VALÈNCIA. En el marco de Abierto Valencia, la apertura de temporada de las galerías de arte contemporáneo de València, la Galería Alba Cabrera abrirá sus puertas el próximo 18 de septiembre a la muestra Huellas de papel, una propuesta que dialoga con las tensiones entre memoria, territorio y transformación urbana. Esta cita indispensable con el arte contemporáneo sirve de escenario para presentar el último proyecto monográfico de Antonio Alcaraz junto a una selección de sus publicaciones de artista más recientes.
Antonio Alcaraz, artista plástico y catedrático de la Universitat Politècnica de València, trabaja desde hace décadas en torno a la arqueología industrial. Esta exposición, concebida para la Galería Alba Cabrera de Valencia, presenta su último proyecto, dedicado a la ya abandonada Papelera San Jorge de Xàtiva. La muestra reúne además algunos de sus proyectos más recientes vinculados a la edición y a las publicaciones de artista, un ámbito en el que cuenta con un amplio reconocimiento como docente e investigador.
La obra de Antonio Alcaraz se centra en paisajes industriales abandonados, espacios periféricos y terrenos degradados que han perdido su función original y la estructura que les daba sentido. Su propuesta se articula mediante composiciones (a)simétricas que buscan el equilibrio a partir de la tensión y la desigualdad visual, generando imágenes dinámicas que dialogan con el lenguaje fotográfico, pictórico y del dibujo.
Aunque la fotografía documenta el estado actual de fábricas, puentes, viaductos, chimeneas o depósitos, las piezas trascienden el registro documental mediante recursos plásticos y materiales industriales. Estos elementos evocan plantas arquitectónicas y funcionan como marcos tridimensionales para imágenes realizadas sobre soportes translúcidos, en ocasiones retroiluminados.
De esta manera, la investigación artística de Alcaraz pone el foco en el valor estético, histórico y social de la arquitectura industrial, un patrimonio frecuentemente amenazado por intereses económicos y procesos de transformación urbana. El registro fotográfico se convierte así en memoria y testimonio de espacios en riesgo de desaparición.