Vicente Barreira lleva al González Martí los paisajes de toda su carrera: "Si algo no me emociona, no lo pinto"

Arte y fotografía

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VALÈNCIA (EP). La trayectoria paisajística de Vicente Barreira llega al Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias 'González Martí' con una selección de 47 obras en las que el artista valenciano ha estampado a lo largo de su carrera paisajes urbanos de su València natal y de los horizontes que contempló durante sus viajes por España. Todos son paisajes que emocionaron y todavía emocionan a Barreira: "Soy una persona emocional: si algo no me emociona, no lo puedo pintar".

"El paisaje es muy diferente del territorio. El territorio se puede administrar, se ponen fronteras, se vende y se compra... pero el paisaje sale de nuestro interior. Cada uno tiene su paisaje o sus paisajes, por eso es algo cultural", ha manifestado el paisajista en la inauguración de la exposición 'Vicente Barreira. València y otros paisajes', que acoge desde este martes el 'González Martí' con entrada gratuita.

En la muestra se exhiben 41 pinturas y seis piezas de cerámica procedentes de la colección del autor, así como una de los fondos de la pinacoteca. Son obras que reflejan la particular interpretación del paisaje por parte de Barreira, así como el diálogo de su pintura y su cerámica en torno a conceptos como la materia, la luz, la memoria y el paso del tiempo.

No aparecen personas en estos paisajes, ya que el artista considera que son paisajes habitados aunque los haya pintado vacíos. "Me gustan las puertas cerradas, las calles vacías de gente... El paisaje ya habla de las personas que viven en él, sería reiterativo pintarlas", ha expuesto.

Una València que ya no existe

València es la protagonista de la selección, con escenas de la plaza del Mercado, la calle de la Cruz Nueva o de comercios que ya no existen en el barrio del Carmen, en las que se perciben la rugosidad de los muros, las capas de pintura superpuestas, el óxido del metal o las variaciones que el sol y la lluvia producen sobre las superficies. Cuadros con los que Barreira refleja cómo la ciudad ha cambiado "tantísimo" en las últimas décadas.

"El acento lo pongo en València porque, aparte de ser mi ciudad, esto es mi infancia, y la cantidad de temas que están representados ya no existen, los han rehabilitado o sencillamente han ido abajo los edificios", ha comentado, y ha destacado que esa memoria parte del "trauma terrible" que para él fue la riada de 1957 porque "llenó la ciudad de texturas, de humedades y de colores".

El artista, que expuso por primera vez en 1978 y dejó la cerámica en 2012 por motivos de salud, considera que no tiene "derecho a sentir pena" por los cambios que ha afrontado y afronta València. "Todo evoluciona, es lógico que vivamos de otra manera. Pero, posiblemente, lo que hay aquí en las paredes ahora sirva a alguien para también darle algún tipo de placer, y con eso yo me conformo", ha expresado a preguntas de los periodistas.

Y ha incidido: "Todo el mundo habla de la afluencia turística, que ha transformado todo, ha alejado al vecindario y ha acabado con los comercios originales. Eso se echa de menos. Pero es que es la evolución: es como cambiar de los dinosaurios a los mamíferos. ¿Qué se puede hacer contra ello? Podemos protestar, por supuesto, pero el capital es muy fuerte. Y tenemos muy poca fuerza los que pensamos de otra manera".

Ahora bien, Barreira no contempla estampar en cuadros la València de hoy, y pone como ejemplo la Ciudad de las Artes y las Ciencias: "Yo la obra de Calatrava la considero extraordinaria, pero lo que pasa es que no me emociona. Me gusta, lo veo muy bien, Calatrava es valenciano, es un orgullo, pero no siento la emoción de decir: voy a pintar esto".

Junto a las escenas del 'cap i casal' se exponen paisajes del Maestrazgo y de los Pirineos, que el autor utiliza como "un poco de despeje de tanta concentración en el detalle" a la hora de plasmar la ciudad: "Allí te puedes permitir el lujo de ponerte a pintar casi como los impresionistas, a pincelada amplia".

"El paisaje es la patria"

Con esta retrospectiva, que incluye obras pintadas hace pocos años y otras que fueron sus primeras creaciones, Barreira quiere demostrar que "el paisaje siempre tiene que venir de una emoción". "El paisaje que yo pinto siempre me ha emocionado. No hay ni una obra en esta exposición; ni la habrá nunca, ni en todo lo que yo he hecho en mi vida, que no haya sido a partir de una emoción (...). Si a mí me hacen un encargo y no me llena, no lo hago", ha apostillado.

Durante su intervención, el artista se ha definido como un pintor alejado de sus contemporáneos, ha citado a Ortega y Gasset para proclamar que "el paisaje es la patria" y ha reivindicado: "Volvamos al renacimiento y eso será lo mas moderno".

Por su parte, el director del 'González Martí', Jaume Coll, ha ensalzado la capacidad de Barreira de utilizar la arquitectura como fuente de inspiración sobre "las cicatrices que produce el tiempo", así como su tratamiento preciosista de los paisajes, su minuciosidad, su cromatismo y sus juegos de luces y sombras. Y, sobre todo, ha destacado, la visión de una València que ya "no existe" con pinturas de "una calidad plástica brutal".

Jaume Coll ha enmarcado esta exposición con la intención del Museo Nacional de Cerámica de potenciar la visión de la evolución de los artistas y de su proceso vital, de "cómo ha evolucionado su sensibilidad plástica", así como de realizar un reconocimiento a pintores como Vicente Barreira.

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