AL OTRO LADO DE LA COLINA  / OPINIÓN

De crisis migratoria a crisis institucional en la UE

Sería una broma de la historia  que tuviera que venir de nuevo el tío Sam a sacarnos las castañas del fuego, como ya ocurrió en la II Guerra Mundial

19/09/2015 - 

El proyecto de la UE, como alguna vez ya hemos contado, se inició con el propósito de mantener la paz dentro de las fronteras europeas después siglos de conflictos, y ahora parece que un conflicto, el generado por el Estado Islámico, está poniendo en duda la cohesión política de la Europa comunitaria e incluso los propósitos de profundizar en la integración.

Cuando cientos e incluso miles de africanos venían en cayucos/pateras a Canarias o asaltaban la frontera de Ceuta y Melilla dejando muchos sus vidas en las aguas del banco Sahariano o en las arenas del desierto, las sensibilidades europeas apenas se sintieron molestas, enviaron sólo dos barcos y un avión para reforzar el dispositivo dirigido desde el Centro de Coordinación de Canarias, y eso que en el año 2006 llegaron unas 30.000 personas.

Cuando decenas e incluso centenares de miles de norteafricanos se lanzaban al canal de Sicilia con la esperanza de llegar a la isla de Lampedusa para con suerte ser rescatados por la Marina italiana, la UE empezó mínimamente a ocuparse de la cuestión, y eso que en 2013 unos 200.000 intentaron llegar a Italia. Entonces la UE empezó apoyando económicamente la operación italiana Mare Nostrum pero con tan pocos recursos que el primer ministro Renzi se quejó y fue sustituida por la Operación Tritón del FRONTEX con muchos menos recursos (un 1/3 sólo) y de menos ambición en noviembre de 2014.

Este año el Consejo Europeo aprobó el 18 de mayo, coincidiendo con el inicio de la gran crisis migratoria, una operación naval denominada EUNAVMED para acabar con las redes de tráfico de personas en el Mediterráneo con su cuartel general en Roma, a la que se acaba de unir una aeronave del Ejército del Aire Español, y está simplemente en la fase inicial.

Pero es ahora, cuando los refugiados sirios llegan directamente al corazón de Centroeuropa cuando parece que las instituciones se rasgan las vestiduras, tanto a favor de darles cobijo (las europeas) como para apoyar su expulsión (algunos estados), y por lo tanto cabe preguntarse, si se hacen distingos en cuanto el país o raza de origen de la emigración o según el estado de destino.

Pero esta diferencia de sensibilidad se ha visto sobrepasada por los hechos de esta última semana, controles en las fronteras con la suspensión del tratado de Schengen por Alemania en una rectificación de 180º de la Canciller Merkel presionada, parece ser, por sus socios Bávaros y el miedo al efecto llamada, el despliegue de la Policía antidisturbios incluso apoyada (o preparándose para ello) por el Ejército en diferentes países, Chequia, Croacia, Austria, Bulgaria y con la posición inamovible de Hungría con graves incidentes fronterizos, hace presagiar un efecto dominó. Esto ha producido discrepancias institucionales dentro de la UE, desde la declaración del primer ministro húngaro de “el problema de los refugiados no es un problema europeo sino alemán”, pasando a la falta de acuerdo al reparto obligatorio de cuotas de refugiados por los ministros del interior de la UE que ha forzado la intervención del parlamento (aunque no tenga fuerza ejecutiva) apoyando dicho reparto, hasta enconamientos de autoridades de UN con las húngaras.

Esta situación, al igual que la crisis económica y del Euro, nos lleva a contemplar las debilidades en la construcción y en las sucesivas ampliaciones del proyecto europeo, y que en lugar de causar pesimismo y derrotismo a nuestros políticos debe de servirles de acicate para fortalecer la UE, esta gran casa en la que vivimos donde todos quieren venir y que debemos cuidar, en un entorno mundial tan inestable como el actual. Pues no me puedo imaginar, sería una broma de la historia (ya saben la cita sobre la historia se repite primero como tragedia y después como farsa), que tuviera que venir el tío Sam de nuevo a sacarnos las castañas del fuego, como ya ocurrió en la II Guerra Mundial y en la guerra de los Balcanes, y que sea la OTAN la que solucione este éxodo en lugar de la UE, pues todo ese flujo masivo de personas parten desde un país de la OTAN y no de la UE como Turquía ( que tiene mucho que decir y sobre todo hacer) para ir a otros también de la OTAN pero además de la UE, como Grecia y Bulgaria.

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