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reducción del turismo internacional y demanda de última hora

Los apartamentos turísticos: su éxito se enfría en la era covid

3/08/2020 - 

VALÈNCIA. El 'boom' de los apartamentos turísticos se enfría en València. Aunque ya en los últimos años la burbuja se había desinflado como consecuencia de las restricciones normativas y de licencias, lo cierto es que el estallido de la pandemia ha dejado muy tocado al sector que se encuentra inmerso en una 'guerra de precios' y ante la disyuntiva de qué hacer con el negocio. Muchos han tenido que reinventarse a marchas forzadas y pasar varios de los inmuebles al alquiler de media y larga estancia para darles una salida útil. Una particular encrucijada que obliga a muchos a mantener a debatirse entre abrir o permanecer cerrados.

Y es que la actual situación se ha frenado en seco al turismo internacional de España. Pocos son los visitantes que estos días disfrutan de la capital del Turia. El miedo a los brotes y la incertidumbre sobre el futuro ha llevado a la mayoría de extranjeros a no viajar y optar por un turismo más nacional. Un escenario que, en consecuencia, deja sin clientes a la mayoría de empresas de apartamentos turísticos que intentan salvar la temporada con la demanda nacional. Pero no es suficiente. Para muchos la situación es inasumible y los números no salen. 

Una situación que ha llevado a propietarios y empresas de pisos turísticos a buscar una solución ante el frenazo de los visitantes en València. Y, en muchos casos, el resultado ha sido reconvertir esos inmuebles de corta estancia en alquiler tradicional. "El auge de los apartamentos turísticos ya se estaba resintiendo por las restricciones para la concesión de licencias, pero esta crisis lo ha precipitado todo", explica a este diario la presidenta de la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (Asicval), Nora García.

Empresas como Citizentral, dedicada a la gestión de pisos turísticos, prevén un 'annus horribilis' ante la drástica caída de las reservas. "El año pasado en julio rozábamos una ocupación de entre el 85-90% entre los dos edificios que tenemos y ahora mismo estamos entre el 15-20%", apunta Ana Moldes, una de sus propietarias. Y es que la compañía, que cuenta con dos edificios en Ciutat Vella con más de 45 apartamentos no ve el horizonte nada halagüeño. Las reservas entran a cuenta gotas y en agosto, el mes por el excelencia del turismo nacional, las reservan son de poco más de 30%.

Foto: EVA MÁÑEZ

En una situación similar se encuentra Total Valencia Apartments, compañía que gestiona unos 40 apartamentos en la ciudad y que, además, cuenta con dos establecimientos hoteleros, circunstancia que les permite conocer de primera mano los comportamientos del turista y sus preferencias. "La gente prefiere el hotel porque tiene mayor sensación de profesionalidad e higiene y cree que se aplican más medidas de seguridad. Ello explica que haya más reservas y ocupación que en un apartamento turístico", explica Javier Bellver, CEO de la compañía. 

Una creencia que, según subraya, nada tiene que ver con la realidad dado que la limpieza e higiene de los espacios, así como el cumplimiento de la normativa sanitaria son dos máximas que la mayoría de empresas están aplicando. De hecho, muchas compañías especializadas en el segmento de los pisos turísticos han reforzado la higiene de sus inmuebles. "En Citizentral hemos reforzado los protocolos de limpieza y seguridad, con check in online, atención telefónica 24 horas y aforo limitado en las zonas comunes", explica Moldes. 

"La gente todavía actúa con miedo a nivel nacional e internacional", señala Arantxa Martín, propietaria de viviendas turísticas, quien recuerda que los datos de la Asociación de Viviendas de Alquiler para Estancias Cortas de la CV apuntan a una reducción de ingresos de 55 millones en València desde el inicio de la pandemia. "Se han dado cancelaciones y la gente tiene miedo a moverse. Nosotros confiamos en el turismo nacional, pero todas las informaciones de los brotes nos afectan porque la gente no quiere llegar a un sitio y que los confinen", lamenta, a la vez que reconoce que las reservas se están dando a última hora. 

Guerra de precios, un camino hacia la supervivencia

Con este escenario, las empresas se han lanzado a tirar de ofertas con precios muy agresivos que han derivado en una especie de guerra comercial a la caza del turista. "El sector está desesperado por conseuir reservas y se están bajando los precios de una manera desmedida obligando al resto a tener que entrar al juego por supervivencia. Es una especie de canibalismo de mercado con precios muy bajos que apenas dejan margen de beneficio", lamenta Moldes. 

Foto: EVA MÁÑEZ

La caída de los precios es severa. Así, mientras durante estos meses de temporada estival los precios podían oscilar entre los 150-190 euros, ahora la noche puede llegar a los 85 euros. "Vamos a precios casi temporada baja y apartamentos precios muy bajos. Todos hemos bajado mucho buscando la poca demanda que entra", reconoce Bellver. "Ahora lo que queremos es salvar la temporada. Estamos en fase hibernación incluso de supervivencia, y ahora el objetivo es perder menos posible", subraya.

Para conseguirlo, para muchos han tenido buscar una alternativa al negocio: poner sus pisos en el mercado del alquiler residencial. El turismo no llega, el horizonte es incierto y hay necesitan los ingresos. "Las reservas no entraban y había más cancelaciones que entradas. Entendimos que teníamos que mover parte de nuestra cartera y se optó por darles esta salida temporal", explica Moldes. 

Muchas empresas, en la quiebra

Las perspectivas sobre el futuro son un misterio. Los brotes de las últimas semanas y la posibilidad que sobrevuela en el ambiente sobre un nuevo confinamiento dejan un panorama con más sombras que luces. "La burbuja se va a desinflar. Hay varios que se van a quedar por el camino y se abocado a vender los inmuebles o los arrendatarios a buscar nuevos gestores", advierte Bellver. El mercado será cada vez más reducido. "Muchos pequeños propietarios ya se han decantado por el alquiler a largo plazo y muchas empresas han preferido mantenerse con la persiana bajada. Si antes de la covid había 1.100 apartamentos turísticos en la ciudad, ahora hay disponibles la mitad", puntualiza. 

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