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Colegios religiosos: multiplicaciones, ortografía, vírgenes y resurrecciones

Foto: KIKE TABERNER
27/06/2019 - 

Hace unas semanas, una amiga miró el móvil y comenzó a llorar. Acababa de ver el listado de admisión de colegios y a su hijo le había tocado un concertado de monjas. Lloraba con pena: no quiero que mi hijo vaya a un cole de monjas, repetía. No quiero que crezca con cruces en la pared, rezando por las mañanas y llevando uniforme. Al parecer este problema es el de mucha gente: hay pocos colegios públicos y los concertados suelen ser religiosos, por lo que muchas familias no cristianas deben llevar a sus hijos a colegios de este tipo. En la puerta del centro escolar hay un gran cartel, típico en estos centros: LIBERTAD PARA ELEGIR  LA EDUCACIÓN QUE QUEREMOS PARA NUESTROS HIJOS. Pero la realidad es que esa libertad de la que hablan solo la puedes ejercer si eres una familia católica, pues son los únicos que pueden elegir. El resto de familias debe aguantar la falta de opciones, pues la falta de centros públicos hace que muchos niños acaben en colegios religiosos sin desearlo sus padres.

Esos padres deben aguantar con estoicismo que junto a la tabla de multiplicar enseñarán a sus hijos que las mujeres, con Eva a la cabeza, expulsaron a la humanidad del paraíso por su capricho de comerse una manzana, malas pécoras.

Junto a los planetas del Sistema Solar contarán que una paloma preñó a una virgen y su hijo que hacía magia fue torturado hasta la muerte y a los tres días resucitó como un zombie de Walking dead.

Junto al uso de la b/v aprenderán que los gays son enfermos o viciosos, generando una fobia o un trauma.

Junto a las leyes de Mendel contarán que Darwin está en el infierno porque Dios, el de mofletes rosados y barba blanca (no confundir con el moreno de los tirabuzones en las patillas o con el moro ese del turbante) creó al hombre del barro y a la mujer de su costilla.

Junto al manejo de la flauta llamarán asesinas a las mujeres que abortan.

Junto a la Prehistoria contarán a los niños que Dios los observa en cada momento, como un voyeur, sobre todo si se tocan, pecado de los pecados; que la virginidad es buena y el sexo sin fines reproductivos, pecado mortal.

Y esos padres, sean cuales sean sus creencias, deberán aguantar todo esto...

¿Dónde está la libertad para elegir centro si no eres católico? Hablan mucho de la persecución del catolicismo por parte de la izquierda pero yo no la veo por ningún lado.

Mi amiga ya ha tenido que firmar un consentimiento para que su hijo lleve el uniforme escolar y participe en los ritos. No cree ni en una cosa ni en otra pero las otras opciones que le han dado tampoco son buenas. ¿Llevar a su hijo a un privado cuando siempre ha defendido la educación pública? ¿Un centro lejos de su barrio que aísle al niño de los futuros compañeros del cole? ¿Un CAES donde la educación está adaptada a alumnos problemáticos y los propios profesores le recomendaron que no lo pusiera en la lista?

¿Dónde está la libertad para elegir centro si no eres católico? Hablan mucho de la persecución del catolicismo por parte de la izquierda pero yo no la veo por ningún lado. Padres feministas deben aguantar que sus hijas lleven falda obligatoriamente, como buenas señoritas. Padres ateos deben aguantar que sus hijos recen cada mañana al Dios que son tres Dioses, una especie de superhéroe de la Marvel pero en ranciete. Padres gays deben aguantar que en clase les digan a sus hijos que la familia normal está formada por un macho y una hembra y lo demás es anormal, vicio, corrupción.

En fin, creo que ha llegado el momento de ponerse serios con el lobby católico. En nombre de la libertad, sí señores. Pero no solo la libertad de unos pocos. La libertad de todos. La libertad también de los que creemos que las religiones son una caspa ridícula, por ejemplo, y querríamos alejar a nuestros hijos de ellas.

O de los que, como mi amiga, quieren simplemente una educación laica con valores laicos.

(Que sí, que sí, que ya lo escuchado mil veces: ¡Pero si los valores de los católicos son buenos! Lo he oído mil veces pero siento disentir: para algunos, entre los que me incluyo, son clasistas, racistas, homófobos, machistas, islamófobos, etc. Y jamás querría que un hijo mío se educara en esos valores… ¿Dónde está mi libertad?)

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