Arte y fotografía

El legado de los Pinazo cristaliza en una fundación

Los descendientes del pintor constituyen una nueva institución para velar por la conservación y divulgación de sus fondos

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VALÈNCIA. Una casa es mucho más que cuatro muros. Y más si ese hogar estaba habitado por los Pinazo. En un lugar de Godella se encuentra la vivienda que allá por 1887 adquirió Ignacio Pinazo Camarlench y Teresa Martínez Monfort, un inmueble que más de un siglo después continúa habitado, aunque ahora con apellido, pues hoy hablamos de la Casa Museo Pinazo. Este es uno de los espacios clave para dar a conocer la vida y obra de la saga de artistas, una tarea que ahora da un paso definitivo con la constitución la Fundación Pinazo, una nueva institución que nace con la ambición de potenciar el legado de unos artistas sobre los que todavía hay mucho por descubrir.

El camino hasta llegar a esta fórmula no ha sido corto. Hace diez años que la ciudad de València conmemoraba el centenario del fallecimiento del pintor Ignacio Pinazo Camarlench, momento en el que sus herederos ya soñaban con la creación de un organismo que sirviera de vehículo para la transmisión de su legado, algo que llegó de manera oficial en 2023, siendo entonces cuando la fundación fue constituida por José Ignacio y José Eugenio Casar Pinazo, presidente y vicepresidente de la misma respectivamente, y sus familias. 

“Teníamos que dar un salto adelante. Primero, porque hay que empezar a pasar la batuta y que las nuevas generaciones se impliquen; por otro lado, también sentimos que esto debe superar el ámbito familiar”, reflexiona José Ignacio Casar Pinazo en conversación con Culturplaza. El que fuera director del Museu de Belles Arts de València es la voz de un proyecto que sitúa su sede en la casa museo y que vivirá su puesta de largo oficial con un gran acto el próximo 19 de junio en el IVAM, en el que esperan dar a conocer su proyecto y recabar apoyos. 

“No es solo una colección de cuadros o escultura, hay una gran documentación”

Entre sus objetivos se marcan la promoción, custodia, conservación e investigación del legado artístico y personaldel pintor Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916) y de sus hijos, el pintor José Pinazo Martínez (1879-1933) y el escultor Ignacio Pinazo Martínez (1883-1970). Para ello es lave digitalizar los fondos documentales, gran parte de ellos inéditos, para facilitar su divulgación y acceso, una de las grandes tareas “fundamentales” que se ha puesto sobre la mesa la joven fundación. 

“No estamos hablando solo de una colección de cuadros o escultura, hay una gran documentación, un fondo archivístico fundamental para entender muchos aspectos de la vida de los Pinazo y, por tanto, de la sociedad. Desde la colección de fotografías que compra en Italia desde 1880 hasta las realizadas por su hijo, así como los documentos escritos que dejó. A Pinazo hay que interpretarlo como pintor pero también como una persona que escribe y razona en torno a la sociedad, la pintura o las relaciones humanas. Todo eso es importante que se entienda y pueda ser interpretado junto con las pinturas y los dibujos”. 

Con todo, señala Casar Pinazo, la entidad no es un centro de investigación, con lo que buscan alianzas que puedan hacer posible algunas de las misiones que han dibujado. En este caso, aunque todavía está echando a andar, la vinculación con el IVAM parece darse por sentada. El museo, que cuenta con una sala dedicada al pintor, será el marco de la presentación del proyecto y, además, su directora, Blanca de la Torre, ha sido una de las primeras en conocer el proyecto, unas “magníficas” relaciones que son una primera piedra para la construcción del futuro de la fundación. Cabe recordar, además, que el museo junto con la Universitat de València impulsó durante años la Cátedra Ignacio Pinazo.

Preguntado a este respecto, el presidente de la fundación abre la puerta volver a fijar un proyecto que dote de estabilidad al trabajo de investigación en torno a la saga familiar, aunque todavía está tomando forma. “La recuperación de la Cátedra Pinazo es algo de lo que se ha hablado pero no está cerrado. No es tanto que se llame Cátedra pero sí parece razonable intentar, bajo otra fórmula, vincularse con las universidades u otras instituciones. Está en nuestra mente buscar este tipo de colaboraciones. En estos años hemos colaborado con estudiosos pero no hay un marco estructurado para que este trabajo esté sistematizado”.

"Hay una sociedad a la que tenemos que convencer de que Pinazo es un valor importante y fascinante"

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Este es uno de los principales objetivos de una fundación que se constituye para “superar el ámbito personal” y ampliar su capacidad de representación, como interlocutores del legado de la familia. En este ámbito, los hermanos Casar Pinazo son patronos natos de la fundación junto a Asun Tena, restauradora de la Casa Museo desde 1981, y Gabriela Castro, vinculada al diseño y la ejecución de proyectos de interiorismo, un patronato que se completa con demás miembros de la familia y tres ‘fichajes’ externos: el ingeniero Vicent Esteban; el abogado Carlos González Triviño, coordinador general del Centenario Ignacio Pinazo, y el historiador del arte Francisco Javier Pérez Rojas.

“En la familia Pinazo hay dos aspectos significativos, que son el orgullo de pertenencia a una tierra y una sociedad, que es la valenciana, y también el concepto de autenticidad. No busca la representación de estereotipos sino que desarrolla su arte a partir de lo que él conoce”, reflexiona Casar Pinazo, quien espera que la constitución de la institución sirva, además, para potenciar el conocimiento de la figura del pintor más allá de València, dando soporte a instituciones, estudios y público general. "Hay una sociedad que sabe quién es Pinazo en cierta manera y una sociedad a la que tenemos que convencer de que Pinazo es un valor importante y fascinante", señala.

Por supuesto, el trabajo sobre la propia colección artística es otra de las misiones, que ya cuentan con un ‘listado’ de tareas pendientes. “Toda la colección de Pinazo Camarlench está afortunadamente en un muy buen estado de conservación, pero hay que trabajar sobre los yesos de Ignacio Pinazo Martínez, que son las piezas más frágiles precisamente por ese carácter de paso intermedio, o fotografiar muchas de las obras”, apunta el presidente. El destino parece estar claro, la Fundación Pinazo echa a andar.

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