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los voluntarios de Gandia y Oliva redoblan su esfuerzo para repartir comida

Así llega Cruz Roja hasta el último rincón

26/04/2020 - 

VALÈNCIA. Los voluntarios de Cruz Roja llaman al timbre y las historias se suceden: un niño de unos diez años se desvive por hacer un dibujo porque es la única manera que tiene para agradecer esos alimentos; una pareja de ancianos que apenas se sostiene en pie y aplaude al ver a los voluntarios que le traen los medicamentos… y muchos "gracias por vuestra ayuda" se escuchan tras puertas que en estos días no pueden abrirse.

Una labor anónima de cientos de voluntarios y trabajadores que a través del proyecto Cruz Roja Responde persigue aliviar las consecuencias de la crisis de la Covid-19. Solo en Gandia atienden a 600 familias y a 120 personas (dependientes o con síntomas de coronavirus). "La prioridad es cubrir las necesidades básicas de las personas que tienen que estar en casa, ya sea porque no pueden salir o porque no tienen medios", detalla el presidente de Cruz Roja Gandia, Toni Martí. "Desde Cruz Roja siempre hemos ayudado a las familias desfavorecidas pero con la crisis de la Covid-19 la ayuda se ha extendido a otras familias y personas", detalla.

Aunque es cierto que los perfiles mayoritarios son familias con niños y personas mayores, también hay personas más jóvenes. Es el caso de Juan —nombre ficticio— que se ganaba la vida con trabajos temporales y que ahora se ha quedado sin nada: "Desde que se decretó el estado de alarma no tengo trabajo ni recursos para poder comprar comida, gracias a su labor puedo sobrevivir". El joven sabe perfectamente la gran labor que hacen, pues él mismo colabora en el comedor social de Gandia: "He pensado en ayudar porque estoy en casa sin hacer nada y recibiendo su ayuda pero tengo mucho respeto a la pandemia y prefiero no poner en riesgo la salud de quienes están a mi alrededor", confiesa con una voz entrecortada.  

Foto: BORJA ABARGUES

Una llamada basta para que una legión de voluntarios active el dispositivo, que variará en función de si la persona solicita alimentos, productos sanitarios o ayuda psicológica. En todas ellas existe el mismo denominador común: vidas que están siendo azotadas por la crisis del coronavirus, ya sea porque se han quedado sin trabajo, porque son personas de riesgo o porque están en cuarentena. "Todas las llamadas son canalizadas por personas de Servicios sociales del Ayuntamiento para que no hayan duplicados y filtren las llamadas", explica Toni Martí.

No solo se trata de recibir llamadas sino también de hacerlas a personas en situación de vulnerabilidad, niños y socios de Cruz Roja de más de sesenta años. Según explica el director técnico de Cruz Roja Oliva, Domingo Llopis, el denominado Centro de Contacto ha realizado unas 2.000 llamadas. "Lo que más nos comunican es que se sienten solos e incluso a veces nos llaman para hablar", explica sobre la realidad de las personas mayores en Oliva.

En el caso de Gandia esas llamadas al 96 295 95 13 se traducen en 43.400 kilos de comida e higiene —hasta la fecha— que salen del improvisado centro logístico que Cruz Roja ha montado en el mercado municipal de Gandia. Coordinados por Gema Terrades, César Martín y Liliana Perelló, desde primera hora de la mañana voluntarios con mascarillas y guantes se organizan para ir descargando los palés con alimentos y productos de higiene que en muchos casos han donado empresas (Fundación Carrefour, Vicky Foods, Grefusa, Transdonat…). Lo hacen de forma ordenada, respetando las medidas de seguridad y con el cronómetro en marcha para distribuir diariamente unos 207 lotes de alimentos y 142 menús a familias sin recursos económicos; 27 menús para el CAI de Cáritas; y catorce menús a las personas sin techo que están viviendo en un edificio cedido a Cáritas.

