análisis

China ofrece oportunidades de inversión estructural a largo plazo

La gestora del fondo BNY Mellon Global Emerging Markets recomienda sectores de servicios expuestos a los consumidores chinos

21/02/2018 - 

MADRID. Después de que el Año del Gallo fuese mucho mejor de lo que se esperaba, los mercados se muestran más positivos con respecto a las perspectivas económicas de China a medio plazo. Aunque se mantiene el pronóstico de que el país experimentará una desaceleración estructural del crecimiento del PIB, ahora se le da una mayor credibilidad a la capacidad de China para gestionar esa desaceleración de forma controlada y, más importante aún, se está llevando a cabo acciones coordinadas para regular la actividad financiera informal conocida como 'banca en la sombra'. Se trata de una operación delicada que tiene dos objetivos claves: evitar que la persistencia de malas prácticas genere nuevos riesgos para la estabilidad financiera y, al mismo tiempo, endurecer la regulación sin que afecte a la estabilidad financiera general. Ya se han dado pasos firmes en la buena dirección, algo que debería valorarse positivamente sin perder de vista las posibles consecuencias no deseadas que podrían producirse.
 
El crecimiento del crédito se ralentizó progresivamente a lo largo de 2017 y creemos que esta tendencia continuará siempre y cuando la actividad económica no decepcione. El banco central de China (PBoC) ha declarado que en 2018 continuará manteniendo una política monetaria "prudente y neutral". El mercado inmobiliario se frenó de forma significativa en 2017, hasta el punto de que la venta de vivienda residencial se contrajo en el tercer trimestre- aunque con unas diferencias regionales mucho más marcadas de lo habitual- antes de registrar cierta mejora en noviembre y diciembre. El crecimiento del precio de la vivienda también parece haber tocado fondo, lo que podría señalar un posible aterrizaje suave del mercado inmobiliario en el miniciclo vivido recientemente. 

Así las cosas, el Año del Perro empieza con cierta continuación del momento económico que, en nuestra opinión, se irá suavizando gradualmente, a medida que el impacto de la desaceleración del crecimiento del crédito registrada en los últimos meses resulte cada vez más evidente. Dentro del proceso de reorientación de la economía china de la inversión al consumo, la mayor resiliencia del crecimiento del sector servicios debería volver a compensar la menor producción industrial, mientras que las exportaciones podrían ofrecer cierto respaldo en este sentido o, incluso, sorprender positivamente, si el crecimiento mundial mantiene su buen ritmo.

Buenas perspectivas

En este entorno, en el equipo del Newton Global Emerging Markets mantenemos nuestro optimismo general con respecto a las oportunidades de inversión estructural a largo plazo que ofrece China. Somos muy selectivos con estas oportunidades, que encontramos en sectores de servicios expuestos a unos consumidores que, en las últimas dos décadas, han experimentado un importante aumento de sus salarios reales y que ahora cuentan con más renta disponible para gastar en salud, comercio electrónico, seguros, viajes y otros bienes y experiencias. No mantenemos posiciones en bancos chinos, inmuebles, industrias pesadas o empresas estatales porque, aunque estas compañías representan la mayor parte del índice, consideramos que ofrecen un perfil de riesgo más alto con una rentabilidad muy inferior. 

China quiere, y necesita, ascender en la cadena de valor, y por eso invierte cada vez más en I+D. Una quinta parte de la población mundial vive en China, por lo que la captación de datos sobre sus características, hábitos, compras, etc., resulta tremendamente poderosa. Las plataformas online que requieren poca inversión de capital son capaces de sacarle partido a esta situación gracias a una inteligencia artificial cada vez más potente. Por este motivo, vemos aún mucho recorrido en el crecimiento de las empresas chinas de Internet y consideramos que el horizonte a largo plazo de nuestro enfoque resulta diferencial. 

Al igual que ocurre en otros mercados emergentes, no esperamos que las rentabilidades del mercado chino avancen en línea recta -ni siquiera en los mejores segmentos- pero confiamos en el potencial de acumulación de beneficios a tasas de rentabilidad atractivas a lo largo de nuestro horizonte de inversión a cinco años.

Naomi Waistell es gestora del BNY Mellon Global Emerging Markets en Newton (parte de BNY Mellon)

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