X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Hoy es 16 de noviembre y se habla de policía local VGP circuito del motor energía fotovoltaica dealz
GRUPO PLAZA

VISITA VALENCIANA 

Depedro: la dignidad de vivir en los márgenes del indie

El músico madrileño vuelve a València para defender en directo -y en solitario- las canciones de su último disco, que no son otras que sus mejores composiciones

10/01/2019 - 

VALÈNCIA. Hemos quedado ya muchas veces en que la equidistancia no es posible. Bueno, deténgase un instante con eso: lo que no es posible es el equilibrio. Incluso se diría que es imposible, según aquella canción que grabaron Los Piratas antes de que el indie se convirtiera en lo que es hoy. Sea lo que sea. La equidistancia, en realidad, sí es posible. Ahí va un breve listado de lo que no es: recomendable, saludable y, en determinadas situaciones -que coinciden en ser casi todas, la verdad-, tampoco es fácil. Al contrario de lo que podría parecer desde el sillón más cómodo de Twitter, termina por no cumplir su única promesa electoral: hacer la vida más sencilla. Es más, la acaba volviendo tan amarga e insustancial que tanto da una cosa como la otra.

Sin embargo, sí hay momentos -casos aislados, más bien- en los que la equidistancia, con todo lo oneroso que tiene en cuanto a la moral, es la mejor de las decisiones. El factor Depedro, lo llaman. ¿No lo han escuchado? Eso es porque nadie lo llama así, pero bien podrían hacerlo sin faltar a la realidad. El músico madrileño es ya un islote consolidado, una escalera que comunica dos universos; una bisagra que se encuentra en la difícil tesitura de interpretar con fluidez su papel entre la espada y la pared. Depedro es indie. Pero, también, Depedro no es indie. Con la misma intensidad y el mismo peso de los argumentos. Ni uno más, ni uno menos. Y ese es, en su caso, el factor diferencial que permite que Jairo Zavala sea capaz de ofrecer un cancionero libre de estereotipos y clichés. No paga peajes de ninguna carretera, por mucho que las transite casi todas con soltura.

Zavala estará en València el próximo 11 de enero para presentar en directo las canciones de su último disco: Todo Va A Salir Bien (2018). Será en Loco Club, y lo hará en solitario y en formato acústico.

Depedro y el umbral que comunica dimensiones

El concierto tiene todos los ingredientes previos para hacer de la velada algo más que una concierto de presentación de disco corriente. Del mismo modo, la colección de canciones que patrocina la visita son algo más que un simple y llano recopilatorio confeccionado para rascar en la ola navideña. Todo Va A Salir Bien reúne, aparentemente, las mejores canciones de los primeros diez años de Depedro. Y lo hace con un Zavala diferente al que arrancó su enésimo proyecto en 2008; quizá por eso el músico tomara la decisión de ofrecer la actualización de su propio cancionero, ya lo suficientemente enjundioso y abundante, desde un punto de vista ajeno al de un greatest hits demasiado ambicioso.

Zavala elige 15 composiciones de su repertorio. Las mejores entre todo el fardo de canciones de sus cinco discos publicados hasta la fecha. Y las envuelve de un sonido a renovación vital, a estudio de evolución propia. Para hacerlo, el músico se trasladó a los Estudios 1 de Colmenar Viejo, que vieron pasar a una importante -en toda su polisemia- nómina de músicos que guardan algún tipo de relación previa con Zavala. La mitad de las canciones de Todo Va A Salir Bien cuentan con la participación de ilustres como Luz Casal o Santiago Auserón, o incansables referentes de las últimas tres décadas como Coque Malla

Junto a ellos, una muestra de la sabia equidistancia que practica Depedro en su funambulismo musical. Del mismo modo que reinterpreta ‘Vidas Autónomas’, de marcado cuerpo de cumbia, junto a Amparo Sánchez ‘Amparanoia’ -con quien compartía banda en los 90- y Camilo Lara, recurre a figuras del otro extremo del cable para completar la nómina de colaboraciones. Tótems de lo que en 2018 es indie, como Vetusta Morla (‘Diciembre’) o Izal (‘Nubes de Papel’) se suman a una lista que completan Fuel Fandango en la poderosa ‘Llorona’. La equidistancia se hizo para esto. Zavala juega la carta de las dos realidades y muy pocas veces resulta ser un farol (en el caso de Izal sí que se le ven un poco las costuras).

La equidistancia elegante: un pie en el indie, otro en el rock

El poder de la equidistancia, cuando se prolonga en el tiempo y consigue esquivar la bata nihilista, ha propiciado semejante elenco de colaboraciones. A Depedro le da incluso para poder ofrecer alguna canción inédita compuesta junto a Calexico; uno de los hitos del músico madrileño consiste en combinar con la misma elegancia una gira junto a los americanos -con cuya formación grabó su debut- y una colaboración con Izal. Y esto se explica porque la historia de Jairo Zavala no es una que se cuenta en los 10 años que recoge su último disco. Tampoco en 20, si apuramos. La que se conoce con cierta nitidez data de mediados de los 90, donde compaginaba su presencia en tantos grupos como dedos tiene una mano.

Antes de empezar a acaparar ciertas cuotas de atención con Depedro, mucho antes incluso de sus coqueteos con Calexico en los inicios del proyecto, Zavala ya había empezado a alimentar la equidistancia musical bien entendida. De los grupos que frecuentaba entre mediados de los 90 y comienzos de la primera década del siglo XXI ha salido el mestizaje de unas guitarras que saben tanto del norte como del sur de la frontera que divide el continente americano. Con Vacazul trabajaba el rock; igual que con su tributo a Led Zeppelin. Con 3.000 Hombres y Amparanoia, sin embargo, frecuentaba otros extremos; el blues en particular y la música de clara raíz negra en general con el primero, y la fusión del rock con sonidos latinos con la segunda. De hecho, Zavala formó parte de aquel disco -El Poder de Machín- que en 1997 había aupado a Amparo Sánchez a la primera fila de aquel movimiento tan ambiguo y tan poco definido, tan de principio de siglo XXI: la fusión.

Después de aquello, la historia se cuenta con más definición y con otros sonidos. Su idilio con Calexico -a quienes, por cierto, presentó Sánchez- y el lento pero sólido despegue de Depedro después de tantos años y proyectos en el camino; incluso sus intervenciones como parte de las bandas de El Club de la Comedia o el late night de Manel Fuentes. La colección de canciones revisadas en Todo Va A Salir Bien no dejan de ser el resultado de todo aquello.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email