1985-2026: Los artistas vuelven a la Albufera cuatro décadas después

Arte y fotografía

El IVAM recupera el espíritu del proyecto 'Visió tangencial' para explorar de nuevo la Albufera desde el arte contemporáneo

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VALÈNCIA. Corría el año 1985 cuando el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), algunos años antes de su apertura, impulsó el proyecto fotográfico L’Albufera. Visió tangencial, una iniciativa pionera que invitaba a algunas firmas clave de la escena creativa del momento a acercarse al espacio natural, dando como resultado doce ensayos que, a través de las miradas de artistas como Gabriel Cualladó, Joan Fontcuberta o Derek Bennett, dieron cuenta de un paisaje que es la suma de muchas voces. 

“Antes que un paisaje idílico constituye un ecosistema complejo, formado a su vez por tres ecosistemas que sostienen un equilibro delicado”. Estas palabras las firma la directora del IVAM, Blanca de la Torre, que junto a la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, y la comisaria Sandra Moros presentó este martes la nueva exposición del museo, que se presenta como un espejo que mira, cuatro décadas después, a esa Visió tangencial que ahora se reedita con un nuevo listado de creadores.

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Pero antes de llegar al presente, una última mirada al pasado. Este juego a dos tiempos habla de nuestra visión del paisaje y del propio ecosistema, miradas en las que se teje lo artístico y, también, lo social y lo íntimo, lo sentimental y lo político. “Muchos esperaban ver un lugar paradisíaco y no fue lo que se encontraron”, reflexionó Moros a este respecto. 

Los proyectos de Diana Blok o John Goto dan cuenta de ello, que conviven con la mirada más humanista de Cualladó o Humberto Rivas o el cuestionamiento de la imagen que supone el centro de la obra de Fontcuberta. En total, doce proyectos que fotográficos que, unidos, dieron forma a un encargo pionero en el territorio español, que ahora se vuelve a exponer en su conjunto en el museo valenciano.

Partiendo de esta obra, cuarenta años más tarde, el IVAM realiza un ejercicio parecido al de ese 1985, el de pedir a un buen puñado de artistas contemporáneos que articulen una nueva visión sobre la Albufera, un ejercicio que pone negro sobre blanco tanto las transformaciones en el paisaje como los cambios en las maneras de investigar y representar el territorio desde la práctica artística. 

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“Recuperar aquel proyecto significa reconocer el valor del IVAM como una institución que ya entendía, en los años ochenta, que la fotografía podía ser una herramienta de investigación sobre el paisaje y sobre las profundas transformaciones sociales y ambientales que experimentaba”, destacó De la Torre. “Si hace 40 años se centraba en representar el paisaje ya no pensamos en territorios solo como escenarios que contemplar sino como comunidades vivas. Ese cambio significa entender la Albufera no solo como patrimonio natural sino como una comunidad interespecie”.

No es extraño, pues, que el museo reivindicara durante la presentación de la nueva exposición su posición como “instituto”, especialmente ligado al desarrollo de un proyecto en el que Moros lleva trabajando más de un año y que, de hecho, también incluye una mirada la fatídica Dana de octubre de 2024 o a la turistificación, realidades del presente que se abren paso en el museo. 

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En este caso, Jorge Yeregui propone una lectura del territorio a través de las infraestructuras y las intervenciones turística, mientras que Paula García-Masedo ha investigado los procesos materiales y productivos que han configurado el paisaje de l'Albufera, poniendo el foco en las relaciones entre los recursos naturales, las infraestructuras y la actividad humana a partir de materiales construidos en la planta de Ford en Almussafes.

Por su parte, el dúo de fotógrafos Bleda y Rosa plantea una mirada histórica al espacio con un trabajo que reflexiona sobre sus límites a partir de la primera fita que separaba la Albufera de la Dehesa; Jorge Ribalta pone el foco en la anguila, una especie clave para comprender la historia, la cultura y la ecología del espacio; y Lucía Loren explora los procesos de regeneración, cuidado y equilibrio que sostienen este territorio. Teresa Marín es uno de los puntos finales del recorrido una sugerente videoinstalación sobre los flujos del agua.

La exposición, que se enmarca en el 40º aniversario de la declaración de la Albufera como Parque Natural, completa su recorrido con obras de artistas como Joaquín Sorolla, Gustave Doré, MªDolores Casanova o Antoni Esplugas, entre otros, que permiten generar un abanico de miradas que parte del siglo XIX y llega hasta la actualidad. “No solo es un espacio protegido es un patrimonio vivo”, concluyó Marta Alonso.

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