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obituario / OPINIÓN

Adiós a Paco Ceacero, gran fiscal y gran persona

17/11/2019 - 

Paco era un gran fiscal. Era tan consciente de la importancia de nuestra función, del orgullo de pertenecer a esta carrera que, desde el momento en que vio su nombre en la lista de aprobados hasta la última vez que se puso la toga, sostenía que somos unos privilegiados. Decía que lo somos porque pocas personas pueden tener en sus manos una responsabilidad tan grande y tan hermosa al mismo tiempo.

Paco era un gran fiscal, algo que hubo quien supo ver hace tiempo. Así lo hizo la Guardia Civil cuando le condecoró con la medalla al mérito civil, un galardón que le hizo tanta ilusión como a un niño recibir sus primeros regalos de Reyes.

Paco era un gran fiscal, pero nunca dejó que se marchara del todo ese niño que llevaba dentro, ese niño que un día quiso ser fiscal y lo logró. Así se lo hacía ver a cada uno de sus alumnos, aspiraran a ser jueces, fiscales, abogados o cualquier otra profesión jurídica, aunque, después de haber conocido a Paco, todos quisieran ser fiscales.

Paco era un gran fiscal, que entendía que ser fiscal es mucho más que una profesión, es un compromiso. Se describía a sí mismo como un fiscal del artículo 124 de la Constitución, porque entendía firmemente que nuestro deber con la sociedad y defensores de la legalidad nos convierte en una especie de superhéroes con toga en lugar de capa. Así se lo transmitía a los fiscales en prácticas, al decirles que cada vez que se pudieran la toga, fuera para un juicio por delito leve o para el sumario más complejo, eran como el propio fiscal General del Estado.  

Paco tenía razón al decir que era un privilegio pertenecer a esta carrera. Y lo es, porque nos ha permitido conocer a profesionales como él.

Pero Paco no solo era una gran fiscal, Paco era una gran persona. Lo sabemos todos los que le conocíamos. Siempre una sonrisa dibujada en su cara. Siempre una buena palabra. Siempre un abrazo de consuelo y cariño. Siempre buscando el lado positivo a las circunstancias de la vida.

Paco fingía ser una persona recia; incluso dura. No le asustaba ningún reto. No se paraba ante nada. Él mismo se definía como “una persona poco prudente”; eso que los demás llamaríamos valiente.

Paco creía que podía engañarnos, y bajo esa apariencia dura y mordaz, sarcástica y capaz de todo, se escondía un persona sencilla y sensible, sin dobleces, que nunca negaba un favor a un compañero. No era el tipo duro que fingía ser. Era un hombre fuerte, firme y apasionado, que disfrutó de cada instante de su vida.

Paco tenía solo una debilidad; mejor dicho, tres: Chus, Fernando y Ana.

Aún recuerdo, querido Paco, cuando nos contabas el día en que tu hijo Fernando te sacó de quicio en un partido de fútbol, y te provocó hasta que acabaste parando en una rotonda para enviar su balón, de una patada, a un campo de naranjos. Nos reímos hasta llorar. Y tu lloro era, en el fondo, arrepentimiento de poder haber hecho daño a la persona que más querías.

Recuerdo también cómo nos decías que, cuando aprobaste, tu padre no te dejó comprarte un coche, porque lo que debías hacer era comprarte olivos, que ellos te darían muchos coches. Y te compraste los olivos. Y te emocionabas cuando recordabas la razón que tenía tu padre. Y luego te compraste el coche.

Tus debilidades eran tus grandes apoyos: los pilares en los que basabas tu vida. Lo que te empujaba hacia delante sin miedo.

Te vas, compañero y amigo. Si existe un Cielo, como tú creías, sabemos que ahora estarás allí, y que eso es el consuelo de tu familia. Mientras, Paco, te vemos caminando por los pasillos, con tu toga en el brazo, y saludando con tu eterna sonrisa. Nosotros te recordaremos así.

Querido Paco, descansa en paz

Eduardo Olmedo y Susana Gisbert son fiscales de la Fiscalía Provincial de Valencia

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Francisco Ceacero Lorite Ingresó en la carrera fiscal en 2003, en la 42º promoción de fiscales. Estuvo destinado en Alcoy (Alicante), Castellón y Valencia desde 2007. En Valencia, ha pertenecido a la sección delitos económicos, sección antidroga y la de Contencioso administrativo, mercantil y laboral. Se encontraba haciendo el juicio del caso Metrored cuando enfermó.

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