El Museo Sorolla crece: así es su nuevo edificio tras la ampliación

Arte y fotografía

El espacio, diseñado por Nieto Sobejano Arquitectos, incorpora más de 2.000 metros cuadrados de nuevas áreas y servicios

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MADRID (EP). El Museo Sorolla abrirá este jueves al público su nuevo edificio de ampliación -situado en el número 68 de la calle Zurbano- una intervención de 13,1 millones de euros con la que se recupera la actividad pública del museo, cerrado desde octubre de 2024, y que permitirá trasladar los servicios internos de la institución fuera de la casa histórica del pintor, mejorar la conservación de sus colecciones y facilitar el acceso a personas con discapacidad motora.

"Este nuevo edificio de ampliación de 2.000 metros cuadrados nos ha permitido trasladar todos aquellos espacios y servicios internos que se estaban prestando en precario o que directamente no se estaban prestando en la Casa Sorolla. Y por otra parte nos va a permitir recuperar esos espacios históricos de la casa Sorolla de cara a la visita pública. Por lo tanto, logramos hacer pervivir en la casa histórica sus valores primigenios en la residencia familiar y en los estudios de Sorolla", ha asegurado el director del Museo Sorolla, Enrique Varela, en el acto de presentación de este nuevo espacio.

La adquisición en 2009 de un antiguo taller de reparación de vehículos y concesionario colindante ha permitido plantear esta ampliación que ahora se materializa en un nuevo edificio de 2.000 metros cuadrados. La inversión del Ministerio de Cultura en esta primera fase asciende a 13.104.000 euros, de los cuales 5,4 millones se han destinado a la adquisición del local, 6,7 millones a la ejecución de las obras y un millón al equipamiento de las nuevas instalaciones.

 

Según ha explicado Varela, la ampliación responde a una carencia histórica del museo, que durante décadas ha ido sacrificando espacios domésticos de la residencia familiar de Joaquín Sorolla para adaptarlos a las necesidades de la institución pública. Así, ha recordado que la primera planta de la casa se convirtió en salas de exposición permanente en los años 40 y que, posteriormente, en los años 50, se suprimió la cocina para habilitar nuevas salas destinadas a los dibujos del artista.

"El museo siempre le pedía a la casa cosas. Lo que le pedía eran espacios para desarrollar su actividad", ha explicado Varela, que ha señalado que esa necesidad ha marcado la evolución del inmueble desde que abrió sus puertas como museo en 1931.

Entre las principales novedades que incorpora el nuevo edificio figura la creación de un muelle de carga y descarga para las obras, un taller de restauración -del que el museo carecía hasta ahora- y un almacén unificado para los fondos de la colección. Hasta la ampliación, las obras se almacenaban en distintos espacios interiores de la casa, mientras que la entrada y salida de bienes culturales se realizaba a través de los jardines, con las complicaciones que ello suponía, según ha precisado Varela.

"Ahora mismo la casa museo está vacía, la hemos desmantelado. Hemos trasladado toda la colección, de más de 9.500 objetos, al edificio de ampliación", ha afirmado Varela. El nuevo edificio incorpora también una zona de acogida para los visitantes, un auditorio para organizar conferencias, seminarios y otras actividades culturales, y salas de exposiciones temporales con unos 330 metros cuadrados.

Accesibilidad para personas con discapacidad

Uno de los principales avances de la ampliación es la accesibilidad. "Hemos conseguido algo que hasta la fecha no podíamos, y era que el Museo Sorolla fuera accesible a las personas con discapacidad motora", ha afirmado Varela. El nuevo edificio no presenta barreras arquitectónicas y la posterior rehabilitación de la casa histórica permitirá mejorar también el acceso a sus estancias.

Cuando ambos inmuebles estén conectados, el museo dispondrá de dos entradas. "La histórica, a través de los jardines, para el público individual, y la de la calle Zurbano, destinada preferentemente a grupos escolares y personas con discapacidad motora", ha explicado Varela, que ha detallado que la distribución permitirá separar las colas y organizar mejor el flujo de visitantes, aunque el director ha advertido de que la afluencia seguirá siendo un desafío: "Los espacios son exiguos y los visitantes muchos", ha agregado.

La segunda fase se centrará en la rehabilitación de la casa histórica, que permanece cerrada, y cuya fecha de apertura es desconocida. "La fase 2 implica una rehabilitación de un edificio patrimonial y eso requiere unas obras muy delicadas a las que tienen que acceder con bisturí", ha asegurado Varela, que ha sentenciado que será un proyecto de "años".

"Queremos que cuando los visitantes vuelvan a recorrer la Casa Sorolla y los estudios no se den cuenta de que haya pasado nada", ha explicado el director, que considera esencial conservar la identidad histórica del inmueble.

La luz, presente en el nuevo edificio

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El proyecto arquitectónico ha corrido a cargo de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, de Nieto Sobejano Arquitectos, quienes han sido los encargados de transformar el antiguo espacio industrial en un edificio contemporáneo que dialoga con la casa del pintor a través de elementos como la luz, un patio andaluz y unas cubiertas ajardinadas que evocan los jardines originales.

Los arquitectos han explicado que el objetivo era crear un nuevo espacio público sin perder la relación con la arquitectura doméstica de la residencia del pintor. "Queríamos hacer un importante espacio público, pero que la percepción del espacio no perdiera esa relación con lo doméstico, con la vivienda", ha señalado Sobejano.

El nuevo patio organiza el vestíbulo y permite introducir luz natural en el interior del nuevo edificio; las salas de exposición recuperan, mediante sus cubiertas a dos aguas y sus grandes lucernarios, la imagen de los estudios del artista; y la cubierta ajardinada evoca la importancia de la vegetación en la arquitectura de la casa y en la obra del pintor, con especies propias de los jardines históricos como adelfas y jazmines.

Por su parte, Fuensanta Nieto ha subrayado las dificultades técnicas del proyecto, tanto por el carácter industrial del inmueble como por su ubicación en el interior de una manzana, que limitaba las posibilidades de iluminación natural.

Para resolverlo, el estudio tomó como referencia algunos de los elementos más característicos de la Casa Sorolla, especialmente la luz, fundamental en el taller del pintor, que buscaba una entrada abundante de iluminación natural. Esa idea se ha trasladado a la ampliación mediante la entrada de luz a través de las cubiertas y un patio central que recibe a los visitantes desde la calle Zurbano.

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