Cómo hacer frente al dolor crónico

La unidad del dolor de los hospitales Vithas Valencia Consuelo y Vithas Valencia 9 de Octubre ofrece unos tratamientos poco invasivos y seguros que permiten un alivio duradero del dolor, como la terapia de estimulación magnética transcraneal, en la que es pionera

21/12/2023 - 

VALÈNCIA. El dolor crónico es aquel que se prolonga más allá de tres-seis meses y que afecta de manera significativa al día a día de una persona. Según el Barómetro del Dolor Crónico en España 2022, publicado por la Fundación Grünenthal y el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz, cerca de 9 millones de personas en España, el 25,9% de la población, sufren dolor crónico. En España afecta más a las mujeres (30,5%) que a los hombres (21,3%) y no se presenta únicamente en población anciana, ya que un 26,5% de la población entre 35 y 54 años refieren tener dolor a diario. El área del cuerpo más afectada por dolor es la zona lumbar, seguida por las grandes articulaciones (rodilla, cadera y hombro) y por las cervicales. 

Pero, además, el dolor crónico tiene un efecto devastador en muchos aspectos de la vida diaria, ya que dificulta participar plenamente de la vida social y familiar, y disminuye la capacidad para trabajar, con lo que repercute negativamente en su salud física y emocional y puede provocar o exacerbar problemas psicológicos como depresión o ansiedad. De ahí que en su tratamiento sea fundamental un abordaje multidisciplinar para tratar de forma adecuada esta enfermedad, para que puedan mejorar de forma considerable su funcionalidad y calidad de vida”, explica la doctora Carmen De Andrés, responsable de la Unidad del Dolor de los hospitales Vithas Valencia Consuelo y Vithas Valencia 9 de Octubre junto con el doctor Rubén Rubio

Precisamente, esta unidad es un referente en el tratamiento del dolor crónico desde su creación, hace 35 años, por el doctor José De Andrés que, en la actualidad, aporta su experiencia como asesor científico de una unidad que ha ido creciendo con el paso de los años. Hoy en día está compuesta por cinco médicos especialistas, dos fisioterapeutas, una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico femenino, una psicóloga y dos enfermeras especializadas en dolor.

Además, la unidad se caracteriza por contar con la última tecnología y tanto la doctora De Andrés como el doctor Rubio destacan los beneficios de apoyarse en la imagen, a través de ecografías o rayos X, “para incrementar la precisión de los tratamientos”, aunque ambos resaltan que lo más importante es el primer paso: el diagnóstico. “Nuestro equipo médico está muy especializado en diagnóstico, porque es fundamental saber de qué parte concreta del cuerpo proviene ese dolor, así como también nos esforzamos en conocer a las personas, sus trabajos, posturas y movimientos habituales para personalizar lo máximo posible el  tratamiento y ofrecerles la mejor solución”, afirma la doctora De Andrés. 

Perfil de los pacientes

“Nuestros pacientes suelen llevar meses o años sufriendo dolor crónico, y la mayoría son derivados por compañeros de otras especialidades (traumatología, neurocirugía, neurología, reumatología, medicina de familia, otras cirugías…). Habitualmente, son pacientes en los cuales se ha agotado el tratamiento convencional (rehabilitación, medicación…) y se ha descartado o no se recomienda cirugía para su dolencia”, han indicado los doctores de Andrés y Rubio. 

Unos tratamientos que, cada vez más, se encuentran en opciones no invasivas y seguras que permiten un alivio duradero del dolor. Una de estas técnicas son las infiltraciones para tratar diversas afecciones músculo-esqueléticas. Consisten en la administración de medicamentos, como los corticoides o soluciones como el ácido hialurónico o el plasma rico en plaquetas “según las necesidades y la edad del paciente”, en el interior de una articulación o en la cercanía de una estructura específica, como un tendón o un músculo, con el objetivo de aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Otro de los tratamientos que utilizan en la Unidad del Dolor es la radiofrecuencia, una técnica médica que, mediante la inyección de agujas guiadas por imagen, consigue actuar sobre el nervio que transmite el dolor, disminuyendo la señal dolorosa.  

Unidad pionera en la terapia magnética transcraneal 

Además, la unidad fue pionera y es el único centro en Valencia que aplica la terapia de estimulación magnética transcraneal (EMT, conocida como TMS por sus siglas em inglés) para el tratamiento del dolor crónico, así como la estimulación transcraneal por corriente directa (TDCS). “Son unas técnicas innovadoras. Cuando una persona tiene dolor de forma muy prolongada en el tiempo se producen cambios a nivel cerebral, que intensifica más el dolor y sientes más de lo que realmente esa lesión suele doler, lo amplifica. En casos en los que las técnicas habituales y clásicas no lo han conseguido, estas técnicas actúan directamente sobre las partes del cerebro que originan el dolor y conseguimos bajar la intensidad que perciben de esa señal dolorosa que reciben, modulando la excitabilidad de las zonas que controlan y regulan el dolor”, explica el doctor Rubio. Ambas técnicas están indicadas para pacientes con dolor neuropático crónico producido por un daño nervioso, dolor crónico, cefaleas o migrañas, fibromialgia y fatiga crónica; dolor tras ictus o accidentes cerebrovasculares o tratamientos post covid, entre otros.

Se trata de un procedimiento "seguro, indoloro y no invasivo que utiliza cambios magnéticos para estimular las células nerviosas cerebrales para mejorar los síntomas", apunta la doctora De Andrés. La estimulación magnética transcraneal se lleva a cabo mediante la colocación de una bobina electromagnética sobre el cuero cabelludo cercano a la frente. El electroimán emite unos pulsos magnéticos repetitivos de alta frecuencia que estimulan la corteza motora del cerebro. "Esto mejora aspectos como el estado de ánimo y el dolor, por lo que es muy beneficioso en casos de dolor crónico y trastornos del ánimo secundarios al dolor”.

Por lo que respecta a la estimulación transcraneal por corriente directa, el doctor Rubio destaca que es "una técnica de neuromodulación en la que se aplica una corriente galvánica de baja intensidad a través de unos electrodos colocados en el cuero cabelludo. Esta corriente produce una modulación de la excitabilidad neuronal y favorece la seudoplasticidcad cerebral, generando una reorganización de las conexiones neuronales”.

A ellas se unen otras técnicas como las epidurales, radiofrecuencias, ozonoterapia… además del abordaje psicológico y rehabilitador. Y en todo el proceso, ambos doctores señalan la necesidad de la implicación del paciente. “Podemos recomendar una infiltración, radiofrecuencia, TMS… pero es un primer paso para reducir el dolor. El paciente debe implicarse en el tratamiento y, si es necesario ponerse en manos de un fisioterapeuta y de un psicólogo, seguir las indicaciones que le damos en la unidad sobre ejercicios, cambios de rutina… solamente así la eficacia del tratamiento será mayor y mejorará su calidad de vida”, explican.


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