VALÈNCIA. ¿Qué es un cuerpo? Una posible definición, amplia y generosa: es aquello que es capaz de dejar una huella. Irene Grau y Marco Giordano hacen suya esta acepción cruzando sus trabajos, que provienen desde técnicas, miradas y territorios propios (cuerpos también) pero que riman en el IVAM. Minerales, plantas, residuos, energía o los propios sistemas productivos son puntos de encuentro entre los dos artistas.
La exposición forma parte del ciclo Territorios en trásito/Solo dúo, que busca precisamente cruzar propuestas locales y foráneas. En este caso, el IVAM se ha aliado con la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo y la muestra también está comisariada a cuatro manos y kilómetros de distancia, por Alicia Ventura y Bernardo Follini.
Te llamo cuerpo no busca tanto establecer paralelismos entre dos trayectorias como hacerlas dialogar desde una sensibilidad compartida. Ambos artistas trabajan sobre la relación entre el ser humano y aquello que tradicionalmente ha quedado fuera de él, aunque lo hacen desde lenguajes y metodologías muy distintas: grau convierte su propio cuerpo en herramienta para intervenir el paisaje; Giordano hace desaparecer el cuerpo físico para reconstruirlo a través de materiales, sonidos, palabras y esculturas que remiten a las infraestructuras invisibles que sostienen la vida contemporánea; grau plantea su reflexión directamente desde el espacio natural intervenido, Giordano lo hace desde sus desechos y con una fijación por el lenguaje. En los dos, las entidades naturales y artificiales son sujetos con los que establecer relaciones de interdependencia.

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- Foto: MIGUEL LORENZO / IVAM
irene grau: fricción y sedimentos
En el caso de irene grau, su relación con el cuerpo en su práctica artística nace antes la pieza, desvelando la perfomatividad potencial de procesos caminar, habitar paisajes y observar, como si fuera el propio entorno quien acaba pintando la obra. En la serie A hierro, por ejemplo, arrastra los lienzos sobre terrenos marcados por la minería, dejando que el óxido, el agua y la vegetación registren directamente las cicatrices de la extracción sobre la superficie pictórica.
En brillo abrigo, un proyecto desarrollado en el entorno menos conocido de Altamira, explora el agua como refugio y elemento de conservación. Además, la exposición muestra una nueva producción realizada específicamente para el IVAM a partir del polvo generado por la industria cerámica castellonense.

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- Foto: MIGUEL LORENZO / IVAM
Giordano: los desechos hablan
Marco Giordano toma directamente la huella que deja la vida de las ciudades en los territorios. En Gridlocks, por ejemplo, recopila piezas de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico procedentes del desmontaje de cableados eléctricos en Glasgow. Materiales que habitualmente pasan desapercibidos pero que sostienen la circulación de la energía y, con ella, buena parte de la vida contemporánea. Reconfigurados, recrean elementos naturales, pero los circuitos eléctricos precarios les dan vida y remarcan su artificialidad.
Como las infraestructuras urbanas también son cuerpos, sus piezas abren debates sobre la llamada transición energética, las lógicas extractivas que la hacen posible y las consecuencias para el sur global. "La forma en que producimos la energía es también la forma en que nos relacionamos con la tierra y el trabajo", resumió el artista.