VALÈNCIA (EP). La obra 'Últimos momentos del rey Jaume el Conquistador, en el acto de entrega de su espada a su hijo don Pedro', del pintor valenciano Ignacio Pinazo, llega al Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) para unirse a los actos de conmemoración por el 750 aniversario de la muerte de esta figura "legendaria".
La pieza, un préstamo "excepcional" del Museo del Prado, se podrá ver en el San Pío V hasta el 10 de enero, se ha presentado este martes en la pinacoteca de la mano de su director, Pablo González Tornel, y ha contado con la presencia de la consellera de Cultura, Carmen Martí, y del conservador de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado, Pedro J. Martínez Plaza.
La pintura, realizada en 1881, es un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (304 x 418 centímetros) con la que el artista valenciano se presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese mismo año, donde obtuvo la segunda medalla. Este reconocimiento consolidó el prestigio de Pinazo y favoreció la adquisición del cuadro por parte del Estado.
La composición representa los últimos instantes de Jaime I, incorporado sobre el lecho bajo un dosel, en el momento en que entrega la espada --símbolo de la autoridad regia-- a su hijo Pedro, arrodillado ante él.
La escena se articula mediante dos grupos de testigos: a la derecha, nobles y miembros del séquito militar; a la izquierda, eclesiásticos presididos por el arzobispo de València. La obra deriva de una versión de menor tamaño realizada en Roma, fechada en 1879, cuyo éxito dio lugar a este lienzo monumental.
Su singularidad reside en la tensión entre la estructura académica de la escena histórica y una ejecución extraordinariamente libre: contornos enérgicos, grandes masas cromáticas, pincelada deshecha y una iluminación lateral que penetra en la penumbra del aposento y organiza espacialmente las figuras.
"Préstamo necesario y útil"

Pedro Martínez ha destacado que este préstamo ha supuesto un "reto" para ambos museos por sus dimensiones del cuadro y ha puesto en relieve su "excepcionalidad" ya que no está vinculado a una exposición temporal, sino que está vinculado a una celebración, en este caso, a la conmemoración del 750 aniversario de la muerte de Jaume I.
"El Museo del Prado vio que era un préstamo necesario y útil" y "una forma de acercar el cuadro a la ciudadanía", ha sostenido el conservador, quien ha explicado que la pintura fue realizada en València por Pinazo y que, además, representa a un rey que "define la identidad valenciana".
En este sentido, ha explicado que una de las cosas que hay que entender de esta pieza es por qué Pinazo la pinta en 1881 y ha indicado que el artista lo hace debido a la corriente que surge a partir del siglo XIX de intentar recuperar la figura de Jaume I "con sus mitos y sin sus mitos".
Por ello, el pintor valenciano decide retratar a esta figura "legendaria", a "uno de los reyes más importantes de la corona de Aragón", y lo hace en su lecho de muerte: "Es un hecho vital al que todos llegamos pero que, en el caso de los reyes, tiene unas connotaciones simbólicas muy importantes. No es únicamente la muerte sino el final de su reinado y el inicio de otro", ha apuntado.
Por su parte, el director del Bellas Artes ha resaltado la importancia que un cuadro de temática histórica como este se exponga en la pinacoteca y no en otras instituciones como suele ser habitual y ha indicado que Pinazo es un "maestro indiscutible de la pintura" y que la obra constituye "una de sus obras maestras".
"El mejor homenaje"
Así, ha subrayado que "este formidable lienzo es el mejor homenaje que València puede hacer al fundador del reino, un préstamo que escenifica la alianza entre el Museo del Prado y el Museo de Bellas Artes de València".
Igualmente, la consellera de Cultura ha agradecido "el gesto de confianza y generosidad" de El Prado con el Bellas Artes de València por la cesión de esta pieza de "gran magnitud" que supone "una oportunidad para reencontrarnos con nuestra historia": "Pocas cosas pueden hacerlo mejor que esta imagen", ha celebrado.
"Esta obra es un símbolo de la toma de consciencia de la propia personalidad histórica de Valencia en el marco del renacimiento. Pintar la muerte de Jaume I es pintar un acto fundacional de un pueblo, de nuestro pueblo", ha manifestado.
Asimismo, Ortí ha invitado al público a "disfrutar admirando este cuadro reconociendo al rey que fundó nuestro reino, al artista que supo pintarlo con maestría y también a la ciudad que sigue conectando con su identidad".
La obra de Ignacio Pinazo
El lienzo 'Últimos momentos del rey Jaume el Conquistador' fue pintado por Ignacio Pinazo Camarlench como tercer y último envío de la pensión concedida por la Diputación de Valencia para su estancia en Roma. Pinazo había obtenido la pensión romana con 'El desembarco de Francisco I en la playa de València', otro cuadro de historia.
La obra deriva de una versión de menor tamaño realizada en Roma, fechada en 1879, cuyo éxito dio lugar a este lienzo. Su singularidad reside en la tensión entre la estructura académica de la escena histórica y una ejecución libre.
Frente a sus composiciones históricas, la producción posterior de Pinazo adquirió una enorme libertad, como puede observarse en 'La fiesta' (1890), 'Lección de memoria' (1899) o en sus numerosos retratos infantiles.
Dentro de la pintura de historia española, 'Jaume I' mantiene una relación compositiva directa con 'Doña Isabel la Católica dictando su testamento' (1864) de Eduardo Rosales. Pinazo adoptó ese modelo y lo sometió a una factura propia, vinculada a sus experiencias italianas y al conocimiento de la pintura de Mariano Fortuny y de los 'macchiaioli'.