Desayunos VP

La empresa familiar reivindica su capacidad de resistencia: "El éxito de la longevidad reside en el factor humano"

Banca March y ValenciaPlaza analizan en el Hotel Las Arenas los desafíos del relevo generacional y la reinvención ante la crisis de firmas como Vicente Gandía, Grupo Torres, Campo Aníbal y 42K

  • Los participantes en la jornada sobre empresa familiar organizada por Banca March y ValenciaPlaza
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VALÈNCIA. El Hotel Balneario Las Arenas acogió esta semana una jornada clave sobre los retos y el futuro de la empresa familiar, organizada por Banca March y Valencia Plaza. En un momento de incertidumbre económica, el encuentro sirvió para reivindicar a estas entidades como un pilar fundamental de la sociedad española, representando el 90% del tejido empresarial. Como señaló José Luis Acea, consejero delegado de Banca March, en la apertura del acto, estas organizaciones no solo generan empleo y riqueza, sino que encarnan valores profundamente arraigados, siendo, en palabras del profesor Peter Drucker, la "columna vertebral de la economía".

La primera parte de la jornada, centrada en el relevo generacional, contó con el testimonio de María Soledad Gandía, de Bodegas Vicente Gandía, quien recordó los orígenes humildes de una firma que ya suma 140 años de historia. Gandía subrayó que el éxito de la longevidad reside en mantener una "empresa con alma", donde el factor humano es prioritario: "Al personal lo tratamos como de la familia; cuando hay que romper muchos huevos para hacer una buena tortilla, hay que romperlos para que las empresas sigan, pero procuramos hacerlo con el menos daño posible". En su intervención, recalcó que la ética y la lealtad han sido los pilares de sus cuatro relevos generacionales, afirmando que las claves han sido que "han sido primero la familia y después la bodega".

Por su parte, Javier García Monera, director financiero de la bodega, aportó la visión de la profesionalización necesaria en estos procesos. Explicó cómo la transición entre generaciones requiere transparencia para que el fundador gane confianza: "El que suelta tiene seguridad por miedo o a falta de información... la manera de tenerlo tranquilo es darle transparencia e información". García destacó que, aunque el estilo de dirección cambie de uno personalista a uno basado en comités y datos, la esencia permanece: "En el fondo es lo mismo, es cuidando a las personas, cuidando al equipo".

En esta misma mesa participó Víctor Boix, CEO de Campo Aníbal Bakery, quien relató su propia experiencia de transición tras adquirir el negocio familiar en 1999 como una fórmula para mantener la armonía: "Compré el negocio a la familia, que a veces es una buena fórmula para poder sentarse los mismos a comer una paella". Su hija, María Boix, reforzó la idea de que la sucesión debe ser un proceso de convivencia: "Las sucesiones abruptas no pueden ser buenas para nada. La convivencia entre generaciones, si se sabe gestionar, es la riqueza de las organizaciones".

Desde el punto de vista financiero, Ángel Martínez, de Banca March, enfatizó que su entidad entiende estos procesos por su propia naturaleza familiar: "Somos el único banco propiedad 100% familiar del sistema financiero español". Martínez señaló que su propuesta de valor reside en el acompañamiento a largo plazo: "Nuestro objetivo es que la empresa pase en buenas condiciones para la siguiente generación, algo que en Banca March tenemos muy interiorizado y sabemos hacer. De hecho, es gracias a nuestra filosofía de crecimiento conjunto de clientes, empleados y accionistas que hemos podido celebrar nuestro primer centenario".

El debate sobre la gestión del talento y la estructura organizativa también ocupó un lugar central, especialmente al analizar cómo las nuevas generaciones transforman el mando tradicional en procesos participativos. Javier García Monera explicó que la evolución hacia un Comité de Dirección más amplio ha sido fundamental para el crecimiento de Bodegas Vicente Gandía, señalando que "ahora la información fluye en todos los niveles de la empresa" y que la clave reside en "cuidar a las personas, cuidando al equipo, y eso luego va bajando hacia el resto de la organización".

La primera parte de la jornada concluyó con una reflexión sobre la ética en los negocios y el compromiso con el territorio, valores que definen la idiosincrasia de la empresa familiar valenciana. María Soledad Gandía emocionó a los asistentes al recordar la nobleza necesaria en la gestión, afirmando que "si la gente te ve que eres noble y que procuras engañar lo menos posible, entonces parece que te toma confianza". María Soledad Gandía completó con un llamamiento al orgullo regional: "A la Comunitat Valenciana no tiene que venir a salvarnos nadie, así que todo el mundo a consumir productos valencianos... nadie tiene que venir a salvarnos", una afirmación que arrancó los aplausos de los asistentes.

La segunda mesa de la jornada, enfocada en la resiliencia frente a la crisis, diseccionó la capacidad de supervivencia del empresariado valenciano a través de experiencias límite. Carlos Prades, director general de Grupo Torres, rememoró la dureza de la crisis de 2007 como un punto de inflexión donde la gestión emocional y la operativa chocaron frontalmente: "Nos tocó despedir gente con todo el dolor de mi corazón y ajustar la empresa a la situación que teníamos", reconoció. Prades hizo una autocrítica sobre la resistencia al cambio en el entorno local, señalando que "la cultura latina tiene cierta querencia a mantener la persiana levantada y los anglosajones nos tienen ventaja en eso". Para el directivo, la receta para resistir se basa en dos pilares: un conocimiento exhaustivo de la propia compañía para "tomar decisiones en el momento que toca" y un equipo humano implicado, pues "es la parte humana la que tiene que estar fuerte e ilusionada con el proyecto".

Por su parte, la metamorfosis de Peñalver Europe (42K) sirvió como ejemplo de cómo el espíritu emprendedor puede salvar un legado de más de 90 años. Guillermo Peñalver relató cómo decidieron abandonar el negocio tradicional de los almanaques y el merchandising para volcarse en su marca deportiva, una apuesta que requirió una agilidad casi instantánea durante la pandemia. "Si eres empresario y el negocio no funciona, si hay que cambiar, se cambia y no pasa nada; si en lugar de vender vino hay que vender pan, pues pan", afirmó con rotundidad, instando a los asistentes a "reinventarse tantas veces como sea necesario antes que girarte y volver a casa". María José Escrig, directora financiera de la firma, complementó esta visión técnica subrayando que, ante un escenario de crisis, el análisis de datos es innegociable: "Saber dónde estás, qué recursos tienes y hacer los mínimos sacrificios necesarios por un bien mayor" es lo que permite mantener el control cuando el entorno se vuelve hostil.

Desde la perspectiva financiera, Felipe Rastrollo, de Banca March, analizó cómo la banca de empresas debe actuar como un amortiguador en tiempos convulsos. Rastrollo explicó que el acompañamiento del banco fue vital durante el COVID-19, no solo mediante inyecciones de liquidez, sino a través de operaciones estratégicas de M&A y el diseño de fuentes de financiación complementarias. "Actuamos en la financiación tradicional, pero buscando valor añadido para nuestros clientes", señaló, vinculando esa vocación de auxilio con la reciente respuesta ante la DANA, donde la entidad ha desplegado líneas preferenciales desde el primer minuto. Su conclusión fue un espaldarazo directo a los presentes: "Las crisis han existido y volverán a existir porque son cíclicas; los empresarios sois los héroes y nuestra misión es acompañaros".

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