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tribuna libre / OPINIÓN

Así no puede funcionar la Justicia

8/03/2019 - 

Tan solo hace menos de una semana que saltó a la prensa la noticia –increíble de que un juzgado de nuestra Comunidad, de la provincia de Valencia, en concreto de Massamagrell, se vio obligado a cerrar sin poder atender al publico por falta de personal. Ni más ni menos que de siete funcionarios de la plantilla; con lo que el propio Juzgado se vio obligado a poner un cartel advirtiendo al justiciable que tendría que tener algo mas de dosis de paciencia que conlleva de manera natural y propia la actividad procesal. Pues al marchar toda la plantilla que constituía ese juzgado habían quedado solos juez y letrado de la Administración de Justicia, lo que constituye un hito sin precedentes dentro del precario funcionamiento de la justicia.

Ello debido, como se indicó, a una falta de previsión elemental ante la marcha de aquellos funcionarios, en precario, hasta el nombramiento de los funcionarios titulares cuya sucesión debió haber estado prevista y en el mismo día que unos se van, otros se incorporan, y todo se desarrolla de forma natural. La Conselleria de Justicia no tuvo, por motivos que se desconocen, tal previsión que, lógicamente, causó un auténtico desbaratamiento del funcionamiento normal de los Juzgados y Tribunales. 

Pues bien, tal y como iniciábamos en este articulo, apenas una semana después nos encontramos con un caso semejante en la propia capital de la Comunidad Valenciana, en València, en un Juzgado de lo Penal, donde hace un par de días nos encontramos con un cartel copia-pega del juzgado de Massamagrell. En este caso, de una plantilla de tres funcionarios gestores y un agente judicial, y próximos a cesar dos gestores y un agente, por parte del Juzgado se pone en conocimiento de la Conselleria el futuro acontecimiento del cese, y van pasando los días sin que se tomen las medidas del nombramiento de las sustituciones oportunas para que el Juzgado pueda continuar con su agenda de señalamiento de juicios y otros menesteres propios para su correcto funcionamiento y, hete aquí, que llega el día de la necesaria sucesión y… de eso nada.  De los tres funcionarios a sustituir, queda uno solo. Ese cae enfermo y toma la baja. Sin medios personales, difícilmente puede cumplirse debidamente la función jurisdiccional. Y si a ello acompañan las falta también de los materiales necesarios, me abstengo de comentar…

A fecha de hoy se sustituyó al único funcionario activo en el Juzgado mientras se incorpore el enfermo, de baja aún, y se ha prestado un agente, quien acude los días de juicios, para atender los señalamientos y se ocupa del correo. Pues la solución, aun a pesar del transcurso de los días, no llega a resolverse. Si para la compleja labor de administrar la Justicia, un bien que precisa de toda la atención en términos de dedicación en formación exquisita de quienes la administran, su personal, y de los medios materiales necesarios, no se presta el cuidado que demanda la sociedad, confiada y exigente con sus Jueces y sus funcionarios, y se producen situaciones como estas, ya reiteradas en pocos días, por falta de sencillas previsiones, es comprensible que las personas queden obligadas a desconfiar de su correcta administración. 

Lo que no podemos permitir son estas incomprensibles y reiteradas faltas de previsión por parte de las Instituciones, como en este caso la Conselleria de Justicia, precisamente porque los justiciables necesitan poder confiar en sus Jueces y Tribunales, que aun con estas carencias de todo tipo están demostrando estar a la altura de la resolución de los problemas que afectan de forma directa a las vidas, patrimonios y conflictos en general de aquellos. Con lo que se pone en grave riesgo el ejercicio de las tareas propias  de Juzgados y Tribunales, que son juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, siendo al final los perjudicados los propios ciudadanos.

Miguel Angel Casañ Llopis es magistrado, portavoz de la Asociacion Judicial Francisco de Vitoria. Comunidad Valenciana.


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