Arte y fotografía

El refugio de Bastián

La ciudad cultural: el triángulo axial de museos como base de la identidad urbana

  • IVAM.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. La urbe contemporánea no puede comprenderse únicamente como un dispositivo económico o como una agregación de infraestructuras. Su verdadera densidad histórica se manifiesta en la capacidad para organizar la cultura material y el arte mediante un sistema coherente de instituciones que crea ciudad y se ofrece a sus habitantes como un servicio público útil y competente. En este sentido, el Museo ha dejado de ser un contenedor de objetos para convertirse en una forma de estructuración de la ciudad, de su memoria, su identidad y de la manera de proyectarse hacia el futuro. Un Museo se define a través de las colecciones que custodia y la manera en la que las investiga, interpreta y comunica y, desde este punto de vista, no todos los museos son iguales. 

La estructura de la ciudad cultural se define a través de un modelo analítico: el triángulo axial de museos urbanos. Este modelo sostiene que una ciudad vertebra su identidad cultural sobre tres instituciones nucleares que garantizan la continuidad histórica de la cultura material y el arte como elemento fundamental de una comunidad. Las tres instituciones que configuran la manera en la que una ciudad gestiona, conserva y transmite su patrimonio cultural son las siguientes: un Museo de cultura material prehistórica y antigua, encargado de establecer la profundidad temporal de un territorio; un gran Museo histórico de Bellas Artes, que organiza el relato de la tradición histórica, artística y cultural de la urbe; y un Museo de arte contemporáneo, que estabiliza el siglo XX como campo historiográfico. A este triángulo nuclear, se añade, en ocasiones, un centro de creación contemporánea que articula la producción artística actual como sistema abierto, aunque, en muchos casos, esta faceta de la cultura se integra en el gran Museo de arte contemporáneo

La eficacia de este modelo de triángulo axial no reside en su carácter normativo, sino en su capacidad para concretar la manera en la que una urbe estructura su patrimonio cultural y lo propone como capital simbólico a la ciudadanía. Para que el modelo funcione, la literatura sobre museología urbana ha insistido en que los museos deben entenderse como dispositivos de gobernanza cultural, con direcciones altamente cualificadas y autonomía científica para evitar su subordinación a ciclos políticos o turísticos (Bennett, 1995; Hooper-Greenhill, 2000). Así, estos tres museos, entendidos como pilares de la identidad de una ciudad, deben ser reconocidos y reconocibles como sólidos, científicos y estables. Sobre ellos, cuando son fuertes, puede crecer una ciudad en la que la cultura sea de todos y para todos.

Europa: París como modelo de continuidad histórica y gobernanza cultural

París es, probablemente, la ciudad que encarna con mayor claridad la idea de sistema museístico axial. La capital francesa ha construido una arquitectura institucional de extraordinaria densidad científica, donde cada gran institución ocupa una posición precisa dentro de la continuidad histórica del relato cultural. El vértice arqueológico y de cultura material antigua se concentra funcionalmente en el Musée d'Archéologie Nationale, en Saint-Germain-en-Laye, cuya colección dota de profundidad temporal a la identidad cultural de París. A ello debe añadirse la inmensa potencia del Museo del Louvre, que cimenta sobre sus colecciones de antigüedades egipcias, orientales, griegas y romanas el gran vértice histórico de las Bellas Artes. Esta institución recibió 8,7 millones de visitantes en 2024 cuyo nivel de satisfacción superó el 90 % (Musée du Louvre, 2025). El Louvre ha sabido trascender el modelo de Museo monumental para convertirse en una verdadera infraestructura simbólica global que combina conservación patrimonial, investigación científica, pedagogía pública y diplomacia cultural. El Louvre no es únicamente un gran Museo, sino uno de los principales dispositivos de legitimación cultural del Estado francés y de la ciudad de París. 

El tercer vértice axial parisino encuentra su formulación más acabada en la duplicación del Museo de arte contemporáneo. Por un lado, el Musée d'Orsay, cuya asistencia anual superó los 3,7 millones de visitantes en 2024 (Musée d'Orsay, 2025), ha sido capaz de fijar institucionalmente la modernidad artística desde el realismo a las primeras vanguardias. Allí donde Orsay organiza la transición secular, el Centre Pompidou ha asumido tradicionalmente la función de Museo histórico de la contemporaneidad avanzada y la creación contemporánea, con más de 3 millones de visitantes anuales (Centre Pompidou, 2025). 

  • Centre Pompidou. -

París cuenta, además, con una gran cantidad de museos públicos de dimensiones más modestas que contribuyen de manera extraordinaria a la configuración de la identidad cultural de la ciudad: desde el Museo Carnavalet sobre la historia de París, al evocador Museo Rodin o la exquisitez de la colección personal que se exhibe en el Museo Jacquemart-André. Sin embargo, París ha desarrollado, además, una constelación policéntrica de producción artística actual en la que brillan instituciones en su mayoría privadas como el Palais de Tokyo, la Bourse de Commerce – Pinault Collection o la Fondation Louis Vuitton. El resultado es un sistema de museos donde la continuidad histórica y la producción viva conviven bajo una misma lógica urbana.

