Arte y fotografía

DURMIENTES

Alex Reynolds, desde la vigilia

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VALÈNCIA. El Diccionario de la Real Academia Española refleja varias acepciones de la palabra vigilia. En esta ocasión, no hará falta hacer caso de las que tienen un componente religioso. “f. Estado de quien se halla despierto o en vela”,“f. Falta de sueño o dificultad de dormirse, ocasionada por una enfermedad o una preocupación.”, y “f. pl. Trabajo intelectual, especialmente el que se ejecuta de noche”. La artista vasca Alex Reynolds habla de todas ellas en su primer proyecto expositivo en la Galería Luis Adelantado (Durmientes, hasta el 8 de junio) tras años de propuestas vinculadas principalmente al videoarte. 

Rescata Lucrecia Martel en varias de sus conferencias la imagen de las ciudades mineras en países latinoamericanos donde —cuenta— a cualquier hora del día se podían ver por sus calles a indios insomnes, caminando hacia ningún lugar. Lo hacían —continúa— porque no podían conciliar el sueño, porque el mundo había cambiado demasiado para ellos, porque se sentían desorientados y les privaba el sueño la falta de brújula.

Esta imagen le sirve tanto a Martel como a Reynolds para hablar del presente. Somos indios insomnes, que en vez de caminar por la ciudad, hacemos scroll en la pantalla esperando a que el cuerpo se canse definitivamente. “Estoy tan enganchada a las noticias, los mensajes y los reels que ya ni guardo el móvil en el bolso, es una extensión de mis dedos. Cuanto más cansada estoy, más lo miro, hasta que cierro los ojos y ambos nos apagamos”, escribe en sus apuntes para esta exposición.

La artista ha transformado dos pisos de la galería valenciana en un crepúsculo permanente, instalando filtros en las ventanas con la técnica cinematográfica de la noche americana. Las obras, además, permanecen a ras de suelo, como si estuvieran por colgar, como si estuvieran en constante provisionalidad.

En primer lugar, el piso piso recoge, esencialmente, bocetos (otra vez, un formato que remite a lo no-defintiivo) de personas durmiendo que realizó en una residencia en París. Son, por una parte, amistades de la artista, pero también se pregunta por las condiciones materiales de los durmientes. Y ahí aparecen las personas sin techo que duermen en la calle; que viven en su propia provisionalidad constante.

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Acompañan estos bocetos un iMac que solo muestra un salvapantallas, en una traducción tecnológica de lo que significa literalmente la vigilia; ese estado de espera que tampoco es una desconexión completa. En la barandilla cuelgan unas piezas cerámicas (dibujo, espacio digital, y ahora, materia) de objetos que simulan, por ejemplo, unos guantes encontrados en la calle. También en un estado de vigilia, esperando a que quien los perdiera puedan recuperarlos.

En el segundo piso da la bienvenido un vídeo en loop titulado Dinosaurio, que simula el sueño de una persona durmiente. Rodado en 16mm, un coreógrafo ciego recorre un pasillo en la noche simulando ser un dinosaurio. Completa la propuesta unas cianotipias de gran formato que se realizaron para comprobar cómo reaccionaban al paso de la luz durante la mañana en la casa que habitaba Reynolds.

La artistas no solo reflexionaba sobre el estado del sueño o el desvelo, sino que lo conecta con la situación política. Qué nos quita el sueño, qué sucede mientras dormimos, por qué permanecemos dormidos. Y aunque las respuestas son infinitas, Reynolds las hace suyas insistiendo en el genocidio israelí sobre la población de Gaza y Líbano.

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