Arte y fotografía

EXPOSICIÓN

'Souls of the Land', o cómo revisitar la 'campiña' entre los lienzos

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VALÈNCIA. La galería valenciana Tuesday to Friday presenta la muestra Souls of the Land del artista eslovaco Martin Kačmarek, con su tercera muestra individual en la galería. Estos cuadros de Kačmarek nos permiten reconocer el alcance de toda esa pintura de género animal, con animales, hasta nuestros días, ubicando en el centro a su propia vaca, en este caso atada a una gran piedra para que no se mueva ni se vaya, parada mientras domina toda la superficie del cuadro y el espacio de la galería con su mirada directa de bestia muy humana. "Es como el novillo de Potter, como la vaca de Tansey. Nos miramos. Igual sucede en sendos lienzos que protagonizan un robusto carnero, una pareja de corzos distraídos, una gallina que ha sacado una lombriz de la tierra, una perdiz y hasta un águila. Todas ellas son figuras centrales que marcan el tema, su figura presente, sobre un paisaje de fondo circunstancial: el prado, los campos de cultivo, la granja, la campiña, si acaso la intuición de un bosque a lo lejos, y siempre bajo unos cielos turbulentos que hacen del ambiente algo extraño, con su luz húmeda, con ese ambiente espeso y misterioso", indica Ricardo Forriols en el texto de sala.

Otra de las obras que le sirven en este acercamiento para jugar con las relaciones es el cuadro de una vaca que "muestra sus ubres y cuartos traseros en primer plano, y que recuerda el encaje de un grabado de Potter, The pissing cow (1650), y a la pequeña figura central de La granja que tanto escandalizó a sus contemporáneas por el realismo con el que se representa la micción del animal. Pero aquí pasa algo más, un thriller: alguien se esconde junto a la vaca, se oculta agazapado en un tronco mientras al fondo se ve un coche con las luces encendidas del que alguien ha bajado... Estos otros cuadros en los que los animales aparecen junto a personas resultan muy curiosos. Quizás el más enigmático y surrealista sea ese en el que un enorme cerdo se aboca a una televisión", señala Forriols. "También vemos al joven que mira directamente a los ojos del caballo, le susurra; al dueño enamorado que le lleva un ramillete de flores de primavera a su vaca, se besan; al que alimenta a una garza real a la orilla del camino. Todas son almas de la tierra, del terreno, del territorio, y aparecen aquí ante nosotros no como en las fábulas de La Fontaine, no, sino como si fueran escenas aprehendidas por el “cazador de imágenes” de Jules Renard en sus paseos campestres y, después, recogidas en las Historias naturales (1896).

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