otro tipo de regímenes políticos.

Esta reflexión enlaza perfectamente con la sociedad de la imagen, la belleza y la juventud que estamos, entre todos, encumbrando, frente a la sociedad del estudio, la experiencia y la madurez que deberíamos fomentar al menos para delegar nuestras responsabilidades públicas, confiando en que los más veteranos tendrían más capacidad de análisis, equilibrio y reflexión sobre muchos de los asuntos que debemos afrontar y los problemas que esperamos que nuestros políticos nos resuelvan, lo cual es difícil cuando apenas tienen experiencia y recorrido en la vida por su tremenda juventud.

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