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proyectado en la 2ª república, inaugurado por franco

Auge y caída del Colegio Mayor Luis Vives: el icono cultural silenciado

25/01/2017 - 

VALENCIA. “[Dar] el sosiego necesario al que se dedica a su formación cultural, al mismo tiempo que se lleva la tranquilidad a las familias de los alumnos residentes” en un momento de crecimiento del volumen de estudiantes y de “modernas orientaciones concebidas cada día con espíritu más liberal”. Esta es la justificación con la que el despacho del arquitecto Javier Goerlich argumentaba la necesidad de levantar una residencia de estudiantes para Valencia, un proyecto reflejado en un memoria que fue firmada en agosto de 1935 y que hoy descansa en el Archivo General de la Administración, en Madrid. Si bien bajo el genérico nombre de ‘residencia’ no resulta del todo familiar, la cosa cambia cuando se habla Colegio Mayor Luis Vives. Proyectado durante la Segunda República, fue en 2012 cuando cerró sus puertas, el edificio es uno de los ejemplos de desarrollo educativo en la ciudad y, no menos importante, destaca por su inconfundible estilo arquitectónico, el de un Goerlich por el que se podría trazar una ruta en la ciudad.

Con la incógnita en torno al futuro del inmueble, la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i Investigació y David Sánchez Muñoz, doctor en Historia del Arte y técnico especializado en patrimonio cultural de la Universitat de València, han editado un libro que compila la importancia del espacio desde el punto de vista formal y humano. Así, el estudio La Residencia de Estudiantes y la Ciudad Universitaria: el Colegio Mayor Luis Vives recorre el proyecto y puesta en marcha de un edificio que se ha convertido casi exclusivamente en el único referente valenciano de carácter público de la arquitectura racionalista de las primeras décadas del siglo XX, una construcción “estilo barco” que hoy languidece en la avenida Blasco Ibáñez rodeada de facultades.

Con un presupuesto previsto de 1,6 millones de pesetas, que no fue el definitivo, su desarrollo durante la Segunda República tuvo que ser pausado por el propio devenir de los acontecimientos históricos: la guerra civil y la declaración de victoria de Francisco Franco en 1939. Sin embargo, aunque con cambios en el proyecto final –como la inclusión de una capilla-, el Colegio Mayor siguió adelante hasta ser inaugurado por el dictador el 10 de octubre de 1954. “Desde Benimar se trasladó el Generalísimo al Colegio Mayor Universitario ‘Luis Vives’ para proceder a su inauguración […] A lo largo de la explanada se encontraban formadas para rendir honores al Generalísimo 50 centurias del Frente de Juventudes. El arzobispo de Valencia, doctor Olaechea, procedió a la bendición de lo locales, que fueron, después, detenidamente visitados por el Jefe del Estado y personalidades de su séquito”, informaba entonces el diario ABC.

La inauguración fue todo un acontecimiento, obteniendo repercusión en prensa nacional, una apertura de puertas que, resultado de la visita de Franco, fue también noticia en el NO-DO, que reflejó como “con el director general de Enseñanza Universitaria y otras autoridades recorre las distintas dependencias y firma en el álbum del Colegio”, para después seguir sus pasos por otros puntos de la geografía valenciana, como Catarroja. La tirantez del Régimen por la que fuera capital republicana bajó algunos grados con su visita en 1957 para conocer los efectos de la Riada, en la que también pasó por las universidades. Aunque el proyecto de 1935 salió adelante, con modificaciones, lo cierto es que el momento en que nació marcó su primera etapa. De esta forma, tal y como se refleja en el estudio publicado por Alfons el Mangànim, el primer acto público del Colegio fue la conferencia ‘La pasión corporal de Jesucristo, vista por un médico a la luz del Sudario de Turín’, impartida por el catedrático de medicina legal de la Universitat de València Leopoldo López.   

Durante sus primeros años ‘El Vives’ buscó concretar su personalidad en tanto que espacio cultural, una identidad aperturista que impregnaba todo su programación incluso antes de la muerte del dictador, con conferencias como ‘Canción de guerra y violencia’, con música de Bob Dylan o Raimon, o un foro debate con el Equipo Crónica. Con la transición democrática llegaron numerosas novedades para el centro de la avenida Blasco Ibáñez. En 1982 se convirtió en el primer Colegio mixto de España, tras la fusión del Colegio Alejandro Salazar y el Colegio femenino del SEU Santa Teresa, aunque el gran símbolo del cambio de rumbo llegó en 1998, cuando se convirtió la antigua capilla en el Auditorio Montaner, un espacio que desde su apertura hasta que el inmueble cerrara sus puertas pasó a ser un importante foco cultural para Valencia.

Auditori Montaner: la fuerza como foco cultural  

El Montaner, que centró su actividad principalmente en el ámbito musical, abandonó su uso religioso y se demostró como un éxito, pues pasó de realizar una veintena de actos culturales a más de un centenar tras un año de vida. En un artículo publicado el pasado año por Jorge Salas, El legado del edificio herido: cuatro años sin los conciertos del Colegio Mayor Lluís Vives, este diario recorría el auge y caída de un espacio que no se conformó con ser un contendor de segunda. Por la sala han pasado grupos como Doctor Divago, La Habitación Roja, Polar, Señor Mostaza o Senior i El Cor Brutal. “Se programaba con un gusto exquisito, gracias principalmente al tesón de su director, Luis Puig, un gran melómano”, recordaba para Cultur Plaza Jorge Pérez, Tórtel, entonces en Ciudadano.

Junto a David Sánchez, Andrea Luquin, licenciada en Comunicación Audiovisual, Máster en Gestión Cultural y Doctora en Filosofía; Jorge Correa, catedrático de Historia del Derecho, y Daniel Benito, catedrático de Historia del Arte y conservador del patrimonio cultural y artístico de la UV, dan forma a un estudio que pone su punto y final, al menos hasta el momento, en el año 2012. Tras más de cincuenta años de actividad el Colegio cerró sus puertas el 31 de julio por el coste de su mantenimiento, dos semanas después de que los estudiantes dejaran sus instalaciones. La última actividad que acogió fue la proyección de la película Versalles, sobre Gilbertástico y su banda los Jacobinos.

"Nuestro Colegio, después de más de 50 años de historia, cierra sus puertas el próximo 31 de julio sin saber a ciencia cierta cual es su futuro". Con esta frase se despidieron en su página web, un mensaje que no escondía la incógnita en torno al siguiente paso de ‘El Vives’. Si bien, aunque en un primer momento se planteó la gestión privada del espacio, lo cierto es que cuatro años después nada se ha concretado en este sentido, presentando un evidente deterioro que ha venido siendo denunciado por distintas entidades, incluida la propia Fundación Goerlich, asociación que tiene entre sus objetivos el estudio, catalogación y divulgación de las obras y proyectos del arquitecto y urbanista Javier Goerlich Lleó. Con una vida que ha pisado la Segunda República, la dictadura y la llegada de la democracia, habrá que esperar para saber si a se suma un cuarto punto álgido en su historia particular. 1935, 1954, 2012.

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