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VOL 10. UNA RADIOGRAFÍA AL COMERCIO MÁS TRADICIONAL

Algemesí: el comercio de siempre resiste al coronavirus

Recorremos diez municipios de la provincia de Valencia para que sus comerciantes nos cuenten cómo han enfrentado la crisis del coronavirus. Cada miércoles y sábado un nuevo episodio

2/08/2020 - 

VALÈNCIA. Las mascarillas, las colas para guardar las distancias y el gel hidroalcohólico a las puertas se han convertido en el paisaje habitual de muchos comercios. Unas tiendas que durante el confinamiento sacaron la calculadora para estimar la dimensión del agujero en sus cuentas. Y que con la desescalada intentan sobreponerse a una temporada marcada, en la mayoría de los casos, por el temor a los números rojos. Aun así, la resiliencia y la experiencia que aportan los años ha permitido a algunos de los comercios más antiguos de Algemesí aguantarla embestida del virus.

Girbés Moda: la tradición que no pasa de moda

Al entrar por la puerta, el estilo clásico del establecimiento deja entrever que estamos ante un comercio con mucha historia entre sus cuatro paredes. En 1942, la familia Girbés abrió en un local cercano una tienda de ropa y en 1954 se trasladaron definitivamente a su ubicación actual. Su actual dueño desde hace cuatro años, Ximo, muestra orgulloso un grabado en la pared: “Lo hizo un escultor muy conocido de Algemesí, Leonardo Borràs, que en sus inicios se dedicaba a la decoración de tiendas y comercios”, explica.

En los años 70 Antonio Girbés relevó a sus padres, los fundadores de la tienda, y realizó la primera gran transformación ampliando la venta a la confección de ropa con un estilo marcadamente clásico. “Antonio pensó que si quería que la tienda sobreviviera debía adaptarse al mercado de la moda”, asegura Ximo. Este fue el mismo camino que siguió su actual dueño: la innovación. Así pues, cuando se puso al frente, decidió ampliar su público potencial incluyendo ropa para gente más joven. “Venían muchos clientes a comprar ropa para sus padres o sus abuelos, pero ellos nunca se compraban nada y decidí incorporar piezas más juveniles”, señala Ximo. Ahora, los trajes y los pantalones de pinza comparten estantería con las camisas floreadas y los pantalones rasgados.

Pero este no ha sido el único cambio que ha experimentado la tienda. En el mes de junio, Ximo decidió dar un paso más y lanzarse a la venta de ropa online. “El presente ya es la venta por internet”, afirma convencido. “Eso no implica descuidar la tienda física, es solo un escaparate más, con la diferencia de que te permite llegar a muchas más personas”, apunta. De momento, parece que esta nueva herramienta les funciona bien, no solo entre los vecinos de la localidad, muchos de ellos clientes de toda la vida, sino también fuera de Algemesí. “Vendemos por toda la Comunitat Valenciana, y también a Murcia y Zaragoza”, asegura Ximo.

Este nuevo proyecto, a pesar de llevar muchos años sobre la mesa, ha experimentado su empujón final durante el confinamiento. “Estos dos meses hemos estado cerrados, sin vender nada, pero hemos aprovechado para buscar nuevas ideas, entre ellas la venta online”, señala. Sin embargo, el comercio se ha visto duramente resentido por su cierre durante la crisis sanitaria. “El día que cerramos coincidió con la campaña del Día del Padre en la que vendemos bastante”, explica Ximo. “De las ventas que tendríamos entre marzo y septiembre, habremos perdido un 70%”, lamenta. De momento, las ventas se sitúan a la mitad respecto del año anterior, a la espera de tiempos mejores.

Ca Garrofera: 90 años detrás de la barra

A escasos metros del Mercado Municipal de Algemesí se encuentra el bar Ca Garrofera, un establecimiento mítico que levantó la persiana y encendió los fogones hace 90 años. En 1930, Vicente de Garrofera abrió el bar y, pese que durante los primeros años se dedicaba a servir bebidas y cafés, pronto empezó a crecer. Junto a él, trabajaban sus dos sobrinos, hasta que un día llegó un joven cordobés en busca de trabajo. “Se acabó casando con mi abuela que era una de las sobrinas que trabajaba aquí”, recuerda Vicente, el actual dueño del bar. “Mi abuelo tenía muy buena mano con la cocina y sentó las bases de lo que es ahora este bar”, asegura.

Fue entonces cuando el bar empezó a adquirir relevancia incorporando y especializándose en las tapas. “Mi abuelo venía de Andalucía donde había mucha tradición de preparar tapas y en los años 50 empezó a servir algunos platos que a día de hoy todavía permanecen en la carta”, explica Vicente que ya es la cuarta generación familiar al frente de este clásico local. Así pues, pese al paso de los años, han mantenido la tradición culinaria que les caracteriza desde su origen.

Esta crisis sanitaria, sin embargo, ha acabado con 90 años de cafés matutinos y almuerzos a media mañana. “Excepto durante la Guerra Civil, el bar no había cerrado nunca, lo que ha ocurrido no lo habíamos visto antes”, aseguran Vicente y su mujer, Pilar. Por suerte, ya están notando como el local recupera su clientela de siempre. “A pesar de que ahora es temporada baja porque muchos vecinos de Algemesí se van a la costa, la gente ha respondido muy bien y tenemos un buen nivel de trabajo”, comentan aliviados.

