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EL MURO / OPINIÓN

Desatados

24/07/2022 - 

VALÈNCIA. Tenemos a nuestros gobiernos autonómico y local desatados por estas plazas del señor. Son capaces de todo. Vamos, que un día no convierten una calle en nueva plaza pública tras pintar en el suelo rayas amarillos y poner una mesa de camping en el centro, o en avenida por ampliar supuestamente aceras recalificando parte de la vía pública como nueva zona de paseantes. Están en todo. Cada uno a lo suyo. Unos suben la ORA sin avisar y otros se los gastan con disimulo.

Una mañana va el Botànic antes de  despojarse de una vicepresidenta por razones objetivas y nos compra o le paga al Gobierno un buen puñado de millones de euros por quedarse la antigua central de correos rebautizada grandilocuentemente como Palacio de Comunicaciones, aunque aún se desconozca cual será su uso. Al día siguiente nuestro consistorio puja por la antigua sede de Hacienda para tampoco se sabe qué. Bueno, será sede oficialista de algún departamento burocrático. Es hasta donde llegan. Así, por ejemplo, ha sido con el antiguo convento de San Vicent de la Roqueta que como tampoco sabían qué hacer con él después de su restauración han decidido, de momento, reconvertirlo en sede municipal de funcionarios. Están sembrados de ideas estos gobiernos.

Pues no deciden los del Botànic hace unos años convertir una de las sedes de la Copa del América en espacio cultural y va el del Rialto y se lo alquila a un tercero para que albergue más oficinas públicas de su ramo político.

Pero ahí no queda la cosa. Al contrario. Pasan de agencia inmobiliaria, a base de comprar edificios y céntricos palacetes que habrá que rehabilitar, y se ponen el traje de marchantes de arte. Y no es que compren un cuadro, o dos, sino colecciones como la de Lladró por casi cuatro millones de euros. Tengo especial ganas de verla colgada, aunque tampoco se sepa dónde lo hará. Igual aparece repartida entre despachos. Tampoco se han dado muchas claves al respecto sobre su contenido. Se habla de grandes nombres, pero por el precio me temo que en su mayoría serán piezas de taller. De otra forma su valor sería mayúsculo. Bastante financió ya en su día nuestra Generalitat a la firma tras reconocerla como colección museística. Hasta le permitió utilizar moldes del San Pío V para fundición empresarial. Cosas en su día del PP, todo sea dicho.

El 'president' de la Generalitat, Ximo Puig. Foto: Carme Ripollés/ EP

Nos quedaba por ver ese afán que tiene nuestra Generalitat por ayudar al Estado central, o al menos quedar bien con él, y organizar más previas de Eurovisión, ese festival que representa a RTVE pero no a todos los españoles, sino a un canal de comunicación meramente estatal aunque lo paguemos todos. No es que Benidorm vaya a montar más previas -mira que al PSOE-PSPV siempre le han gustado los festivales, como la OTI y ahora Eurovisión- sino que parece que nuestro Ximo Puig, quien ya estaba en lo de la OTI, parece un auténtico eurofan, como el propio presidente de RTVE Pérez Tornero que lucía feliz hace unos días por el acuerdo y cuya televisión a su mando en nada se parece a la BBC pero sí a cualquier generalista de segundo escalón.

Sin embargo, no queda ahí la cosa sino que además, nuestra Generalitat va a comprar la antigua sede de los estudios de Magisterio para ubicar la nueva sede de RTVE en la Comunidad Valenciana. Y es que nuestro centro de producción tiene tanta programación, más allá de un mero informativo diario de unos minutos y algo de radio, que necesita de un gran complejo para establecerse. Ese sí que lo vamos a pagar bien. Será que a falta de Ciudad de la Luz, cuyo complejo de Alicante todavía está por reordenar y reutilizar, se va a llenar de frenética actividad y no puede dejar unos rinconcitos para desconexiones, o que RTVE Comunidad Valenciana va a ser el nuevo centro nacional de producción televisiva o el Netflix español, el mismo que ha perdido miles de abonados y va a cobrar paquete por cabeza. Y es que, al parecer, por estas tierras nos desborda la producción audiovisual por gracia de À Punt. Por eso gastamos tanto en festivales y las políticas del ex Marzá y de la actual consejera, Raquel Tamarit, tan necesitados de asesores, han dado buenos resultados y no se han quedado en puro papel mojado de alquería. Por eso necesitan de tantas jornadas de profundo análisis.

A mí me da que nuestra Generalitat no parece estar en lo que debería de estar y sólo parece dispuesta a hacer ruido y quedar bien con el Estado Central, ese que no nos financian a la altura de nuestras necesidades y realidades sociales. Serán ganas de quedar bien o pagar favores ya que de otra manera poco se entienden algunas decisiones. O será que vamos sobrados de economía pública.

Raquel Tamarit, consellera de Educación, Cultura y Deporte. Foto: Kike Taberner

Con la que está cayendo y los agujeros económicos que nos observan desde el centro de la Tierra y van nuestros gobernantes a dilapidar fondos en más bienes muebles e inmuebles y otros menesteres superfluos. Como el IVAM que ahora compra arte en función del género. Nada, un millón más para el almacén.

Siempre había escuchado decir que los auténticos coleccionistas compran arte a lo largo de su vida para donarlo a la sociedad, estilo Estados Unidos a los que se les dedican salas en los museos con su nombre o con la personalidad de Pere María Orts que se sonrojaba sólo cuando le alababan su gesto de generosidad altruista con nuestra sociedad tras donar una colección de primer nivel que por no tener no tiene ni conservador específico, una de las escasas condiciones que el filántropo puso como condición.

Ya verán, ya. Al final los edificios quedarán convertidos en más dependencias administrativas que llenar de recolocados y los cuadros, terminarán repartidos en despachos, algo así como el Prado disperso que llamaban en su día. Tiempo al tiempo.

Eso sí, tenemos el radar que más multa de toda España y las cámaras de vigilancia en Ciutat Vella están esquilmando bolsillos sin tregua. Continuamos Fent País, pero por lo visto, para alguno/as, del bueno. Al final, como siempre, pagamos caprichos los demás. Son muy listos, tocan de odio y no se dejan aconsejar.

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