'Sacamantecas', la película que desenmascara la mitología y la convierte en cruda realidad sobre el feminicidio

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VALÈNCIA. Los mitos nacen y se hacen, se traspasan de generación en generación y pueden, o no, convertirse en algo totalmente diferente a su materia de origen, pero siempre queda algo de su esencia. Algo así ocurre con ‘el Sacamantecas’, un cuento que se ha contado a los niños para dar miedo y que, en realidad, correspondió al primer asesino en serie registrado en la España del siglo XIX. Tenía nombre y apellidos, se llamaba Juan Díaz de Garaño y violó con certeza al menos a seis mujeres entre 1870 y 1879, con edades comprendidas entre los 13 y los 55 años. 

El sobrenombre de ‘El Sacamantecas’ fue una invención de la prensa para alertar de los crímenes que estaban teniendo lugar en el área de Vitoria, una especie de antesala sensacionalista al estilo de ‘Jack, el destripador’, que rajaba a sus víctimas para extraer su sebo para después venderlo en diferentes composiciones, como ungüentos curativos o jabones. Una especie de hombre del saco o de coco para asustar a los niños que forma parte del folclore popular, pero que tiene su base real muy distinta a la imaginada.  

Esta es la historia que David Pérez Sañudo, director que se dio a conocer con Anne, trata de desentrañar en su nueva película, un drama histórico que aborda la figura de este hombre y de los asesinatos que cometió durante las postrimerías de la III Guerra Carlista, en la más absoluta impunidad, hasta que fue arrestado y condenado a muerte.

Sacamantecas, adopta una óptica un tanto contemporánea al partir del punto de vista de una mujer, Ángela Berrosteguieta (interpretada por la gran Patricia López Arnáiz), hermana de una de las víctimas, que llega al pueblo desde la ciudad de Burgos para intentar averiguar, como si se tratase de una investigadora, de quién ha sido el responsable del crimen. Por supuesto, esto no será bien visto por las autoridades locales, por el jefe de alguaciles, que lo considerará una falta de respeto hacia su poder local. 

Sin embargo, la protagonista no se detendrá frente a la autoridad masculina y se convertirá en la fuerza motriz del relato, subvirtiendo las reglas de la época en la que las mujeres se encontraban sometidas al yugo de los hombres y no tenían la capacidad de actuar por sí mismas. Es una de las miradas del presente que se aportan a esta, por otro lado, modélica recreación de una época lastrada por la violencia, por la incultura, por el miedo, y la absoluta indefensión de las mujeres en el pasado.   

Pérez Sañudo traza una película alejada de cualquier tipo de estereotipo legendario o mitológico, para componer un relato casi documental sobre un momento concreto de la historia de nuestro país en la que adquieren una importancia fundamental los apuntes sociológicos, como puede ser la corrupción del poder, la importancia del aprendizaje como medio para salir de la oscuridad o la denuncia del feminicidio (tanto antes como ahora), que se convierten en motor de una obra en la que se deconstruye una figura mítica, ‘el Sacamantecas’ (encarnado por un siempre certero Antonio de la Torre), para devolverle a su entidad humana. 

 

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