¿Cuál es el secreto del éxito de París como capital cultural? ¿Por qué su potencia y personalidad única es reconocida por todos los habitantes del orbe y, al mismo tiempo, es el orgullo de los parisinos y de toda Francia? La respuesta es que París ha centrado su identidad como ciudad en el triángulo axial de su sistema de museos. Solo la coordinación, fortaleza, presupuesto, excelencia y proyección del Louvre, D’Orsay o el Pompidou han permitido que, como una constelación, todo el resto de museos y fundaciones crezcan como flores que brotan de un tronco poderoso. Pero es el tronco firme del triángulo axial de los museos parisinos el que define la pertinencia y oportunidad del resto de museos de la ciudad. Solo un gran Museo histórico como el Louvre permite al ciudadano comprender en todo su calado la excelencia de la exquisita colección de arte renacentista italiano que custodia el Jacquemart-André. Y solo gracias a la sobria y científica sistematización del arte del siglo XX realizada por el Pompidou, colecciones como la Pinault pueden desarrollarse de manera autónoma. Los grandes museos de París han construido el relato de la historia y la cultura de Occidente de manera magistral y, caminando a hombros de gigantes, otras iniciativas, públicas o privadas, han podido crecer y brillar.

España: Madrid y el crecimiento exponencial

  • Museo del Prado. -

Madrid es, sin discusión, el sistema museístico axial más completo y jerárquicamente complejo de España. Su vértice arqueológico se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, cuya afluencia supera ampliamente el medio millón de visitantes anuales y cuyos programas de mediación cultural figuran entre los más desarrollados del país (Ministerio de Cultura, 2025). A partir de esta base histórica se eleva el gran vértice dedicado a las Bellas Artes, encarnado por el Museo del Prado, que alcanzó en 2025 la cifra de 3.513.402 visitantes (Museo del Prado, 2026). A esta centralidad debe añadirse la aportación decisiva de Patrimonio Nacional y de la Galería de las Colecciones Reales, cuya apertura ha incorporado al sistema madrileño un polo excepcional para la interpretación de la cultura material cortesana y la representación del poder monárquico en la larga duración. El tercer vértice madrileño se articula en torno al Museo Reina Sofía, institución capital para la interpretación del siglo XX artístico que ha sabido organizar el complejísimo 900 español con todas sus luces y sus sombras y que recibió en 2025 1.601.732 visitantes (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). 

Orbitando alrededor de este núcleo axial, Madrid posee museos monográficos de extraordinaria calidad - Thyssen, Sorolla, Romanticismo, Cerralbo, Artes Decorativas, Lázaro Galdiano, Traje,… - que completan una constelación institucional cuya densidad es probablemente única en el sur de Europa. A su alrededor, con una lógica que emana de la centralidad económica de la capital de España, han proliferado los espacios vinculados a fundaciones de primer nivel como la María Cristina Masaveu Peterson, Mapfre o Caixaforum, haciendo que la ciudad viva, hoy en día, un crecimiento exponencial de los espacios en los que disfrutar del arte. Todo ello, eso sí, asentado sobre los tres gigantes que dotan a la ciudad, y en parte a España, de una verdadera coherencia histórico-cultural.

Valencia: una potencial potencia cultural

Valencia se encuentra en una posición excepcional dentro del panorama español de las ciudades culturales porque reúne, de forma sorprendentemente nítida, todos los elementos necesarios para consolidar un sistema de triángulo axial de museos completo y científicamente coherente. El Museu de Prehistòria de València, con más de 150.000 visitantes anuales (Diputación de Valencia, 2025), constituye un vértice arqueológico de primer orden, reconocido por la calidad de sus colecciones ibéricas, romanas y prehistóricas y por una actividad científica sostenida. El Museo de Bellas Artes de Valencia, con 250.949 visitantes en 2025 (Generalitat Valenciana, 2026), es una de las principales colecciones pictóricas de España, con una secuencia histórica excepcional en pintura valenciana, hispánica y europea, aunque todavía con un margen evidente para mejorar su configuración jurídica y autonomía institucional. El IVAM, con más de 200.000 visitantes anuales (IVAM, 2025), representa el tercer vértice con plena legitimidad consolidada. Pionero histórico en la institucionalización del arte contemporáneo en España, desempeñó un papel capital en la definición del canon moderno y contemporáneo desde una perspectiva mediterránea y europea. 

A este triángulo axial se suman el Centre del Carme Cultura Contemporània, el Museo Nacional de Cerámica González Martí, el MuVIM, el Caixaforum, la Fundación Chirivella Soriano, los museos municipales, las colecciones catedralicias, casas-museo, patrimonio universitario y una red cultural complementaria de notable densidad. Además, la Fundación Bancaja y la Fundación Hortensia Herrero, ambas extraordinarias, generosas y volcadas en el arte contemporáneo consolidado, han proporcionado a Valencia un lugar en la promoción del arte actual que tiene pocos parangones en España. Y lo han hecho desde el trabajo y la consolidación de instituciones estables, propias e identitarias que construyen con sus aportaciones autoestima ciudadana. 

Muy pocas ciudades españolas presentan una continuidad tan limpia entre arqueología, Bellas Artes, modernidad histórica y creación contemporánea. Así, el desafío valenciano no es estructural sino conceptual: integrar sus principales museos como partes de un único sistema urbano, mimar sus colecciones, dotarlos de personal, infraestructura y presupuesto y proyectarlos internacionalmente bajo una estrategia cultural común. Si Valencia apuesta por su triángulo axial de museos para construir su identidad cultural y logra vertebrarlos, no sólo reforzará su posición dentro de España, sino que podrá situarse, con plena legitimidad, entre las ciudades europeas de referencia en política museística contemporánea. Además, en el camino, asumirá con decisión esa potente identidad cultural que todos los que vivimos en Valencia sabemos que esta ciudad tiene.

Pablo González Tornel

Director del Museu de Belles Arts de València

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

Sergio Rocafort gana el 29º Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel
Fallece David Hockney: estas son las obras del pintor que puedes ver en València