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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

De la maldad, el terrorismo y la geopolítica

Muchos dicen que vivimos una época de cambios, para otros estamos en pleno cambio de era, pero para todos uno de los factores más presentes en todas estas mutaciones es el terrorismo, del que vamos a escribir justo en la semana que se celebra el día europeo de las víctimas del terrorismo, el 11M

12/03/2016 - 

En esta era de la globalización, y aunque el resultado de la agregación de culturas/civilizaciones en el espacio cíber ha dado como resultado una clara superficialidad en el comportamiento de los individuos y la relativización de la moral, siguen existiendo las categorías del bien y del mal. Y eso pese a que, para algunos, todo el mundo es bueno, y sólo existen niveles de ausencia del bien en un planteamiento excesivamente mecanicista.

Y si consideramos como Bien máximo (perspectiva política) un orden establecido en base a un Estado de Derecho y Régimen de Libertades (Democracias Occidentales), donde las sociedades disfrutan de la Seguridad y de la Libertad como categorías complementarias que no antagónicas, podremos afirmar que el peor Mal existente es el Terrorismo. Y si me apuran, dentro de éste  es el terrorismo yihadista el peor para ser combatido, ahora les explicaré el porqué. Por otra parte, y reescribiéndo la cita de Clausewitz ("La guerra es la continuación de la política por otros medios"), yo afirmaría que el terrorismo es la continuación del totalitarismo por otros medios.

"No quisiera que resultasen algunos terroristas menos malos que otros, todos son cánceres de la sociedad"

Por otra parte y al hablar de categorias de malos, no quisiera que resultasen algunos terroristas menos malos que otros, nada más lejos de mis intenciones, todos son cánceres de la sociedad de donde se deben extirpar. Soy de esa generación de niños/adolescentes que todas, todas las semanas, veía a compañeros de nuestros padres, y a padres de nuestros compañeros, caer bajo el fuego asesino de las balas y bombas etarras. Al escuchar la noticia de un atentado en la radio o el comentario en el patio del colegio conteníamos la respiración, primero hasta saber que el ataque terrorista no había ocurrido en la ciudad del destino paterno, y si era así, la desesperación nos carcomía hasta que nos enterábamos que no era nuestro padre el fallecido o mal herido. Además, teníamos que soportar ver como los enterraban y celebraban sus funerales casi a escondidas, mientras oíamos las murmuraciones de “para eso se les paga” por el hecho de llevar uniforme gris, verde, marrón, azul, blanco, caqui o paisa; en fin, por servir a España y proteger a sus conciudadanos.

Respecto a la consideración negativa o ilícita del terrorismo no hará falta explicarnos mucho, porque participar ya sea como lobo solitario, logista, informante-colaborador, encubridor, dirigente, miembro de un comando o de un proyecto que utiliza el terror, la violencia física o psíquica sobre personas para inducir u obligar a actuar o pensar de una manera concreta, solo debe recibir el menosprecio social, la deslegitimación (el fin no justifica los medios) y la persecución por medio de los instrumentos y poderes del Estado. Desde la Justicia a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado, pasando por los servicios de información/inteligencia y la colaboración ciudadana. Su neutralización es donde radica la diferenciación de los terrorismos y la existencia de dos grandes categorías: primero, los existentes o surgidos en la época de la Guerra Fría y, segundo, los Yihadistas .

Los terrorismos de la Guerra Fría, apoyados en la mayoría de los casos por la URSS y por sus satélites como la RDA, la Cuba de los Castro o la Libia de Gadafi, tenían diferentes excusas, ya fueran sociales, racistas o independentistas, y estaban formados por el IRA, ETA, Baader Meinhof o las Brigadas Rojas. Aunque querían acabar con el orden establecido, al final buscaban sustituir una estructura política por otra, pero sin destruir realmente la civilización subyacente de la que provenían, manteniendo el sistema westfaliano. Por lo tanto, eran previsibles en cuanto a su lógica y a sus estrategias, y se conocían sus medios e instrumentos, fue por esto por lo que se les pudo finalmente neutralizar.

"LOS YIHADISTAS HAN CAPTADO CUÁL ES NUESTRO TALON DE AQUILES: LA OPINIÓN PÚBLICA"

En cambio el terrorismo Yihadista no comparte ni la lógica occidental-cartesiana, ni sus medios o acciones mantienen la relación causa-efecto. Su planteamiento es acabar con nuestra civilización y por supuesto con el sistema estatal westfaliano, empezando por los estados musulmanes que, según ellos, están gobernados por apóstatas aliados de Occidente (los Cruzados). Su neutralización es mucho más compleja al nutrirse de individuos provenientes de unas sociedades tradicionales, incluso tribales, o de desarraigados atraídos por esas mismas (dificultad en la infiltración) y que no tienen apego alguno por la vida y mucho menos por la de sus semejantes. Por otra parte, estos yihadistas han entendido a la perfección la guerra que libran contra nosotros, pues conocen cuál es nuestro Talon de Aquiles: la opinión pública. Por eso sus acciones van dirigidas siempre a tener una gran repercusión mediática, para intentar acabar con la voluntad de combatir/vencer de Occidente, consiguiéndolo retiradas de tropas, como las decididas por Obama respecto a Bush, o de Zapatero respecto a  Aznar.

Además tengamos en cuenta que la globalización y los medios de comunicación (ojo, no sólo los clásicos de radiotelevisión, sino los del entorno cíber como las redes sociales) han proporcionado a estos terroristas un alcance en sus ataques tan grande, comparable a misiles intercontinentales. Han adquirido una capacidad para actuar en geopolíticapermitiéndoles desestabilizar todo el MENA (Oriente Medio + Norte de África), el SAHEL, e incluso, a la UE con el problema migratorio, o antes con el 5J de Londres, el 11M de Madrid o el 13N de París.

Contra el terrorismo de la guerra fría se podía combatir con medios nacionales y cierta colaboración de los países vecino;  para luchar contra el terrorismo Yihadista la mejor respuesta debe ser una estrategia global, aunque una estrategia occidental (USA + países aliados europeos + Canadá + Australia) sería suficiente para su contención. Todo ello siguiendo el camino ya marcado por el republicano George Bush y ahora continuado por el socialista François Hollande, pues nuestra supervivencia va en ello. ¿O no sabían que las cancillerías europeas que repudiaban la guerra al terrorismo de Bush son ahora sus mejores discípulas?

EN MEMORIA DE TODAS LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO DEP

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Foto: MARTIN HUNTER/EFE
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