VALÈNCIA. María Martín Gallego es una de esas personas que tienen ganas de que llegue septiembre. Y tiene una buena razón para ello. La artista abrirá entonces las puertas de su exposición Persistencias del habitar en Galería Cuatro, en la que supone su primera individual en una galería valenciana y, además, en el marco de Abierto València, el evento de apertura de temporada de la red de galerías valencianas, un septiembre en el que no son pocos los ojos atentos a los espacios expositivos de la ciudad.
Pero para eso todavía quedan algunas semanas, un mes que ni mucho menos es de espera, sino de trabajo para finalizar un proyecto en el que lleva enfrascada desde principios de año. Porque, ¿qué pasa antes de la inauguración? Junto a ella completamos esta fotografía previa a la inauguración, esa parte más invisible que nos lleva al taller que habita en Castellar-Oliveral, un espacio de trabajo, de vida y también de inspiración.
La mayor parte de su tiempo lo pasa en el interior, resguardándose de las altas temperaturas, como no podía ser de otra manera, aunque esta es la excepción, pues dibujar en el exterior, empaparse de los paisajes que la rodean es semilla y parte esencial de su proceso creativo.

"Vivir en la huerta ha configurado mi lenguaje y mi manera de trabajar la pintura. Utilizo el paisaje, pero no desde la representación, sino desde la idea de cómo habitamos esos lugares, lo que permanece luego en nosotros y en mí misma. No trabajo a partir de fotografías, sino que pinto al natural, y luego en el estudio trato de todo eso que forme parte de las obras”, explica la artista, también docente en la Facultat de Belles Arts de la Universitat Politècnica de València.
Esta mirada, de nuevo, entrelaza tanto su manera de entender la práctica artística como una actitud vital que salpica su día a día. “Mi idea de trabajo siempre requiere parte de investigación, eso para mí es muy importante, y nace de lo cotidiano, de todo lo que tengo a mi alrededor, del territorio, de caminar la huerta, la maternidad...todo eso acaba convirtiéndose en parte de mi pintura. No separo esa parte de mi vida de mi trabajo”.
Los conceptos de investigación y cotidianidad son clave para hablar de un proceso creativo que no para, aunque los proyectos expositivos marquen las ‘banderas’ temporales del mismo. En este caso, fue a principios de año cuando comenzó a tomar forma lo que entonces no tenía nombre y que ahora se engloba en el título Persistencias del habitar, un proceso de introspección que dio pie a las primeras piezas. Si bien, su germen no salpica lienzos sino el papel que se llena de bocetos, dibujos y textos que más tarde dan forma a la obra definitiva.

- Latencia. -
Estos materiales a priori íntimos sirven para analizar después aquellas huellas invisibles del proceso creativo, un recorrido que aunque tiene altos en el camino constituye una misma carretera. En este sentido, la propia creadora sitúa el inicio del proyecto en otro anterior: “Venía de la serie Memorias de Suelo, donde indagaba más en el detalle, en ese zoom de los suelos, del trabajo de las texturas, y eso ha ido derivando y generando las siguientes piezas más hacia la trama, hacia los surcos que se generan, hacia esas líneas más de grafismo en torno al paisaje. El proceso es muy circular muchas veces”.
La artista, que recientemente participó en la muestra colectiva Genealogías del territorio en el Centre del Carme, se prepara ahora para la que será una cita clave en su trayectoria, con una inauguración que cada vez está más cerca y en la que todavía esta trabajando. Sí, todavía, pues aunque “aproximadamente el 80%” de las obras están listas para ser vistas, todavía trabaja en la experiencia de la exposición y en algunos últimos materiales y obras que la completarán y con los que, precisamente, quiere compartir esos procesos de los que ahora habla.
La palabra cotidiano se repite en nuestra conversación, algo que quizá para aquellos ajenos al sector de las artes visuales choque con esa idea ficcionada de artista atormentado. La realidad es bien distinta. “Esa idea del pintor aislado del mundo tiene muy poco de realista, esa idea de que de repente sale una pieza de la nada. Todos tenemos un proceso de trabajo y la creación forma parte de nuestra cotidianidad, de nuestro contexto”. Aunque, si bien es cierto, su proceso es “introspectivo” y no es hasta bien avanzado el trabajo que sitúa su mente en ese momento de compartir la obra con el público.

- Distancia habitada. -
“Hasta ese momento es más un trabajo de honestidad, de ver que las piezas muestren lo que estoy haciendo y lo que me transmite. En este sentido, no trata de que el que lo esté viendo sepa al 200% cada cosa que has querido decir, sino que realmente conecte de un modo emocional”, reflexiona la artista.
Estas pinceladas que comparte María Martín Gallego sobre su proceso creativo son las que terminarán dando forma a Persistencias del habitar, una exposición cargada de evocadores y vibrantes paisajes que serán los nuevos habitantes de Galería Cuatro. Pero para esto todavía hay que esperar. O no, porque la inauguración no en ni principio ni final, sino una parte del camino. “Puedo tener momentos más intensos a nivel pictórico y otros donde tienes que buscar, pero es un continuo. No se inicia y se acaba para una exposición. Es una constante”.

- Tramas de un territorio habitado. -