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presentación en la marina

Capital Mundial del Diseño: claves y retos de la propuesta valenciana 

18/12/2018 - 

VALÈNCIA. En los últimos años València ha sido capital de muchas cosas. No todas buenas. La ciudad, quizá llevada por su espíritu fallero, renace de sus cenizas de cuando en cuando, impulsando proyectos ilusionantes y, lo más difícil, de consenso. Con lo caro que está hoy en día. València presentó ayer su proyecto para convertirse en Capital Mundial del Diseño en 2022, un título concedido por la World Design Organization (WDO), con el que buscan dirigir los focos de los profesionales del ámbito internacional y, no menos importante, usar la oportunidad para divulgar su labor entre la ciudadanía e instituciones de carácter local. La candidatura, que parte de una iniciativa privada impulsada por una asociación creada para tal efecto, desveló ayer algunas de sus cartas en una presentación en la que tanto el gobierno como la oposición mostraron su apoyo unánime a la misma. Primera prueba superada. A partir de aquí se pone en marcha una maquinaria que tiene como primer objetivo el mes de junio de 2019, cuando el comité seleccionador evalúa las candidaturas y cierra un listado definitivo de finalistas.

Que València quiere ser Capital Mundial del Diseño ya lo sabemos, pero, ¿cómo lo va a lograr? Para empezar, quiere huir de la ‘eventitis’, de la concentración, generando una propuesta de actividades a largo plazo que salpique toda la ciudad, un proyecto que tiene como fin promover el diseño afianzando su lugar tanto en el ámbito público como privado, dando a conocer su papel “transformador” del entorno. “No se trata de eventos dentro de tres años. Empieza ya”, explicó el diseñador Xavi Calvo, uno de los impulsores de la iniciativa durante la presentación, en la que estuvo acompañado por Pau Rausell, también impulsor de la candidatura; el alcalde de València, Joan Ribó; y la presidenta del comité organizador, Marisa Gallén. Fue esta última quien, durante su intervención, se preguntaba “qué legado deja” esta capitalidad, una cuestión que, situada en el punto de partida del proyecto y no en la resaca, resulta clave en el enfoque de la acción.

Foto: KIKE TABERNER.

Pero no se puede hablar de estrategia sin tener una radiografía detallada del presente de la profesión, una de las peticiones históricas del sector. Con un estudio nacional en barbecho, siendo uno de los puntos de la Estrategia Nacional del Diseño aprobada en el Congreso de los Diputados, los informes de ámbito autonómico ya están en marcha, tanto el de la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV) como el impulsado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). De este último ya se conocen algunos datos, a falta de su publicación íntegra, un informe que fija en 100 millones de euros de valor añadido y 1.200 empleos en la Comunitat el impacto de las empresas que prestan servicios de diseño a otras firmas. De igual forma, según el mencionado estudio, las industrias intensivas en diseño aportan el 12,8% del PIB a la Comunitat y el 11,9% de empleo (frente al 10,7% y 9,8% en España, respectivamente). En el caso del sector del mueble, por ejemplo, su nivel de exportaciones creció entre enero y septiembre de este año un 13,4%, superando la cifra de los 386 millones de euros. 

El mareo de cifras tiene un objetivo muy claro: poner negro sobre blanco el impacto del diseño en la sociedad y la economía, un documento base para justificar las políticas de diseño desde la administración pública, entre otras cosas. Porque la labor que han hecho asociaciones como ADCV, APIV o ComunitAD -en los sectores del diseño, la ilustración y la publicidad- en tanto que acompañantes de la administración para la mejora de su situación y acabar con procesos como los concursos especulativos es solo la punta del iceberg. La inclusión del diseño en las políticas parece la clave para para la evolución de una ciudad en una u otra dirección, un mensaje que el sector profesional quiere que cale en los políticos, frente a la habitual visión cortoplacista. Habrá que ver si son o no impermeables a esta iniciativa en el día a día del sector público. Aunque no es solo perfilar las políticas públicas municipales el objetivo, también formar a la ciudadanía sobre el concepto de diseño y sus implicaciones socioeconómicas. 

La candidatura mediterránea

Foto: KIKE TABERNER.

Con estos pilares se cimienta una casa que tiene como elemento unificador la idea del carácter “mediterráneo”, una candidatura que quiere poner en valor los elementos diferenciadores de la ciudad potenciando su relación con el mar. Este eje narrativo, además, será muy útil a la hora de posicionar la candidatura entre sus competidores, todavía desconocidos, e incluso con sus predecesora. Aunque no es una condición sobre el papel, a los impulsores del proyecto no se les escapa que las capitales han saltado de continente en continente con cada convocatoria, siendo la capital de 2020, la anterior por la que València compite, la francesa Lille. “La forma de entender el diseño tiene poco que ver”, explicó Calvo, que situó Lille como una propuesta de perfil noreuropeo frente a la “frescura” de la València mediterránea. Esta será sin duda una de las bazas a la hora de ‘vender’ la candidatura, un proyecto que nace de la iniciativa privada pero que quiere sumar en los próximos meses los apoyos de distintas entidades.

Son Actiu, Andreu World, Capdell, Equipo DRT, GANDIABLASCO, AIDIMME, Istobal, La Imprenta, Point, Suavinex, Grupo Torrecid, Trèbol y Cervezas Turia las empresas promotoras de la candidatura, un listado que se completa con el impulso del Ajuntament de València, la Generalitat Valenciana, Feria València, La Marina y el apoyo de la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana, el Colegio de Diseñadores de Interior de la Comunitat Valenciana y el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia. Este grupo supone la base del proyecto de candidatura, que echa a andar mirando más allá de València. Y es que sus impulsores no contemplan la candidatura como una iniciativa local, sino autonómica, pues, aunque fije en València la capital, puede servir para generar actividades en todo el territorio. Es por ello que ambicionan también contar con el apoyo de instituciones y centros educativos de Castellón y Alicante, que expandan la ‘ola’ del programa. Con mucho por hacer, comienza el camino para que València sea Capital Mundial del Diseño. 

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