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análisis

Siempre hay un camino a la derecha

Salvo Vox, por razones obvias, a la hora de buscar una coalición todos los partidos miran a la derecha. Que no quepa duda de que, si tras el 28-A hace falta, el PSPV hablará con Cs... si estos no están negociando con el PP. Compromís podría ser la segunda opción

13/03/2019 - 

VALÈNCIA.-Cuando uno considera el adelanto electoral de Pedro Sánchez y sus nueve meses de gobierno, apoyados en Podemos, en el PNV y en los independentistas catalanes, cabría pensar que el presidente y los socialistas han estado totalmente volcados a la izquierda. Y que de ahí viene la agitación de los tres partidos de derechas, sublimada en el espectáculo de la manifestación de Colón. Sin embargo, una lectura más atenta del devenir del PSOE en los últimos años nos muestra una realidad muy distinta.

Desde 2015, el PSOE ha intentado por todos los medios pactar con Ciudadanos allá donde ha tenido ocasión. El PSOE mira primero a su derecha, y solo si el partido ubicado a su derecha le ignora y desprecia, no le queda otro remedio que considerar otras opciones. Es lo que sucedió, sin ir más lejos, en marzo de 2015, cuando Susana Díaz, que podía elegir entre Ciudadanos y Podemos, optó sin dudarlo por los primeros para gobernar en Andalucía. Y algo similar pudo suceder ese mismo año en la Comunitat Valenciana si el pacto entre Ciudadanos y PSPV para repartirse los puestos en Les Corts Valencianes hubiera prosperado. No lo hizo por un pequeño inconveniente: ambos no sumaban mayoría, y el PP se negó a abstenerse. 

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Nos encontramos una situación parecida a principios de 2016. Tras las elecciones de diciembre de 2015, Pedro Sánchez estaba en condiciones de formar gobierno si lograba pactar con Podemos y con algunos partidos nacionalistas. Pero desde el PSOE se lo dejaron claro: ni Podemos ni independentistas. Así que Sánchez optó por Ciudadanos, en un pacto cuyos firmantes no sumaban —ni de lejos— 176 escaños. Un pacto que necesitaba del concurso de Podemos, como tonto útil, para funcionar (aunque se invocó en su momento la necesidad de que Podemos se abstuviera, esto nunca fue cierto: para que los números salieran, Podemos tenía que votar ‘Sí’). Ya saben lo que sucedió: Pablo dijo ‘No’, hubo que repetir elecciones y el PSOE le echó toda la culpa... a Podemos, que se negó a avalar un pacto del centro izquierda con el centro derecha.

* Lea el artículo completo en el número de marzo de la revista Plaza

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