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MEMORIAS DE ANTICUARIO

Coleccionistas de instantes

En el mundo del arte, las antigüedades, el coleccionismo, se aprende mucho más de los errores que de los aciertos

8/11/2015 - 

"La fotografía ayuda a las personas a ver"

Berenice Abbott

"Una buena fotografía se obtiene sabiendo dónde pararse"

Ansel Adams

Pocos desconocerán, a estas alturas, la noticia aparecida hace un par de semanas acerca de la aparición en un mercadillo, y adquirida por escaso valor, de una segunda foto del famoso forajido Billy el Niño -pues hasta la fecha únicamente se conocía la existencia de una- y el valor de tasación descomunal que se le ha dado al excepcional documento. El carácter legendario del personaje y la práctica inexistencia de imágenes suyas, son aquí determinantes. Una fotografía, un instante de realidad plasmado en un papel, cristal o placa metálica puede tener un valor crematístico enorme, pero, ojo, no es oro todo lo que reluce en este particular mundo. 

Hace bastantes años compré en el pintoresco mercadillo que se levanta todos los  sábados en Jalón (Alicante) un conjunto de fotografías eróticas francesas. Mi intención no era la que imaginan, sino algo más prosaico: vendérselas a un coleccionista de fotografías antiguas. En su momento creí haber adquirido un pequeño tesoro, por la temática, por tratarse de fotos de los años veinte, por el estado de conservación… pero las personas a las que se las enseñé, que sabían mucho más que yo de ese mundo tan peculiar me pusieron en mi sitio. Y es que en el mundo del arte, las antigüedades, en definitiva del coleccionismo, se aprende mucho más de los errores que de los aciertos.

En primer lugar, aunque pensemos lo contrario, a principios del siglo XX ya se hacía mucho reportaje fotográfico de esta temática (e incluso pornografía de la más explícita), por lo que hay mucha más fotografía erótica de época de lo que creemos, por lo que el tema, en principio, no es una gran rareza. En segundo lugar, si hay un país en el que abunda esta temática más que las naranjas en Valencia, es Francia al ser paradigma de la modernidad de aquella época y la sociedad más desprejuiciada de Europa. Seguidamente me hicieron ver que realmente en un tema tan universal como el erotismo, para hallar una pieza con cierto valor, se ha de buscar lo más local posible. Es decir, si el mercado de coleccionismo al que me voy  a dirigir es el valenciano, siempre será más interesante una fotografía española que extranjera, y más todavía una fotografía valenciana que del resto de España. Incluso si la fotografía indicara por algún elemento que la acción se desarrolla en una localidad concreta, todavía la rareza sería mayor. En cuanto a lo que aparece en la foto, ni que decir tiene que más valor coleccionable tendrá cuanto más extraño y explicito sea. 

También hay que saber que las fotografías de localidades, monumentos, obras de arte, por muy antiguas que estas sean, tienen un valor relativo mientras no aparezca el elemento humano que les da ese carácter de “momento único e irrepetible”. Una calle de un pueblo o de las torres de serranos de 1910 sin lugareños tendrá mucho menos valor que si aparecen paisanos, y más si estos están en plena celebración. Si esa celebración se abandonó y ya no se lleva a cabo, queda la fotografía como testigo de una reliquia del pasado y cobra un valor especial.

Por si no lo conocían, la primera fotografía en papel de España, que se conozca hasta la fecha, se la hizo en Valencia en 1848 un fotógrafo de la ciudad llamado Pascual Pérez Rodríguez a D. Pascual Pérez Gascón, que era por entonces organista de la catedral. La valiosa instantánea, o no tan instantánea, puesto que por aquel entonces el tiempo de exposición a la que se obligaba al retratado era bastante más largo que un instante, pertenece a la colección valenciana Díaz Prósper. Este mismo fotógrafo es también autor de una espectacular toma de 1857 de la ciudad todavía amurallada (esta fue derribada entre 1865 y 1866), y que se conserva actualmente en el IVAM

Valencia, ciudad fotogénica

El de la fotografía antigua es un mundo de coleccionismo en estado puro. Acumulativo. Hablamos de un tipo de coleccionismo que nada tiene que ver con el de fotografía como obra artística que se mueve por otros parámetros más propios de las obras pictóricas. Es difícil que aquel que dedica su vida a la recopilación de instantáneas y postales antiguas ponga pie a tierra y se detenga por saciedad. Se trata de una pasión que va más allá del mero acumular, pues, como una cosa lleva a la otra,  conlleva también el nacimiento de la consiguiente afición por la investigación histórica de la ciudad, de aquello que ya no existe, de lo que ha sido trasladado, de los comercios de antaño y un sinfín inacabable de temas. En realidad quien colecciona material gráfico antiguo de Valencia es ante todo un enamorado de su ciudad y la acumulación de conocimientos sobre esta es asombrosa. Salir de casa los fines de semana, al alba, cuando todavía se ven las estrellas, camino de un rastro o mercado a paso ligero, es parte de juego. Llegar el primero también. 

Valencia es una ciudad fotogénica. La arquitectura  su historia, sus particulares costumbres, sus gentes y su relación con el entorno (el mar, la Albufera, el mundo de la huerta), su tipismo. Acontecimientos históricos como la riada de 1957, la Guerra Civil o festividades como  las fallas o el Corpus. Ello, a lo largo las ultimas década ha producido un coleccionismo de fotografía relevante, creándose archivos fotográficos privados excepcionales como el José Huguet, el Díaz Prósper o el de Rafael Soláz entre otros. Coleccionistas que llevan a cabo una actividad impagable para el mejor conocimiento de la ciudad y sus gentes. Debe saberse también que según el nivel de coleccionismo que exista en la localidad en cuestión, el material gráfico varía en precio considerablemente. Así, mientras que hay ciudades y pueblos cuyo material fotográfico histórico tiene un considerable valor, otras a penas se cotiza en el mercado. Los grandes coleccionistas y sobretodo los comerciantes de este particular género tienen memorizada una lista interminable de nombres de localidades y la cotización mayor o menor que tiene el material fotográfico relacionado con esta población.

Por último dos recomendaciones: Posiblemente el mayor catálogo de fotografía antigua de la ciudad de Valencia en la red se halle en la web “Remember Valencia”. Un blog en el que participan varios fanáticos de la ciudad y de su historia, que a la vez son coleccionistas, desde que se abriera en el año 2004. La otra, el blog “Valencia en blanco y negro”, otro maravilloso lugar en el que perderse.

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