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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

Cómo improvisar en esta vida y no morir en el intento

La creatividad, la imaginación la espontaneidad la generosidad, la solidaridad, la propuesta, la escucha, la aceptación, el trabajo en equipo, el ritmo en escena, la visión periférica, la desinhibición, la agilidad mental… Todas estas capacidades se trabajan con el arte de la improvisación. Unas capacidades que son aplicables a la vida cotidiana donde se refuerza la seguridad, la adaptabilidad, la resolución de conflictos y un mayor conocimiento de nosotros mismos. Así es el arte de la improvisación. El arte de la vida

22/10/2016 - 

En el teatro de improvisación, cada función es diferente, los actores no tienen guión, tampoco hay ensayos previos de la obra porque todo es improvisado al momento. Un ejercicio de imaginación, agilidad mental y humor. Una combinación explosiva. El actor improvisador hace de dramaturgo al mismo tiempo que representa la función. La participación del público es una pieza fundamental, ya que es quien propone y sugiere las historias. Una disciplina del teatro arriesgada y sorprendente. 

Así se define el teatro de improvisación. Así podría definirse el panorama político que tenemos actualmente. Un panorama político donde cada función es diferente, donde  los políticos no tiene guión, o no lo aparentan y donde todo parece que se improvise en el momento y sin preparación ninguna. 

En la política me dicen mis amigos políticos que necesitan mucha imaginación, mucha rapidez mental y , sobre todo, mucho humor para vivir cada día este desaguisado político en el que estamos metidos. Los políticos parecen actores que han de representar una función donde el público es fundamental. El público serían los votantes que decidirán y propondrán historias. La política en ocasiones es como el teatro, una disciplina arriesgada

La vida sin guión

La improvisación es como la vida misma. Según asegura David Fajardo, actor y director del festival Valencia Impro Festival, la improvisación es un salto al vacío, con la mente abierta a todo, cualquier cosa puede suceder, nunca sabes lo que te espera porque cada improvisación es siempre diferente y eso da mucho subidón.

Si dejáramos vida a la improvisación, quizá este mundo funcionaría mejor. Al menos lidiaríamos con mas fluidez ante estructuras viciadas, cuadriculadas y encorsetadas. La improvisación aplicada de manera transversal a otros aspectos de nuestra vida, puede ser muy sana y más que recomendable. Existen personas incapaces de improvisar pero la vida resulta más fácil cuando se improvisa en ella. ¡ Improvisemos más nuestras vidas!. Porque si lo pensamos bien , la vida no tiene guión. Vivimos haciendo guiones y planeando nuestras vidas pero luego hemos de improvisar. Improvisamos todo el tiempo. La vida nos obliga a ello. 

Y el teatro de improvisación es como la pura vida,  sin guión. Llegas a este mundo sin guión y has de sobrevivir y entender lo que ocurre a tu alrededor. No es fácil pero una buena formación, mental y emocional sobre todo, ayuda a llevarlo de la mejor manera posible. Por ello las personas preparadas y con acceso a un nivel de preparación determinado, tienen más herramientas para moverse por este mundo y para improvisar, para adaptarse a las situaciones no previstas. 

Lo mismo ocurre con los actores y con los políticos, improvisan en muchas ocasiones cuando trabajan. Algunos mejor que otros pero ambos improvisan. Unos improvisan porque quieren (actores) y otros improvisan por obligación (políticos). En el mundo de la política muchas veces los papeles y el guión que llevan preparado no les sirve de nada y los políticos se ven obligados a improvisar para que no se note que no han hecho sus deberes. 

Siempre recuerdo aquella frase celebre que nos persigue a los periodistas que trabajamos en radio o televisión: “ No hay mejor improvisación que la que está preparada, la perfecta improvisación  viene con un buen guión”. Hasta lo que parece improvisado, lleva detrás un guión perfectamente orquestado. Pero  el teatro de improvisación es la excepción. Todo es pura improvisación con sus herramientas y sus recursos pero todo funciona sin guión. Son auténticos profesionales quienes improvisan. Profesionales que se van a dar cita en Valencia en los próximos días. 

El arte de improvisar

Esta semana Valencia se va a convertir en la autentica fiesta de la improvisación a nivel nacional . Hoy  sábado es el pistoletazo de salida con un aperitivo de la tercera edición del Valencia Impro Festival que comenzará el próximo 27 de octubre.

Y es que Valencia se merecía un festival propio ya que siempre ha sido la cuna de la improvisación en España. Valencia cuenta con compañías de referencia en el teatro de improvisación. Imprebis Teatre fueron los referentes en su momento y siguen marcando tendencia en el mundo de la improvisación. Hoy día siguen girando con sus espectáculos de improvisación y las compañías más jóvenes han bebido de sus conocimientos y a día de hoy ya tiene competencia como, por ejemplo, SUBIT! que llevan muchas temporadas sin dejar de actuar ni un solo mes en la ciudad. Y eso es bueno. Tanta competencia crea un buen nivel de improvisación en Valencia. Y todo este talento se va a concentrar en 4 días en la capital de TURIA. 

El festival persigue dar a conocer esta disciplina teatral que todavía mucha gente desconoce. El festival quiere ser un punto de reunión de improvisadores y amantes de la improvisación, sin cerrar las puertas a quien quieran descubrirlo. Se monta por las ganas de ver y compartir con otras compañías de improvisación. El festival reunirá a improvisadores de toda España y por supuesto de la ciudad de Valencia. Un festival muy familiar que nació por la necesidad de juntar compañías en una disciplina teatral cada vez más conocida y con amplia trayectoria en países como Canadá o Francia.

La primera vez que asistí como público a un espectáculo de improvisación fue hace más de diez años y todavía recuerdo la sensación que me invadió. Una sensación de pura admiración, respeto y sorpresa. Una sensación que me encantaría volver a revivir. 

La semana que viene… ¡más!

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