CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

Constelando por la vida

Nacemos con una carga y une herencia genética que se estudia y se analiza, pero ¿qué hay de la herencia emocional? Recuerdo vagamente la primera vez que escuché hablar de Constelaciones Familiares. Nunca imaginé que años más tarde, sería yo la que estaría hablando, escribiendo y viviendo las constelaciones familiares

20/07/2019 - 

VALÈNCIA. Fue hace unos 10 años cuando mi amigo Ginés  me habló por primera vez de las constelaciones familiares, entonces  a mí me sonó lejano, lo escuchaba de pasada y nunca me llegó a enganchar. Han pasado los años y acabo de participar por primera vez en una constelación. La experiencia no ha podido ser más positiva y recomendable. Estoy convencida que en aquel tiempo, no era mi momento… ahora siento que ha llegado mi momento para constelar, y he constelado. 

Llegué sin saber exactamente dónde iba y este punto de ignorancia favoreció enormemente toda la experiencia. El impacto y el resultado han sido maravillosos. Cuando comienzas una constelación, el primer trabajo, nada sencillo, por cierto, es saber exactamente qué quieres resolver, qué quieres constelar. Cuánto más concreto sea el asunto, mejor. Y esto que parece algo sencillo, requiere un trabajo personal importante hasta llegar a ese punto. 

Según Mónica Fernández, directora del Instituto Aware de Valencia, las Constelaciones Familiares son un abordaje terapéutico que puede ayudar a mejorar aspectos de las diversas áreas de nuestra vida (profesión, salud, pareja, relaciones paterno/materno-filiales, etc.) al generar comprensiones acerca de la red de vínculos y relaciones en la que tod@s estamos inmersos, y cómo éstos contribuyen a nuestra forma de entender el mundo. 

Estos vínculos son necesarios para entender esta terapia y mucho de lo que nos pasa en nuestras vidas. No nacemos ni vivimos aislados, nacemos ya conectados en muchos sentidos, no sólo a nuestras madres.

Y con las constelaciones se trabajan todas estas conexiones y lazos que nos unen a nuestro pasado y condicionan nuestro presente. Esta terapia de la que hablo fue creada por el alemán Bert Hellinger en la década de los 90, y ha enriquecido el panorama psicoterapéutico al integrar diversas metodologías En el año 1999 Joan Garriga invitó a Bert Hellinger a dar un taller en Barcelona y a partir de ahí empieza a extenderse por algunos puntos de la geografía española.  Una terapia que cada vez es más popular y empieza a estar de moda. 

 

Las constelaciones familiares

Las constelaciones familiares son un refuerzo y una herramienta que nos ayuda a este análisis y a este trabajo que a veces necesitamos para conseguir mirar la vida con otras gafas, con otro enfoque y con otra perspectiva. Un trabajo muy recomendable  que requiere tener la mente y el corazón dispuestos a ello.  

“Voy observando que más personas han oído hablar de las Constelaciones Familiares que cuando empezamos hace 8 años. Siento que ha sido fundamental el boca a boca. Las personas que asisten a un Taller de Constelaciones suelen experimentar movimientos del corazón que se conectan con la humanidad, se abren al amor y clarifican la mirada. Después algunas quieren formarse, otras vuelven a un siguiente taller, otras hablan de su experiencia...” asegura Mónica Fernández quien además de dirigir unos de los centros de formación de referencia en Valencia,  es consteladora. Mónica  recuerda que la sanación terapéutica se experimenta (no tanto se razona) y a veces la transformación llega bastante tiempo después, puede llegar a ser años después. La Formación en Constelaciones es un trabajo profundo, de largo recorrido (en Instituto Aware y el IG son 3 años), que debe estar apoyado en el rigor de un trabajo de autoconocimiento y desarrollo personal. 

Rascar en las relaciones y vínculos familiares anteriores, de generaciones pasadas que ni conocemos  e incorporarlas en nuestras maneras de actuar y entender la vida hoy día, es curioso y cobra sentido cuando se trabaja con profesionales.

 Encontrar el sentido a enigmas personales que nos acompañan desde hace años a través de las constelaciones es una visión que yo nunca había contemplado y que esclarece muchos puntos que le dan sentido a nuestra vida actual.

Las constelaciones pueden ser individuales y grupales. En las constelaciones familiares grupales compartes momentos y reflexiones muy íntimas con un grupo de personas que no conoces y que algunas de ellas representarán tu vida. Quizá en un primer momento cueste más pero la experiencia es tremenda. 

Sin un guión escrito, en un escenario totalmente improvisado,  cada una de las personas que se eligen para representar tu vida, se mueven por sus energías y sus sentimientos en el momento en que “salen al escenario”. Estas personas que representan a tu madre, tu abuela o tu padre, por ejemplo, se moverán por el escenario según sus emociones y se crean escenas que son las que analizan el profesional. 

Tras la experiencia que he vivido, todavía no sé si es más impactante ver tu vida representada por otros donde encuentras similitudes y reflexiones que nunca hubieras alcanzado si no es con ayuda de profesionales; o ser elegida para representar a otra persona. En una  misma tarde tuve la suerte de vivir las dos experiencias y todavía no sé con cual me quedo. En ambos caso, cualquiera es interesante pues el trabajo interior empieza desde el momento que te planteas asistir a una constelación.

Pero lo que más me gusta es no poder hablar de ellas, es saber que lo que ocurre en esas cuatro paredes se queda allí mismo y en el respeto de todas las personas que participan en ella. Reconozco que al principio no llegaba a entender nada…No es la primera vez que hago terapia, pero nunca había escogido esta rama de la psicología que cada vez me convence más. 

Y en este recorrido no he podido tener mejor guía que aquella mujer que conocí en un momento dulce de mi vida, a muchos kilómetros de distancia, en Kenya , y que nunca pensé que uno de esos golpes que te da la vida, nos juntaría y me haría abrazarme a ella hasta hoy. Ella es Marisa Palop. 

Su empatía, su cercanía y el haber vivido en su persona momentos de aceptación, trasformación y de cambio importantes hace que ella pueda predicar con su ejemplo. Por muchos motivos me gusta Marisa, pero sobre todo por su sencillez, su discreción y su gran capacidad de empatizar y llegar a reflexiones que nunca hubiera pensado. Con mucho amor, conversaciones, risas y llantos de por medio hemos conseguido crear unos lazos que me acompañan en este momento de mi vida. Y de su mano he experimentado y he entrado en este mundo de las constelaciones. Ir de su mano, me hace sentirme más fuerte y más segura. Y de su mano he conocido el Intituto Aware y al terapeuta Joan Garriga, impulsor de las constelaciones en España y que este mes ha visitado Valencia.

Mi experiencia ha sido brutal y más que recomendable. También es cierto que he constelado con unas garantías importantes, una profesionalidad intachable y un entorno favorecedor. 

Bajo el paraguas del Instituto Aware, con el maestro Joan Garriga y de la mano de la terapeuta Marisa Palop. Nada podía salir mal. Y así fue.

La semana que viene… más!