No hay tiempo para el descanso. Los voluntarios cargan la furgoneta con la pitanza y los productos de higiene para hacer el reparto entre los más desfavorecidos. Lo hacen en hogares, en el centro de acogida de San Francisco de Asís o en el centro de menores de Beniopa, entre otros. Pero su labor no termina allí pues también acuden al hospital de San Francesc de Borja para recoger medicamentos para los enfermos crónicos o se acercan a las farmacias de los usuarios para recoger sus medicinas. Según explica Toni Martí, esta ayuda se realiza en aquellas personas mayores con patologías de riesgo y que tienen que seguir con su medicación crónica y no pueden ponerse en riesgo yendo al centro de salud o a las farmacias.

En Oliva la Cruz Roja también trabaja en coordinación con los Servicios Sociales del Ayuntamiento —centraliza esta acción— suministrando a las familias productos alimenticios o de higiene. "El estado de alarma ha dejado a muchas personas en una situación crítica, gente que antes vivía al día y que ahora no tiene ahorros", señala Domingo Llopis.

Ayudas a los menores y personas sin techo

Igualmente, se hace una labor social con las personas sin hogar que viven en casetas. La furgoneta lleva alimentos de primera necesidad y mantas a dos de ellos. La primera parada se realiza a un hombre que vive en una casa de aperos. Lo técnicos de emergencias le encuentran empapado porque donde vive hay goteras y no tiene cómo protegerse de la lluvia. "Muchas gracias por la manta porque, aunque tengo una, estos días estoy pasando mucho frío", decía emocionado y sin cesar de preguntar si ya se podía volver a trabajar en la construcción. Después de darle algunos consejos, los técnicos marchan hacia otra de las casetas. Se encuentran con Mario –nombre ficticio—, que les recibe con mucha gratitud: "Muchas gracias porque solo con el huerto no puedo vivir". Conversan un rato con él y después se marchan para seguir la ruta.

Foto: BORJA ABARGUES

Otros se mantienen en sus hogares pero haciendo una labor también muy importante: realizan videollamadas para ayudar a una veintena de menores a hacer sus deberes y conversar con ellos. "Les hacemos una videollamada y vemos cómo están, si están haciendo los deberes e incluso les ponemos retos, como plantar una semilla o hacer un dibujo", relata Llopis, que insiste en que "se ponen muy contentos porque no saben muy bien lo que está ocurriendo y somos una vía de escape". Según explica, estos menores participaban en las clases de repaso que realiza Cruz Roja Oliva en su sede: "Son menores de entre seis y doce años que venían todas las semanas a clases de repaso". Además, a aquellos niños que no tienen impresora les llevan los deberes a casa impresos.

La crisis del coronavirus ha hecho que muchas familias que vivían al día se vean en la necesidad de pedir ayuda. "Es muy duro ver recoger los alimentos a alguien conocido porque sabes por lo que está pasando. Algunas familias tienen vergüenza porque temen que alguien sepa que han pedido ayuda", comentan. "La crisis del coronavirus no va a terminar cuando finalice el confinamiento, esta situación va a ser larga para los más vulnerables y desde Cruz Roja trabajaremos para hacerles la vida más sencilla", declara el técnico de Cruz Roja Oliva.

Foto: BORJA ABARGUES

Personas anónimas que trabajan por los demás y que solo tienen un deseo: que esta ola de solidaridad que se está creando no se olvide. "Es muy emocionante ver cómo la ayuda comunitaria de antaño está regresando y ojalá que todo esto no se olvide y seamos más humanos", coinciden en afirmar. Igualmente, están muy agradecidos al trabajo que están realizando los Sanitarios y todas aquellas personas que se encuentran en la primera línea de la batalla contra la Covid-19. De hecho, un emotivo acto llevó a los voluntarios de Cruz Roja a entregar a cada profesional del hospital Francesc de Borja un clavel.

Hoy su labor sale del silencio por la pandemia del coronavirus pero no hay que olvidar que Cruz Roja trabaja todo el año para allanar las dificultades de quienes más lo necesitan y haciendo sus vidas algo más sencillas. Una labor de cientos de voluntarios y trabajadores que de forma anónima escuchan y acompañan a los más necesitados, y forman una cadena de solidaridad para que muchas familias puedan tener víveres para comer. Una labor que hasta ahora pasaba desapercibida y que se ha vuelto más esencial con la declaración del estado de alarma por la pandemia del coronavirus y a la que han contribuido como saben: poniendo en marcha Cruz Roja Responde, la mayor movilización de recursos, capacidades y personal de su historia.

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