VALÈNCIA. Cuando Anna Devís y Daniel Rueda pasean por las calles de València sabes que algo traman. El dúo de creadores ha hecho de su particular mirada a la ciudad su sello de identidad, unos recorridos urbanos en los que convierten espacios aparentemente normales en postales surrealistas. Por cierto, todo lo que ves sale de sus manos y cabecitas, ni herramientas digitales ni inteligencia artificial.
Este universo pop, de colores vibrantes y figuras extravagantes, les ha llevado a sumar más de un millón de seguidores en Instagram y a colaborar con marcas como Netflix, Disney, Amazon o Coca-Cola, entre otras. El mapa sobre el que van desplegando su creatividad continúa creciendo y ahora les lleva a protagonizar una nueva aventura a más de 10.000 kilómetros de la ciudad desde la que operan. Próxima parada: Taipéi.
Los arquitectos, fotógrafos y artistas visuales presentan actualmente en el National Taiwan Science Education Center la muestra A World of Wonder, la mayor exposición dedicada a su trabajo hasta la fecha, un recorrido que reúne más de 70 obras en una sala de 1.000 metros cuadrados que transforma el espacio expositivo en toda una experiencia inmersiva. Casi nada.

Tras trasladar su universo a Corea del Sur con la exposición Happygraphers, que llevó por primera vez a un gran espacio museístico algunas de sus escenografías, el dúo artístico desembarca ahora en Taipéi con un mundo de ‘maravillas’ en el que, como en el libro de Lewis Carroll, el espectador se convierte en una suerte de Alicia dispuesta no solo a ver su obra sino a habitarla.
Esta, la de formar parte de las imágenes, es precisamente la premisa de A World of Wonder, que del mismo modo en el que exhibe un buen número de fotografías, estas vienen acompañadas por algunas versiones en tres dimensiones y gran tamaño con las que el público puede interactuar. Así, el espectador puede tumbarse sobre unas piezas de sushi, colarse por una versión de la Muralla Roja de Ricardo Bofill o ser el centro de una gran diana, experiencias que se convierten en espejo de las imágenes expuestas.

Una instalación inspirada en el té con perlas
La realidad y la imaginación conviven en la mayor apuesta expositiva de los valencianos hasta la fecha, que suma a sus fotografías una veintena de instalaciones interactivas, una propuesta que no resulta extraña pues precisamente su trabajo juega a eso mismo, a desafiar la gris realidad a través de formas que se asemejan a dibujos animados.
En tiempos de IA, estas imágenes nacen de un proceso físico y artesanal que comienza con una idea y un boceto y continúa con la búsqueda de localizaciones, la creación de escenografías y accesorios, la confección de vestuario y un cuidado trabajo con el color, la luz natural y la arquitectura. No en vano, Devís y Rueda se conocieron mientras estudiaban en la Universitat Politècnica de València, donde ambos se graduaron en la Escuela de Arquitectura.
Entre las instalaciones creadas para la exposición, por cierto, se encuentra Strawordinary, una obra inspirada en el té con perlas que establece una conexión directa con la cultura taiwanesa. La fotografía cobra vida en forma de instalación a gran escala y permite al público introducirse en una composición que transforma uno de los elementos más reconocibles de la vida cotidiana de Taipéi en una escena visual marcada por el humor, el color y el juego.