VALÈNCIA. El fanzine puede tener una definición propia para cada artista y lector. Para artistas y creadoras como Angie de la Lama es una forma de expresión única para retratar su vida. Para el colectivo valenciano Ediciones Humilladas es un lugar en el que reirse del mundo que nos rodea y de las desgracias, y para artistas como Cris es un lugar en el que reivindicar quiénes somos. Le creadore, que se encuentra tras el proyecto editorial Cutterfs -juego de palabras que surge de la expresión “cortar tránsfobas”- contempla el fanzine como una herramienta para “acercar la historia y la memoria queer de una forma accesible, cercana y fácilmente compartible”.
“Su formato sencillo y portátil facilita su circulación entre diferentes personas y espacios, favoreciendo la creación de comunidad y de redes de conocimiento compartido. Además, al tratarse de una publicación autoeditada, puede mantenerse a un coste reducido, buscando así cubrir poco más que los gastos de producción. Vaya, que el fanzine se convierte no solo en una herramienta de difusión cultural y pedagógica, sino también en un medio para fortalecer vínculos y generar conversaciones”. Prueba de ello son dos de sus creaciones, Trans x trans que aborda la identidad queer entre camiones, y Mosquetó.
Dos proyectos que estudian el empoderamiento del colectivo a través de dos símbolos muy claros para la comunidad LGBTIQ+, idea que lleva por bandera tras el proyecto de creación de Cutterfs, que nace del “deseo de dialogar con la memoria y la historia de la comunidad queer a través de nuestros símbolos, mostrando nuestra historia, su uso y abrazando la resignificación desde una perspectiva actual y transinclusiva”. Lo hace empleando los ejemplos que le hablan sobre la identidad: “La creación surge de referentes históricos que han servido para identificarnos, reconocernos y resistir colectivamente: desde las banderas como metáfora de unión e iconografías vinculadas a la cultura bollera, trans y no binaria como los mosquetones o los camiones”.

- Imágenes cedidas por Cutterfs -
“El objetivo último de este proyecto de autoedición es fomentar la comunidad y el sentimiento de pertenencia, además de contribuir a la creación de un espacio seguro para todes”. Este espacio está sobre un espacio como el camión, con un fanzine que pasa desde las definiciones más concretas del vehículo hasta las historias emocionales que lo conectan con la comunidad, convirtiendo insultos como “camionera” a les lesbianes en símbolos de resistencia: “Un insulto adquiere un significado completamente distinto cuando deja de ser nombrado desde el desprecio y pasa a ser reivindicado por quienes lo reciben. En ese gesto de reapropiación hay una forma de resistencia: tomar una palabra que pretendía señalar una diferencia como algo negativo, convirtiéndola en un símbolo de identidad, orgullo y pertenencia”.
“La reapropiación es una de las formas más bonitas de resistencia. Consiste en recoger símbolos, espacios e historias y devolverles un significado propio, tejido desde nuestras experiencias y afectos. Es transformar lo ajeno en hogar, convertir los márgenes en puntos de encuentro y dejar huella allí donde antes parecía que no había lugar para nosotres. En la historia queer, resignificar no es solo reinterpretar: es existir, recordar y seguir abriendo camino juntes”. Esta reapropiación también se cuelga del pantalón a través de su proyecto Mosquetó -al igual que en Trans x trans, escrito en valenciano- en el que habla de algo tan pequeño que se convierte en grande cuando es compartido como un símbolo.
Al igual que con el camión, Cris encuentra en ambos un lugar donde generar un punto de encuentro para la comunidad a través de la imagen: “Los símbolos son mucho más que objetos, son pequeñas huellas que unas personas dejan para que otras puedan encontrarlas. A veces son discretos, casi invisibles para quien no conoce su historia, pero para quienes compartimos ciertos recorridos pueden significar un refugio, un guiño o la certeza de no estar soles. Me emociona pensar que un mosquetón o un camión pueden contener tantas vidas, recuerdos y afectos. Al final, son formas de reconocernos, de tejer comunidad y de recordarnos que, incluso cuando parecía que estábamos aislades, siempre hubo alguien dejando señales en la carretera”.
Esta visión, cuando compartida, se convierte en un lugar de complicidad y en un punto de encuentro. Uno que Cris analiza, estudia y recorta con su cutter para crear las páginas de sus trabajos publicados en valenciano y que “utilizan el lenguaje neutro como herramienta de inclusión y representación, con el objetivo de que cualquier persona pueda sentirse identificada y acogida por los mensajes que transmite”. Un lugar plural en el que existe una pluralidad de voces y de historias, y en el que Cris reinterpreta el fanzine a través de su visión propia.

- Imágenes cedidas por Cutterfs -