tribuna libre / OPINIÓN

Cambio de época, que no época de cambio

12/09/2019 - 

No hace mucho en una red social y tras darle un "like" a un vídeo de la jornada llevada a cabo por la Oficina de Transformación Digital (OTD) del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana -COIICV-, dentro del programa gestionado por Red.es con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) cofinanciado por el Programa Operativo de Crecimiento Inteligente (POCint), Marc Vidal hablaba sobre el empleo en la cuarta revolución industrial y afirmaba que "los robots no generan paro, sino eficiencia y la eficiencia trae productividad". Pero un buen amigo preguntó "¿y desempleo?". 

Mi contestación, a pesar de que no suelo entrar en debates en las redes sociales fue que "nuevos puestos de trabajo, nuevas oportunidades, nuevas tecnologías... Habrá que adaptarse al medio digital y no quedarse en casa auto complaciéndose...", dado que, tal como indicaba Claude Bernard, "quien no sabe lo que busca no es capaz de ver lo que se encuentra".

Aseveración sustentada en que, en esta era de la transformación digital, debemos ser "darwinistas" y adaptarnos al medio, teniendo en cuenta que la digitalización nos lleva a que el futuro éxito de las personas y las organizaciones dependan de cuatro líneas de actuación fundamentales: la capacidad de gestión de las incertidumbres, la anticipación a los retos y oportunidades, la capacidad de adaptación a la "inmediatez inmediata" y la capacitación en un entorno digital.

Capacidad de gestión de las incertidumbres que debemos afrontar como retos y oportunidades de la transformación digital, y no viéndolas como debilidades o amenazas. Esta nueva era de la digitalización se está materializando en casi todos los aspectos de nuestro día a día, dependiendo el bienestar de nuestra sociedad, y nuestro progreso económico de la capacidad que, como sociedad, tengamos de adaptarnos al progreso técnico desarrollando potencialidades y conocimientos en áreas digitales.

La anticipación a retos y oportunidades. Desde un punto de vista de competitividad, tanto a nivel organizacional como a nivel humano, la búsqueda de la eficiencia a través de la optimización de procesos y digitalización de estos genera nuevas capacidades y procesos que se constituyen como un leitmotiv y que deberían ser intrínsecas en casi todas las iniciativas de gestión, tanto en el ámbito privado como público.

Capacidad de adaptación a la "inmediatez inmediata". Dado que más del 50% de la población mundial tiene acceso a internet, la comunicación y la solicitud de bienes y servicios está pasando a gestionarse ya no sólo a través de los equipos de mesa sino a través de los más de ocho mil millones de dispositivos móviles existentes, empleándose nuevas plataformas (apps y redes sociales) para la gestión de dichas necesidades de usuarios digitales que demandan "inmediatez inmediata" en la prestación de los servicios y adquisición de bienes.

El desarrollo de conocimientos y capacidades en áreas digitales. Términos como "bots, chatboots, machine learning, app, e-commerce, clicktag, averser,...", se tienen que ir institucionalizado en la gestión empresarial en sectores como la energía, farmacéutico y salud, servicios financieros, telecomunicaciones e internet, turismo, transporte, infraestructura e industria. Y esto con un fin, el ser capaces de dar respuesta inmediata a las demandas digitales y la mejora de los procesos. De esta forma será posible una creación neta de empleo con aparición de nuevos puestos de trabajo como "Chief Transformation Officer, Big Data Project Manager, Virtual Reality Developer, Data Sciencist, Traffickeer Digital, Digital Saler Manager,..... Esto en un sector con un impacto económico que determinados estudios cifran, a nivel mundial, en 15 billones de dólares; a nivel europeo, en unos 2,2 billones de euros y a nivel nacional hasta unos 150 mil millones de euros, derivados de los más que necesarios cambios en los procesos de aceleración de intercambio de bienes o servicios, la productividad y la mejora de la logística del transporte.

Cambio de época en la que tenemos que tener en cuenta los diferentes inputs que nos llegan para que no perdamos el tren de esta era puesto que, tal como pronostica la Comisión Europea, así como otros importantes organismos, se estima que para el año 2020 se quedarán entre 500.000 y 750.000 puestos de trabajo en el sector sin cubrir dentro de la Unión Europea. Datos preocupantes puesto que, según la  Comisión Europea, en un mercado con sólo el 6,5% de tasa de desempleo, el 40% de las empresas con sede en la Unión Europea tiene problemas para encontrar expertos en TIC, y, en España, tenemos un problema quizás más grave aún, ya que sólo el 53% de los ciudadanos cuenta con competencias básicas en tecnologías.

Por ello se requiere un trabajo común, de administraciones, sector empresarial, asociaciones de trabajadores y corporaciones de profesionales que permitan trabajar en un proyecto de digitalización común de nuestra sociedad que nos saque de la zona denominada Watch Out, es decir, de bajo estado de digitalización y bajo impulso (Boston University - 2017-.Digital Planet 2017. How competitiveness and trust in digital economies vary across the world.), y nos permita no perder ese salto disruptivo de la economía global y tomar acciones que consistan en:

  • Potenciar no sólo la formación impartida en nuestras más que buenas universidades en el campo tecnológico, sino empezar a sembrar la semilla de la digitalización en la enseñanza primaria y secundaria.
  • Potenciar la excelente labor de profesionales del sector con el fin de ser capaces de adaptarnos al entorno y al sector de los operadores tecnológicos, con ejemplos más que claros e identificables dentro del ecosistema de transformación digital.
  • Empezar a colaborar para construir oportunidades y servicios digitales a través de hubs tecnológicos y redes de comunicación, con escalabilidad, largo alcance, conectividad bidireccional y muy alta capacidad, pero sin olvidarnos de los sistemas de protección de las mismas o la ciberseguridad, ya que la confianza online será un factor determinante para el buen fin de los proyectos de transformación digital. 
  • Hubs tecnológicos y redes de comunicación que, con la llegada del 5G, deben estar diseñados para abarcar el máximo número de dispositivos y establecer comunicaciones bidireccionales con todo tipo de periféricos que nos permita afrontar este gran reto que debe suponer una transformación de nuestra sociedad, nuestra economía y nuestra industria, poniéndonos al frente de esta revolución de la transformación digital con proyectos que, muchos de ellos, aún están por definir. 

En esta era digital, abordemos el cambio de época, que no la época de cambio, con acciones bajo el paraguas de un proyecto común.

Salvador Puigdengolas Rosas, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana