VALÈNCIA. De todas las sesiones fotográficas quedan imágenes descartadas, capturas que nunca ven la luz, volcadas en la subcarpeta de la subcarpeta de la subcarpeta. Destino final: un genérico y variado ‘Fotos_2026’. Algunas de ellas, sin embargo, no se archivan como simple descarte, sino que constituyen una serie de tesoros fugaces capturados por sorpresa, escenas que poco o nada tienen que ver con el motivo de la sesión o proyecto que ha llevado al fotógrafo a ese lugar en ese instante. Pero ahí están. Ha sucedido. Sin contexto, desordenadas, pero están.
Ese baúl de los tesoros es el que ahora abre por primera vez la prestigiosa artista Cristina de Middl (Alicante, 1975), Premio Nacional de Fotografía y Premio Princesa de Asturias por su labor al frente de la agencia Magnum Photos, que despliega en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) una selección de más de 250 imágenes “huérfanas” que ahora encuentran hogar. “Hace tiempo que tenía ganas de dejar de trabajar contando historias, de repente hay narrativa hasta para el champú. Todo es narrativa. Estoy ya un poco cansada del relato. Necesito parar, ir más despacio”, reflexionó la artista durante la presentación de Apoteosis Now.
La dimensión "no utilitaria" de la fotografía
La muestra, comisariada por Iván de la Nuez, se presenta casi como el feed de una red social como Instagram, un grupo de imágenes desordenadas a las que les falta contexto y, también, texto, que de manera consciente se ha ubicado al final del recorrido para forzar ese impacto sin aditivos entre la imagen y el visitante. En todas estas decisiones sobrevuela una cuestión clave y es la de utilidad, pues se trata de imágenes que, en el sentido estricto, no han servido para el cometido que llevaba a cabo De Middl en el momento de cazarlas, fotografías que capturó, por ejemplo, durante la jornada de trabajo con una marca y que hasta ahora han sido su pequeño secreto.

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- Foto: MIGUEL LORENZO
“Hace tiempo que quería recuperar todas las imágenes que se han quedado huérfanas de proyectos, encargos, viajes o navidades en familia, imágenes que te has encontrado pero piensas: ¿dónde lo meto? No cabe en el relato”, señaló De Middl en un acto en el que también estuvo acompañada por la directora del IVAM y la secretaria autonómica de Cultura, Blanca de la Torre y Marta Alonso. “Hay toda una evolución de entender por qué hago las fotos, de devolverle a la fotografía una dimensión no utilitaria. Si consigo hacer fotos sin que sirvan para nada es cuando más me acerco a lo que me gusta de la fotografía”. Casi nada.
Este viaje por sus archivos nos lleva por dos décadas de producción, desde 2006 a la actualidad, aunque eso poco importa. Las imágenes se presentan como una avalancha visual, sin orden cronológico o temático -más allá de una hilo conductor cromático- envueltas por una sala ocupada por unas cajas de cartón. “No es una exposición de fotografía, es una exposición de imágenes, porque de lo que habla es del contexto en el que vive la imagen. Todas tienen anécdotas detrás, razones por las que existen, pero lo que he intentado es reproducir el entorno natural de la imagen en libertad”.
Esta “catarata” desjerarquizada de imágenes se sitúa en un espacio intermedio entre la realidad y la fábula, una gran instalación en la que caben perros, gatos, armas, un huevo frito o una fallera. Todo lo que se ha presentado en algún momento frente a la mirada de la artista es susceptible de formar parte de Apoteosis Now, que se convierte, en palabras del comisario, en una suerte de "biografía simultánea de su mirada".

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- Foto: MIGUEL LORENZO
"La fotografía ha estado condenada a muerte desde que nació, pero ahí estamos”
Y no, no nos olvidamos del título de la muestra, que tiene lo suyo y no hay que confundir con la película de Francis Ford Coppola. “La apoteosis tiene una potencia de lo posible de la que carece el apocalipsis [...] Hemos querido remar a contracorriente, que no es lo óptimo pero tampoco la última isla en el mundo”, señaló el comisario.
En este sentido, conscientes de que plantean el proyecto en un momento clave tanto en el consumo de imágenes como en su generación con el auge de la Inteligencia Artificial, la artista ha esquivado la visión catastrofista. No minimiza el momento actual, un salto importante pues “no estamos hablando de una estética, sino de la naturaleza misma de la fotografía”, aunque aluden a esa idea de crisis que plantea la posibilidad en sí misma. “La fotografía ha estado condenada a muerte casi desde que nació. Ocurrió cuando se inventó la película a color, volvió a ocurrir cuando se inventó la fotografía digital y ahora está ocurriendo de nuevo con la Inteligencia Artificial. Pero siempre al final ahí estamos”.

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- Foto: MIGUEL LORENZO