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EL CIELO AGUARDA / OPINIÓN

Blanquear una traición

Foto: DAVID ZORRAKINO/EP
10/06/2021 - 

¡No puedes razonar con un tigre cuando tienes la cabeza en su boca! Esta frase de Churchill me ayuda a comenzar el artículo de hoy.

Podemos decir que la voluntad del presidente Sánchez de blanquear una sentencia judicial vía indultos es otra ocurrencia más a sumar al debe o al haber, según el prisma que se vea, de una trayectoria política funesta. Una trayectoria política que no hace más que certificar como actúa Sánchez para mantenerse en el poder al frente de La Moncloa a cualquier precio. Pero esto va más allá de unos simples indultos.

El indulto es una medida de gracia de carácter excepcional, que está regulado por una ley del Ministerio de Gracia y Justicia que data, nada más y nada menos, que del 18 de junio de 1870. Una coincidencia o no, pero dentro de 8 días se cumplirán 151 años de su publicación. Tiempo al tiempo. El año pasado se dieron un total de 20 indultos.

Mis raíces son británicas por parte de padre, catalanas por parte de madre, pero valenciano de nacimiento; concretamente alicantino de Dénia. Nací en una dictadura, pero celebro abrazar todos los días nuestra Constitución Española, la norma suprema de nuestro ordenamiento jurídico que fue ratificada por todos los españoles en referéndum de 6 de diciembre de 1978. Y por lo tanto a ella están sujetos todos los poderes públicos y ciudadanos de España, desde su entrada en vigor el 29 de diciembre de 1978.

Foto: POOL MONCLOA/BORJA PUIG DE LA BELLACASA

Nuestro texto constitucional debería ser más estudiado, analizado y entendido. No cabe aquí enumerar todos los artículos de la Constitución Española de 1978, pero si quisiera recordar los dos primeros:

Artículo 1.

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 

3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Para afrontar una reforma esencial de nuestra Constitución es necesaria la aprobación por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y la disolución inmediata de las Cortes. Y posteriormente un referéndum de ratificación.

Frente a los valores de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político, Frankenstein Sánchez pretende anteponer otros valores enmascarados como son la concordia, el entendimiento, la convivencia, a la venganza o la revancha ¿Pero a qué o a quién se refiere cuando habla de “venganza” o “revancha”? Yo hablaría de insulto y de humillación para los españoles con esta decisión que muy previsiblemente adoptará este NO GOBIERNO DE ESPAÑA este mismo mes de junio, otorgando un privilegio a los 12 condenados del procés.

Foto: E. Parra. POOL / Europa Press

La sociedad española no puede aceptar como normal que Sánchez otorgue unos privilegios, cuando lo que está en juego son los cimientos de la Nación española y todo lo que se ha conseguido hasta la fecha para futuras generaciones.

Querer cerrar heridas en un Estado de Derecho fracturado como el nuestro, reduciéndolo a un simple coste político asumible, es burlarse de los españoles. Todos sabemos que una fractura se cura bien y más rápidamente cuando todas las piezas rotas están bien encajadas y colocadas, y estas a simple vista ni lo están ni lo estarán con esta actuación.

¿Preferimos que el tigre sea España o Pedro Sánchez? Yo lo tengo claro y voy a seguir luchando para que sea España la que engulla a Sánchez y no blanquear su traición.

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