VALÈNCIA (EP). El 25 de julio de 1943 un intenso bombardeo que después se conocería como 'la tormenta de fuego de Hamburgo' destruyó el 75% de las instalaciones del zoológico de la ciudad alemana, incluyendo centenares de animales y las personas que perdieron la vida intentando salvarlos de las llamas.
Este es el punto de partida de 'Verse expuest_', una exposición de la artista Rocío Garriga que se inaugura este jueves en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de València, y que ha presentado en rueda de prensa la autora junto al director-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Nicolás Bugeda.
A partir de una investigación exhaustiva de tres años, Garriga ha elaborado piezas artísticas en diferentes lenguajes y ha reunido documentos y fotografías con los que recupera la amplia historia del zoológico -por ejemplo, su fundador también exponía a personas no occidentales en zoológicos humanos-, y, al mismo tiempo, abre preguntas sobre qué ocurre con los animales durante las guerras o la exposición común tanto al peligro como al escrutinio público.
Rocío Garriga ha explicado que 'Verse expuest_' es el tercer capítulo qde un proyecto que lleva desarrollando desde 2016 sobre la historia de los zoológicos que fueron bombardeados durante la Segunda Guerra Mundial. La primera y la segunda entrega se expusieron en Madrid y trataron sobre los recintos de Varsovia y de Londres. Ahora, este tercer capítulo, "completamente inédito salvo por una de las piezas", recala en València.

El título de la exposición reflexiona sobre "qué significa verse expuesto o de qué formas podemos vernos expuestos, ante un peligro, a las fuerzas de la naturaleza que nos superan, a poderes que nos dominan o a la violencia de la mirada de los otros cuando nos observan miden y juzgan", ha explicado la Garriga, que es también profesora de Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València.
Garriga extrae estas múltiples formas de verse expuesto a través de la historia del zoo de Hamburgo. Según ha relatado, su fundador Carl Hagenbeck era comerciante de animales exóticos, expositor zoológico y antropozoológico -también exhibía personas-, domador y propietario de un circo que circulaba por Europa.
Hagenbeck "acuñó la patente de los panoramas", una forma de mostrar a los animales que sustituye las jaulas tradicionales por escenografías separadas por fosos en las que se recrea su entorno natural, ha explicado Garriga. "Parece que estén en naturaleza, con diferentes especies en aparente convivencia, pero seguían estando aparcelados y con límites a su libertad", ha comentado.
El trabajo de Garriga en estos últimos tres años ha constado de una primera fase de investigación que le ha llevado a visitar archivos y bibliotecas, seguido de un periodo de creación en el que ha tenido tiempo de experimentar con "formatos que constituyen un desafío como artista". "He aprendido mucho. El proyecto me ha puesto a prueba y hay piezas que he tardado dos años en hacerlas", ha admitido.
Del aluminio que cegó las defensas a la metralla

El resultado es un recorrido en el que dialogan vitrinas llenas de documentación y obras creadas para esta exposición. El material documental sitúa al visitante en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, de los bombardeos en la ciudad, la historia del zoológico, las máquinas de guerra utilizadas y hasta el libro de memorias del conocido como 'carnicero de Hamburgo', que lideró la devastadora Operación Gomorra sobre la ciudad.
Los bombardeos de los Aliados lograron un impacto devastador porque se utilizaron tiras de aluminio para "cegar" los radares del enemigo y dejarlo sin capacidad de defensa, ha explicado Garriga. Así, la artista ha intervenido con este material la novela 'La guerra en el aire' de H. G. Wells, en la que "anticipó los bombardeos aéreos y las masacres que se producen por intereses geopolíticos": se exhiben todas sus páginas en un cuadro salvo algunas 'cegadas' con aluminio.
Una vitrina con un fragmento de metralla de 1916 comprado por Garriga en una subasta da paso a una obra escultórica llamada 'Lluvia' en la que la artista ha reproducido "miles de veces" la metralla en piezas que forman una cinta de Moebius, famosa por ser "infinita". Es su forma de lamentar una "lluvia infinita de guerras que no se acaban".

En otro momento del recorrido, Rocío Garriga se sirve del cristal de bórax, un material que "se empezó a usar para que el vidrio fuera más resistente al calor, en las cabinas de los aviones", para elaborar una composición de gran formato a partir de 18 paneles con un dibujo que "es una síntesis entre una fotografía de aviones en vuelo en un cielo nuboso en blanco y negro y una fotografía de la migración de estorninos". Un ave que se va en busca de condiciones mejores y que protagoniza en el norte de Alemania el fenómeno del 'sol negro', cuando miles de pájaros negros se agrupan al atardecer y hacen parpadear la luz del día.
Con estas y otras obras, Garriga piensa en la fragilidad compartida entre animales y humanos y reflexiona sobre las violencias que pueden tocarlos, o que no necesitan hacerlo para atravesarlos. Compone fotomontajes en los que no se sabe si hay "animales atrapados en las personas o personas atrapadas en animales", o cuestiona si nosotros mismos nos exponemos o nos enjaulamos con nuestras decisiones, ha explicado la autora a lo largo de la presentación.
Nicolás Bugeda ha puesto en valor cómo 'Verse expuest_' es una exposición fruto de una investigación a lo largo de mucho tiempo y de distintos países. Así, ha resaltado la forma en la que Rocío Garriga "aborda la catástroge de una guerra desde una perspectiva que otros no habían investigado".