Arquitectura y patrimonio

'Precisió i ornat'

El MuVIM expone una colección de relojes franceses del s.XIX

La muestra también incluye dos ejemplares originales de la Enciclopedia de Diderot y D’Alambert

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VALÈNCIA. Hasta finales del siglo XII apenas hay constancia de objetos destinados específicamente a controlar el tiempo. La necesidad de marcar con precisión las horas destinadas al estudio, el trabajo y la oración impulsaron la mecanización de la relojería en la Baja Edad Media. Valencia tiene el honor de haber instalado el primer reloj en la península, el 10 de marzo de 1378 en la calle de la Barcella. Años después se trasladó a lo que hoy conocemos como la calle del Reloj Viejo y la Casa del Relojero. A 10 minutos del barrio de la Seu, el MuVIM revive ese esplendor relojero de la ciudad a través de una muestra inédita con fondos del rico patrimonio histórico y artístico de la Diputación.

El Museu d’Art de la Diputació de València inaugura este jueves Precisió i ornat, una exposición con 16 relojes franceses de sobremesa del siglo XIX y dos ejemplares originales de la Encyclopédie de Diderot y D’Alembert. La muestra, que podrá visitarse con acceso libre hasta el 21 de junio en la sala Parpalló, “es un recorrido por unas piezas desconocidas para el público, y forma parte de la hoja de ruta marcada por el presidente Mompó de dar a conocer los tesoros de las colecciones propias de la Diputación y compartirlos con la ciudadanía”, señala el diputado de Cultura, Paco Teruel.

"La apuesta por democratizar la cultura arrancó hace dos semanas con las esculturas de bronce de artistas pensionados por la Diputación entre los siglos XIX y XX", apunta una nota. Esta muestra, titulada Cossos fosos en el temps’ e instalada en la sala Jerònima Galés, cohabitará estos meses en el museo junto a la colección de relojería francesa de la Diputación y los ejemplares de la Enciclopedia. “Todas las piezas han sido restauradas por el equipo de conservación del patrimonio artístico que dirige Aída Roda, al que felicito por el trabajo que están realizando para poner en valor los interesantes fondos de esta institución”, señala Teruel.

El responsable provincial de Cultura muestra su satisfacción a la hora de presentar “una bella colección de relojes repletos de historia y estética, que la Diputación ha ido reuniendo, restaurando y exhibiendo en sus dependencias”. “Hablamos de mecanismos artesanales con sus engranajes, pesos y muelles que sirven para explicar la evolución de la relojería y su conversión progresiva en objetos de prestigio asociados al poder político, económico e intelectual”, añade el diputado.

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La muestra

La exposición, comisariada por Pablo Bernal, es un conjunto artístico y bibliográfico prácticamente inédito con relojes franceses de sobremesa, fechados entre 1800 y 1848, y dos volúmenes originales de la Encyclopédie pertenecientes al fondo fundacional de la Biblioteca del MuVIM, pieza clave en la configuración del museo como referente de la cultura de la Ilustración. La revisión, puesta a punto y calibrado de las maquinarias ha corrido a cargo de los relojeros Jesús Sánchez y José Luis Taroncher, profesionales con una larga trayectoria de trabajo con relojes históricos.

La definición de reloj de sobremesa “incluye aquellos que reposan sobre ménsulas, mesas, aparadores, consolas, cómodas, pedestales o chimeneas, una tipología muy rica y variada, a medio camino entre la funcionalidad técnica y la vocación ornamental", explica Bernal.

La idea central de la exposición es poner en valor un patrimonio artístico desconocido, especialmente en el ámbito de las artes decorativas. A partir de los relojes, la propuesta ofrece un recorrido por los principales estilos artísticos de la primera mitad del siglo XIX, visibles e identificables a través de las formas, materiales y decoraciones de las piezas. El doble objetivo es difundir la riqueza de la colección de arte de la Diputación y catalogar correctamente y contextualizar algunos de los ejemplos más destacados de relojería histórica que conserva.

En palabras del comisario de la muestra, “el tiempo como concepto nace cuando el ser humano toma conciencia de los cambios cíclicos: el paso del día a la noche, el movimiento del Sol, las fases de la Luna o el curso de las estaciones. La exigente disciplina de la vida monástica cristiana impulsó una mecanización de la relojería que culminaría siglos después en piezas tan sofisticadas como las que reúne esta exposición”.

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Anatomía del reloj

La exposición ofrece también una mirada didáctica a la 'anatomía' del reloj. La caja es la estructura sólida, de dimensiones variables, en la que se integran la esfera y la maquinaria. Sus materiales son muy diversos y cambian con el tiempo según la disponibilidad y el gusto de cada época: madera, mármol, alabastro y otras piedras duras en las bases para garantizar estabilidad; porcelana y cristal, a pesar de su fragilidad; y metales dorados o patinados que aportan acabados brillantes y de gran impacto visual. La esfera o dial es la parte del reloj en la que se indican horas, minutos, segundos, días de la semana, días del mes o incluso fases de la Luna. Puede ser vertical, horizontal o giratoria, y suele estar realizada en metal o esmalte, habitualmente blanco para facilitar la lectura.

La maquinaria es el conjunto de piezas responsable del movimiento, del sonido, del calendario o de la alarma. En términos generales está fabricada en latón y acero y, con independencia de la forma externa del reloj, todas las maquinarias responden a los mismos principios mecánicos. Los relojes de la muestra serán revisados semanalmente para mantenerlos en perfecto estado. La decisión se ha tomado por razones de conservación preventiva, dado que las maquinarias de los relojes -especialmente las denominadas 'máquinas París'- sufren más degradación y daños irreversibles en parada que en funcionamiento.

A través de estas 16 joyas de relojería francesa, con motivos dedicados a Hércules, Apolo, Artemisa, Cupido y el León de Médici, entre otros, Precisió i ornat propone “una reflexión sobre cómo la humanidad ha tratado de dominar, ordenar y representar el tiempo, transformando una necesidad práctica en una auténtica disciplina artística y técnica”, concluye el comisario.

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