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Apropiacionismo, nostalgia y vigencia de lo quinqui

Carme Teatre estrena un montaje de Colectivo Isquión que hace un repaso a la marginalidad de la Transición

8/06/2022 - 

VALÈNCIA. En la ceremonia de entrega de los Premios Goya 2019, Rosalía estremeció tanto a los asistentes a la gala en el Palacio de Congresos de Sevilla como a los espectadores en casa con una versión a capela de Me quedo contigo, de Los Chichos. Aquella relectura junto a El Guincho y el Cor Jove de L'Orfeó Catalá tuvo un efecto distinto en la dramaturga Kika Garcelán, a quien arrasó una cascada de preguntas que fueron la semilla de la obra de Colectivo Isquión que del 9 al 19 de junio se instala en Carme Teatre, Quinqui. Todo es robado.

El proyecto, desarrollado en una residencia de creación en la sala, es un collage escénico que revisa la estética de la marginalidad y la conecta con nuestros días. No solo en lo que se refiere al apropiacionismo cultural y a la reinterpretación nostálgica de los años ochenta, sino también a la persistencia de la desigualdad en nuestros días, extremo que puso dolorosamente de manifiesto el confinamiento. 

“La pandemia reveló fallos del sistema sanitario y soluciones educativas excluyentes, porque había familias sin conexión a internet y chavales que no disponían de ordenador en casa para seguir las clases. Pero voy más allá, la educación es pública y gratuita si no tienes a personas a tu cargo, si te puedes pagar el alquiler y la manutención. A ese respecto todavía veo carencias”, lamenta la creadora quien, mano a mano con Álvaro Moliner fue desarrollando una propuesta donde experimentan con diferentes técnicas de puesta en escena, donde las visuales se alternan con escenas teatrales, fragmentos locutados a modo de documental, recorridos fotográficos y cinematográficos.

Del tirón al mito

El resultado no es lineal ni cohesionado pero arroja una mirada poliédrica a un fenómeno al que en los últimos tiempo se ha echado la mirada atrás en el cine, la música y la literatura. Tal es el caso de los documentales Algo salvaje (Paco Ortiz, 2021), en tributo al cantante gitano Bambino, y Kinkistars (Juan Vicente Córdoba, 2018), donde se detallan las transformaciones económicas, sociales y políticas en los barrios periféricos de Madrid que abocaron a muchos jóvenes a la delincuencia y la heroína. En el plano literario, Galcerán destaca el libro Macarras interseculares (Editorial Melusina, 2020), donde Iñaki Domínguez repasa rincones insólitos de la Transición en la capital de España, y Las leyes de la frontera (Literatura Mondadori, 2012), donde Javier Cercas fabula una historia de amor, traición y lealtad en el lumpen de Girona, y que Daniel Monzón convirtió en un thriller homónimo que este año se alzó con cinco Goyas.

“Pero donde más se está viendo es en la música de artistas como Rosalía y C Tangana, muy influidos por la comunidad latina por el flujo y la conversación directa del mundo global, pero que en sus videoclips ponen en valor la estética del momento: el bloque del extrarradio, el camión, la moto, el polígono como lugar de convivencia y resistencia, aunque luego lleven chándales de 20.000 euros”, expone la dramaturga y directora, a la que le preocupa que los chavales de hoy en día adquieran “esa actitud macara de desarraigo y desencanto utilizando como referentes a músicos que hablan de la marginalidad desde el privilegio”.

El tanto de la reinserción

En Quinqui. Todo es robado no hay dirección de arte. Sus creadores no pretenden reproducir el vestuario ni los peinados de la época, sino que recurren al cine de José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, y de herramientas de un set de rodaje en la grabación de un documental.

Galcerán considera que de la Loma cae en un tipo de cine de acción que retrata la criminalidad, con persecuciones, atracos y tirones, mientras que de la Iglesia expone el conflicto social, como las tensiones entre la Guardia Civil y la ideología abertzale en El pico (1983) y el aborto ilegal, en Colegas (1982). 

“En el espectro del cine quinqui no solo hay biografías de raterillos, sino también una representación del contexto marginal”, argumenta la creadora, a quien declara en el proceso de documentación, la “golpearon” dos biografías, las de El Vaquilla, al que considera el primer influencer, “porque en prisión aprendió derecho y periodismo y le pidió a de la Loma que hiciera una película para exponer su verdad”, y El Lute, “que se dio cuenta del uso que hico de él el franquismo para apuntarse el tanto de la reinserción. El caso. Utilizaban su foto con cabestrillo escoltado por la Guardia Civil, manipulaban la información en El caso, cuando fue él mismo el que aprendió a leer y a escribir para defenderse”.

Otros libros de los que se ha nutrido durante la residencia han sido Quinquis, maderos y picoletos, de Juan A. Ríos Carratalá, y Minorías malditas: la historia desconocida de otros pueblos de España, de Javier García-Egocheaga.

Teatro en primera persona

Kika y Álvaro han trabajado con su propia experiencia vital, donde rescatan los recuerdos de los barrios obreros y humildes donde se criaron. 

“Lo vivimos con cierta fascinación, para sobrevivir a la adolescencia, nos apropiamos de las maneras chulescas. Era una época en la que te hacías la malota. En mi caso, lo que tenía claro es que había que salir de allí. En ese tipo de contexto, con una capacidad económica concreta, hay una identidad decidida por el medio que es cuestionable: no tenemos porque creérnosla, puedes hacer grandes cosas. En ese contexto hay gente muy humilde, honesta, que se ayuda y se rompe los cuernos estudiando”, esgrime Galcerán, que subirá a las tablas de Carme Teatre junto a Vicent Domingo y Miguel Ángel Sweeney

La pieza, que va desde el cine social de la Transición hasta la actualidad, es una celebración de los 40 años de los integrantes del Colectivo Isquión.

“Recalamos en acontecimientos históricos concretos que todos conocemos para revisarlos. El objetivo no es extraer conclusiones ni hacer afirmaciones, sino mostrar realidades que pueden compararse con nuestro presente. Cosas en común con aquel momento, qué ha mejorado y qué queda por hacer, quiénes son los quinquis hoy en día, esa emigración que no sabemos aceptar, la estrategia populista de políticos como Isabel Díaz Ayuso hoy día, con una actitud chulesca emula a partir de la de entonces”, plantea la dramaturga, volviendo a concatenar las preguntas que la asaltan desde la ceremonia de los Goya de 2019.

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