Para sus actuales dueños, la receta para conseguir mantenerse en pie pese al paso de los años es la calidad: “Nosotros apostamos por los productos de proximidad, los compramos justo aquí al lado, en el Mercado Municipal”, explican. Sin embargo, temen que la tradición familiar pueda estar llegando a su fin por la falta de relevo generacional. “Nos pesa la responsabilidad de estar al frente de un bar con tantos años de historia, debemos estar a la altura”, confiesan.

Hijas de Carmen Esteve: 71 años de tradición valenciana que resiste

El traqueteo de las máquinas de coser debería inundar el taller de la tienda Hijas de Carmen Esteve, sin embargo, no es más que un leve sonido de fondo. Es el reflejo de las consecuencias que ha tenido el coronavirus para este comercio artesanal que abrió sus puertas en 1949. La abuela de Ana, quien regenta actualmente el comercio junto a sus primas y hermanas, empezó cosiendo y bordando en su propia casa, en el centro de Algemesí.

Posteriormente, en 1998, se trasladaron a un antiguo molino de arroz que convirtieron en su actual tienda manteniendo la estética característica del establecimiento. Con el paso de los años, el negocio también ha ido creciendo y, aunque se dedican principalmente a la confección y venta de indumentaria valenciana, también hacen otros tipos de productos bordados: “empezamos bordando manteletes y, poco a poco, hemos ido creciendo y abarcando otro tipo de trajes y bordados”, explica Ana.

En el taller, las máquinas tradicionales de pedal conviven con máquinas más industriales. “Hemos ido evolucionando, pero al principio la producción era fundamentalmente artesanal”, comenta Ana, “aun así, continúa siendo un trabajo muy minucioso y artesanal”. Sin embargo, la crisis sanitaria ha provocado que el hilo y la aguja se queden guardados durante una temporada en el cajón. “Aunque no es el mes de más carga de trabajo tenemos, el taller debería estar ahora a tope, con los 13 trabajadores habituales, y prácticamente no hay nadie”, lamenta.

Y es que, con la cancelación de las Fallas y de la mayoría de eventos y celebraciones, este 2020 se ha convertido un año atípico para Hijas de Carmen Esteve. “Los clientes no se atreven a comprar porque es todo muy incierto, no sabemos cuando se celebrarán las próximas Fallas”, explica Ana, “este año no tiene nada que ver con cualquier otro año normal, nos ha afectado mucho porque vivimos de las fiestas y los eventos”. Aun así mantienen la esperanza ante   tradicionales que, tarde o temprano, volverán a reactivarse.

Olga Cubells – La Manyeta: el trato cercano como receta del éxito

En 1941 levantó la persiana otro de los comercios más longevos de Algemesí que han conseguido sobreponerse al paso de los años, se trata de la tienda Cubells. Incluso antes de abrir sus puertas, el abuelo de Olga ya vendía retales de tela casa por casa junto a su maleta, donde llevaba las muestras para enseñárselas a los clientes, y su abuela se encargaba de tejer ropa de punto. Con el paso delos años, el comercio pasó a manos de sus padres, y ella ya es la tercera generación al frente de esta tienda especializada en la venta e instalación de cortinas y objetos de decoración para casa.

“En el primer local que tuvieron solo vendían telas porque era una tienda muy pequeña”, explica Olga, “cuando la traspasaron al Mercado, incluyeron más productos como ropa confeccionada o trajes de comunión. Y, finalmente nos hemos especializado en las cortinas y la decoración del hogar”. Pero los productos no es lo único que ha cambiado en Cubells, Olga recuerda como su abuelo y su padre vendían “de fiado”. “Recuerdo que mi padre iba los domingos con su bicicleta a cobrar por las casas lo que había vendido durante la semana, porque era cuando la gente cobrara el jornal”, asegura.

Para Olga, el mejor consejo para sobrevivir al paso del tiempo es la calidad y el trato cercano. “Aquí el cliente puede elegir como quiere que sean las cortinas, luego le tomo las medidas, se las confeccionamos y se las instalo”, comenta. Un servicio que en los últimos años ha completado incluyendo una gran variedad de objetos de decoración. “Hay que buscar nuevos caminos, yo he decidido especializarme en moda para el hogar, y eso hace que te distingas de otros establecimientos”, explica.

A pesar de que la crisis sanitaria y el cierre de su comercio ha supuesto un golpe para la tienda, Olga recuerda crisis anteriores. “Cuando me puse al frente de la tienda estábamos en plena crisis económica y, desde entonces, el negocio ha ido a menos”, lamenta. Durante el confinamiento muchos encargos se quedaron a medias, a la espera de poderlos entregar pero, poco a poco, la situación ha ido volviendo a la normalidad. “Hay temporadas en las que te planteas si continuar o no, pero tirar por la borda un negocio familiar de tantos años es complicado. Así que toca resistir”, confiesa.

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