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EN CONCIENCIA / OPINIÓN

¡Bienvenido, Mr. Next! (Premonición berlanguiana)

Esta columna está escrita con Susana Solís, Eurodiputada de Renew y Miembro de la Comisión de Desarrollo Regional del PE

17/06/2021 - 

El pasado 12 de junio se cumplieron 100 años del nacimiento de Luis García Berlanga. En el imaginario colectivo (y en nuestras retinas y corazones) quedan, entre otras, películas como Plácido (1961), El verdugo (1963), La escopeta nacional (1978)…. Todas, obras de arte, pero, a nuestro juicio, ninguna tan pertinente y actual como la mordaz Bienvenido, Mister Marshall de 1953.

Ya conocen la historia. En Villar del Río se enteran de que van a llegar unos diplomáticos estadounidenses y, aunque no tienen información certera, los vecinos, esperanzados con obtener ayudas del Plan Marshall, empiezan unos preparativos surrealistas. Creen que, escenificando estereotipos, enamorarán a los americanos: se disfrazan con trajes andaluces, decoran las calles con farolillos y contratan a un intérprete de flamenco.

Cargados de esperanzas, que han ido creando los dirigentes del municipio, y después de todos los esfuerzos, el día de la visita, la caravana de los diplomáticos pasa a toda prisa… sin detenerse. Los paisanos, totalmente desengañados, no sólo tienen que retirar las decoraciones…sino, también, pagar los gastos con sus pertenencias personales. Villar del Río se queda sin ayudas, en su “normalidad” y completamente olvidado.

Foto: Benoit Doppagne/BELGA/dpa

Partes de la deliciosa sátira de Mr. Marshall serían, en los últimos tiempos, aplicables a muchas escenas protagonizadas por la política exterior de nuestro país. (No, no vamos a ahondar en la bochornosa  “escena del pasillo” de Sánchez con Biden). Lo cierto es que tenemos un gobierno doctorado en esperpentos berlanguianos…aunque aún puede haber alguno más. Y muy grave.

Nos referimos a los Fondos Europeos. Los famosos Next Generation con los que, desde hace meses, se construyen los discursos gubernamentales para generar expectativas a la población. 140.000 millones de euros (60.000 en ayudas directas y hasta 80.000 en préstamos blandos) de los que, supuestamente, vamos a poder disponer para el periodo 2021-2027.

Un “Mecanismo de Recuperación y Resiliencia” del que, a día de hoy, más allá de eslóganes, los ciudadanos y las empresas de a pie saben poco…o nada.

No lo decimos nosotras. Lo muestran estudios que estamos manejando en nuestras investigaciones. A finales de mayo el barómetro Transita, con una muestra estratificada de 400 encuestas, revelaba que un  51,5% de la población desconoce cuestiones básicas sobre estas ayudas que serán cruciales, y que el 37,4% sabe “poco” sobre el plan de Bruselas. Es decir, en mayo, el 90% de la población estaba en la inopia ante la “iniciativa estrella” que se supone que va a recuperar este país.

Más graves son los datos que manejamos nosotras. Desde el Gabinete de la Eurodiputada Susana Solís hemos realizado un sondeo reciente con una muestra representativa de 1007 empresas españolas. El desconocimiento de las ayudas europeas (y del procedimiento de cómo acceder a ellas) por parte de muchas es preocupante.

El 85% de nuestras Pymes están interesadas en los fondos europeos. Sin embargo la mayoría de ellas (un 78% entre empresas que no han accedido o solicitado ayudas anteriormente) consideran que la información que se ofrece no es suficiente. Lo grave es que la desinformación se da en mayor medida en el caso de las ayudas de gestión compartida (aquéllas que se gestionan entre la Comisión y el Gobierno o las CCAA) que en los programas gestionados directamente por la Comisión o por entidades indirectas (como el Erasmus), mejor conocidos que los que dependen de las administraciones nacionales.

Lo esencial: existe una bolsa de compañías en España que exigen más y mejor comunicación sobre las ayudas europeas por parte de la administración. Esta cuestión es extremadamente grave teniendo en cuenta que España está a la cola en la absorción de fondos: somos los peores en planificación y los segundos más bajo en pagos.

La desinformación en estos momentos  es especialmente preocupante teniendo en cuenta que, si finalmente accedemos a los programas, deberemos gestionar más de 200.000 millones de euros en muy poco tiempo.

En el estudio que hemos realizado, las barreras más importantes que las empresas detectan son, por este orden, el exceso de burocracia y la falta de transparencia y difusión.

La simplificación de los procesos, la coordinación entre administraciones y la profesionalización (interna de las empresas y de la administración) se presentan como elementos de éxito en el acceso. Pero ¡ay! Nos maliciamos que se  está trabajando poco en ello porque el gobierno prefiere fiar toda la gestión de los futuros fondos a los consultores privados de siempre. Ya saben: el capitalismo de amiguetes. De ahí que el decreto para el reparto de los fondos y la instauración de una oficina independiente fueran tan importantes.

Por otra parte, la comunicación (a la que este gobierno ha prestado cero atención en detrimento de la propaganda), es fundamental para las subvenciones públicas por tres motivos. En primer lugar, porque contribuye a que las empresas conozcan los subsidios. En segundo lugar, porque garantiza la transparencia de los procesos de asignación de fondos públicos y permite a los ciudadanos saber el destino de nuestros impuestos. Finalmente, porque contribuye la difusión de las innovaciones y potencia nuestro sentido de pertenencia a la UE.

Pese a su importancia (y a la demanda de las empresas) ni siquiera se ha elaborado una página web centralizada y transparente que recopile toda la información… ni se ha puesto en marcha una ventanilla única. Flipante.

Vamos ya tarde. Muy tarde. Si queremos aprovechar esta oportunidad no podemos seguir con alharacas y sin preparativos serios. Necesitamos mejoras en la comunicación y  segmentación de estrategias para mejorar la absorción de ayudas.

Porque si no lo hacemos, pasará como en película de Berlanga. Cargados con las esperanzas que nos han ido creando los gobiernos, los españolitos de a pie veremos pasar los fondos a toda prisa… sin quedarse. Y ciudadanos y empresas, totalmente desengañados, no sólo tendremos que retirarles a algunos las falsas condecoraciones que se han puesto sino que, también, tendremos también que pagar los gastos con nuestras pertenencias personales, las de nuestros hijos y las de nuestros nietos.

Y España se quedará sin reformas, en su normalidad y completamente olvidada…como Villar del Río.

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