Los 'autodefinidos' de la cultura: Olga Adelantado en tres obras

Arte y fotografía

  • Olga Adelantado en una imagen de archivo
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VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia. 

En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea. 

Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ la galerista Olga Adelantado, directora de la galería Luis Adelantado.

Una obra propia

- ¿Cuál es la primera obra de arte que te viene a la mente cuando piensas en la galería Luis Adelantado?

-Boiler Room de Álex Marco. 

La primera obra que me viene a la mente es una de Álex Marco, porque está muy vinculada a una etapa fundamental para mí dentro de la galería: el inicio del proyecto Boiler Room. Fue un espacio que nació con la voluntad de apoyar, acompañar y dar visibilidad a artistas muy jóvenes o emergentes, en un momento en el que necesitaban precisamente eso: un lugar desde el que empezar a construir una trayectoria.

Recuerdo esa exposición con especial cariño porque condensaba muchas de las cosas que para mí definen el trabajo de una galería: la intuición, la confianza, el riesgo y, sobre todo, el seguimiento a largo plazo. No se trataba solo de organizar una exposición, sino de abrir una conversación con un artista, de acompañar su proceso y de crecer en paralelo.

Álex Marco sigue siendo hoy artista de la galería, y eso me parece muy significativo. Su caso explica muy bien una forma de trabajar que siempre he defendido: no entender la galería como un lugar de paso, sino como un espacio de continuidad, de complicidad y de construcción compartida. En su obra encuentro también esa energía de los comienzos, pero vista ahora desde la perspectiva del tiempo, con una trayectoria que se ha ido consolidando sin perder su intensidad inicial.

  • La hora de los gatos, obra parte del proyecto de Boiler Room

Una obra prestada

- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?

-Una conversación, de Carmen Calvo.

Sin duda, Carmen Calvo. Mi relación con ella viene de muy lejos y está atravesada por muchas capas: la admiración, el respeto profesional y, con el tiempo, también una amistad profunda.

La conocí bien cuando trabajé en el montaje de su exposición en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia, una experiencia que me marcó muchísimo. Para mí fue una verdadera escuela: poder estar cerca de una artista en un momento tan importante, ver cómo se construía una exposición desde dentro, cómo cada decisión formal, espacial y emocional tenía un peso en el conjunto.

Desde entonces, Carmen ha sido una figura muy importante para mí. Hay en su trabajo una poética muy poderosa, a veces inquietante, a veces melancólica, pero siempre profundamente radical.

Hoy dirijo la galería y Carmen forma parte del elenco de artistas, y eso tiene para mí un significado muy especial. Nos une algo que va mucho más allá de lo profesional. Son muchos años de admiración, de respeto y de acompañamiento, pero también una relación de amistad profunda. Poder trabajar con una artista a la que admiro desde hace tanto tiempo, y con la que existe una conexión humana tan importante, es uno de esos privilegios que da sentido a este oficio.

Para mí, Carmen representa una forma de estar en el arte desde la libertad, la inteligencia y la memoria. Su trayectoria es una referencia, pero también lo es su manera de mirar el mundo. Y tenerla cerca, como artista de la galería y como amiga, es algo que valoro enormemente.

  • Una conversación. Imagen de la instalación a la Bienal de Venecia, actualmente en San Miguel de los Reyes -

Una obra soñada

- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado exponer?

-Untitled de Félix González-Torres.

Desde que estudié Bellas Artes siempre he sentido una fascinación muy profunda por Félix González-Torres. Es un artista al que vuelvo una y otra vez, porque su obra consigue algo que me interesa mucho: hablar desde la intimidad con una poética simple y directa, sin perder nunca la dimensión política.

Me conmueve especialmente la manera en que trabaja con los afectos, con la pérdida, con el amor, con el cuerpo y con la memoria, pero también con cuestiones sociales muy concretas vinculadas a la identidad, la enfermedad, el duelo y la fragilidad de los vínculos. Su obra es aparentemente sencilla en lo formal, pero tiene una enorme capacidad de permanecer en quien la mira.

Pienso, por ejemplo, en sus piezas de caramelos, en las que el público puede coger uno y la obra va disminuyendo, aunque después se reponga. Ese gesto tan simple contiene una reflexión muy compleja sobre la presencia y la ausencia, sobre el deseo de compartir, sobre el desgaste del cuerpo y sobre la posibilidad de que algo desaparezca y, al mismo tiempo, siga existiendo. La obra se transforma con cada visitante, y eso me parece extraordinario.

Me habría emocionado mucho poder exponerlo porque representa una manera de entender el arte que me resulta muy cercana: una obra capaz de ser conceptual y profundamente humana al mismo tiempo. Además, me alegra especialmente que el Reina Sofía haya incluido en su temporada 2025-2026 una gran retrospectiva dedicada a Félix González-Torres, en un momento en el que su trabajo sigue resultando absolutamente necesario. 

  • Untitled -

 

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