VALÈNCIA. A los artistas cada vez se les exige más, y esto es un hecho. Más trabajo, más justificación, un más que no siempre casa con una retribución económica ni menos emocional, pero siempre más de todo, sin importar el menos. El arte puede tener infinitas formas, pero en todas ellas se exige un discurso, una historia y un relato con el que ocupar la hoja de sala de un museo. ¿Y qué pasa con el arte que va y viene?, ¿qué sucede con aquellas obras que van entre lo material e inmaterial? Todas estas piezas se dan cita ahora en el Centre del Carme a través de la muestra Todo lo sólido se desvanece en el aire, en la que nueve artistas reflexionan sobre el arte efímero dentro de un mundo que es, en sí mismo, un ente volátil.
Para ello, el museo da la bienvenida a nueve artistas: María Alcaide, Pablo Capitán del Río, Denis Darzacq, Natalia Domínguez, Miquel García, Cristina Garrido, Laura Llaneli, Lemos and Lehmann y Lorenzo Sandoval. Todos ellos trabajan en esta muestra colectiva que habla sobre el arte volátil y la cultura de lo etéreo, lo hacen acompañados de Diana Padrón como comisaria, quien les invita a revisitar la ciudad de València a través de sus piezas que comprenden diferentes formatos, desde la investigación artística hasta la escultura, pasando por la ilustración, la fotografía, el vídeo y el arte sonoro.

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- Foto: JUAN PEIRÓ/CENTRE DEL CARME
Para Padrón, esta muestra, que rescata su título de un ensayo de los años 80, habla precisamente de la transformación del arte y del ser humano, y cómo es su entrada a un universo en el que predomina la industria y el trabajo. “El arte es central en las industrias cuLturales, y tiene un papel muy importante en la transformación de lo económico y lo industrial. Cada vez el arte material remite a algo más inmaterial”.
Buceando entre estos conceptos Todo lo sólido se desvanece en el aire reúne obras que dependen del paso del tiempo, como un enorme skyline de València en el que se pueden ver los precios de la vivienda con el paso de los años que analiza y dispone García. “Es información que tenemos ahí, que es cambiante con el paso del tiempo, pero que no se ve con perspectiva hasta que se analiza en un mismo plano”, destaca el artista. Su obra se enfrenta cara a cara a la de Capitán del Río, que muestra una escultura hecha de cera que, literalmente, se va derritiendo conforme avanza la exposición y que dejará solo al descubierto su estructura de hierro.

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- Foto: JUAN PEIRÓ/CENTRE DEL CARME
Sobre el hilo conductor que conecta la muestra Nicolás Bugeda, director-gerente del museo, ha destacado que Todo lo sólido se desvanece en el aire ayuda precisamente a que el espectador se pare a “analizar y observar el mundo desde otras perspectivas”, un ejercicio necesario en la era del multitasking y adoración por el mundo virtual. Este ejercicio, además, casa con una reflexión sobre la ciudad de València a través del arte de los nueve artistas que conforman esta colectiva.
“Todos ellos toman como referencia, de alguna manera, la ciudad de València. En la intrahistoria de sus piezas siempre hay un poco de inspiración con la ciudad”. Reflexionando sobre el trabajo, la crisis de la vivienda y hasta la obsolescencia programada con una veintena de platillos de batería colgados en la pared que da la bienvenida al visitante nueve artistas se reúnen para hacer que el espectador reflexione sobre el mensaje del arte, sobre su durabilidad y lo que recala en un universo que avanza más rápido que su propia creación.

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- Foto: JUAN PEIRÓ/CENTRE DEL CARME