VALÈNCIA. Fundación Bancaja da la bienvenida la obra del artista mallorquín Girbent, un trabajo que se exhibe desde el plural. En plural por sus múltiples miradas a la tradición pictórica occidental y por sus referentes, que también pasan por el mundo del cine, así como por sus reflexiones sobre la propia práctica pictórica, que supone el esqueleto de una muestra que lleva por título la propia pregunta, aunque no sea directa: Pintar en el siglo XXI.
"Girbent ha desarrollado duran te más de tres décadas una reflexión continua y profundamente personal en torno a la pintura. Su trayectoria está marcada por esa inquietud constante de preguntarse qué significa pintar en la actualidad y qué capacidad conserva la pintura para seguir generando imágenes, ideas y experiencias”, expresó el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, durante la presentación de la muestra, en la que estuvo acompañado por el propio artista.
Este “juego” tiene muchas capas y pasa por la propia práctica pictórica hasta alcanzar la configuración de la exposición, comisariada por un Arturo Castro que no es ni más ni menos que un “avatar” del propio pintor. “Castro a veces discute conmigo y me obliga a afinar mis propuestas”, apuntó.

Esta reflexión en plural, incluso cuando está solo, es la que acaba dando forma a una propuesta que habla de la imagen en un momento, precisamente, en el que se produce como nunca, una exposición que se erige, apuntó Alcón, como una “defensa acalorada del acto de pintar en un momento en el que la circulación de imágenes digitales es abrumadora”.
La muestra reúne una veintena de obras, la mayoría de formato monumental y con piezas recientes realizadas expresamente para este proyecto, junto a otras que se exponen por primera vez y algunas más antiguas sobre las que el artista ha intervenido, conformando un conjunto inédito.
La exposición propone una revisión del género del interior con figura enmarcada en el constante diálogo de Girbent con la tradición pictórica occidental, un recorrido que propone un diálogo constante con grandes obras y periodos de la historia del arte como el mosaico de Teodora y su séquito de la catedral de Rávena; la obra Las hilanderas o la fábula de Aracne de Velázquez; las pinturas íntimas de Hammersöi o de Edward Hopper; o fotogramas de películas de Wong Kar Wai.

"Soy un coleccionista de imágenes de medios y artistas diferentes. Hago mis colecciones y cuando una de estas imágenes me interesa para poder plantear un problema pictórico que en este momento me interesa explorar la utilizo, siendo consciente de sale una obra en segundo grado”, relató el artista. “Para mí cada pintura es una aventura, cuando empiezo una pintura a partir de un problema que quiero explorar estoy muy centrado en el cómo, me interesa más que el qué, que es algo compartido”.
Esta revisión de la tradición y la modernidad, esta suma de capas, da forma a un Pintar en el siglo XXI que ofrece una mirada que le es propia y que, de manera consciente, le supera, un recorrido que, precisamente, suma piezas de la serie Ad museum, ciclo de pinturas con perspectivas de interiores de museos llenos de figuras contemplando las obras de arte, y que termina con una pieza perteneciente a la serie Museum walls, en la que reduce el tema a lo esencial -pintura, marco y muro- renunciando a la ilusión de espacio y de profundidad.
