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los proyectos, al detalle

Desde València con amor: las urgencias sociales marcan las residencias artísticas en el extranjero

La ecología, la comida o la utopía socialista, entre los temas que abordarán los artistas

16/05/2019 - 

VALÈNCIA. Eran las 10 de la mañana y en la parte desconocida por el público del Centro del Carme empezaba una reunión. Era el primer encuentro entre todos los proyectos de Cultura Resident, el programa de residencias del Consorci de Museus que, por una parte, beca diez proyectos de investigación, producción artística y mediación que se desarrollarán en Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, Museu de BBAA de Castellón y Centre del Carme; por otra parte, unos cinco proyectos saldrán de València para ser desarrollados en países en el extranjero, como Chile o Taiwan.

Intentando molestar lo mínimo posible, ya que hay pocas ocasiones como esta para reunir a todos y todas las artistas, Culturplaza se reúne con las personas que están en el encuentro y desarrollarán su obra fuera de nuestras fronteras. Ellos aún no se conocen y, alrededor de una mesa, cuentan para este diario su proyecto y se dejan hacer alguna pregunta.

Cambiar la mirada hacia el biocentrismo

Miriam Martínez Guirao y Álvaro Aroca Córdova son los únicos residentes que viajarán en equipo, y lo harán en la isla de Chiloé y Santiago de Chile. Su proyecto, ALHUE (alma) busca ahondar en las raíces de la sociedad chilota, construyendo -a través de una investigación que intenta tocar diferentes ramas científicas como la botánica o la antropología- una memoria histórica revisitada y basada en la memoria de los árboles y la biodiversidad, además de hablar de las prácticas religiosas y lingüísticas relacionadas con el Medievo español. El proyecto se articula poniendo en valor la relevancia de los saberes populares y la tradición oral en colaboración con algunos agentes culturales de la comunidad, creando un diario experiencial de sus habitantes. 

Foto: MIRIAM MARTÍNEZ GUIRAO

Es un proyecto que continua una línea de investigación artística que ya ha ido desarrollando en otras ciudades de España, como Bilbao, y que busca "poner en valor elementos que la sociedad ignora y que cuentan un pueblo", haciendo una especia de guía turística basada en sus árboles. "Es una manera de cambiar la mirada, desde el antropocentrismo hacia el biocentrismo", explica Aroca Córdova.

Agentes del pasado en busca del socialismo del siglo XXI

Que una disciplina como el cómic y la ilustración también formen parte de una residencia artística muestra lo plural que pueden ser estas convocatorias. El proyecto de Javier Rodríguez es singular por eso. Chileno de nacimiento, presenta un proyecto que también continua una línea de trabajo ya empezada en la que una ficción intenta explicar mejor una realidad a dos tiempos: la del socialismo de siglo XX y el del siglo XXI.

Rodríguez desarrolla su trabajo en torno a una visión crítica de la historia de Chile a partir del golpe de estado y la dictadura de Pinochet desde 1973 hasta 1980, que acabó con el sueño del socialismo utópico de Salvador Allende. El proyecto desarrollará una historia, en viñetas desordenadas, en un mural y un libro impreso, que cuenta como, en el momento en el que el golpe de estado va a ser inminente, Allende envía -a través del tiempo- a agentes secretos a los países soviéticos para ver cómo ha evolucionado el viejo socialismo europeo.

Un mural del proyecto de Javier Rodríguez.

De esta manera, trata de contraponer el mismo concepto de socialismo, que en Latinoamérica está considerado una especie de utopía feliz, mientras que en la antigua Unión Soviética representa el horror de las dictaduras del siglo XX. "Yo me considero militante marxista y es desde esa perspectiva desde la que me interesa desarrollar esta historia, pero no quiero hacerla de una manera poco respetuosa o maniquea, sino crítica y -de alguna manera- rigurosa", cuenta Rodríguez.

Este proyecto lo empezó ya en Ucrania y lo quiere ir desarrollando en los diferentes países de la antigua Unión Soviética, donde irá contando la historia de los diferentes agentes enviados por Allende. Ahora es el turno de Praga.

Sacar a flote los sedimentos para contar la urgencia medioambiental

Por su parte, Estelle Jullian irá a Ginebra para desarrollar una proyecto sobre la protección de las playas y la biodiversidad del medio marino, que es una respuesta a una investigación que aún está llevando a cabo sobre el reciclaje de las pajas de arroz como método de protección del litoral.

La residencia de Jullian se basa en investigar una de las causas de esta vulnerabilidad a la que está sometida la costa como son los sedimentos que no llegan a las playas (se calcula que es un 25%) porque el río está urbanizado con lagos, embalses y otras construcciones artificiales. La artista quiere sacar a flote esos sedimentos del Lago Lemán, en el río Ródano, el único que conecta el norte de Europa con el Mediterráneo. Con ello, hará una especia de esculturas, una performance sobre la corriente del río y un libro impreso con la investigación que llevará sobre el medio en el que desarrolla su proyecto, en el que, como Miriam Martínez y Álvaro Aroca, utilizan el método científico.

"Es una manera de tratar la ciencia con más sensibilidad, y además abrir el discurso científico a nuevos públicos, que ven inaccesible entender un fenómeno medioambiental con el lenguaje de los artículos más académicos. Por otra parte, mi trabajo se relaciona mucho con el entorno porque los sedimentos hablan más que de ellos mismos: hay una investigación que relaciona sus diferentes capas con la etapa ideológica imperante del país", desgrana Jullian.

Cerámica ancestral para entender el poder de ahora y la comida incómoda

Aunque no pudieron asistir a la reunión de ayer, otras dos residencias forman parte del programa internacional del Consorci de Museus.

El proyecto de Juan Faubel Robledo en Taiwán, Empirescapes, ya está en marcha, siendo la única residencia de este año que se encuentra en fase de desarrollo. Su trabajo se centra en la reproducción de piezas cerámicas características de momentos históricos coloniales e imperiales y el uso del paisaje en relación al poder y la representación. 

Su obra trata de unas piezas cerámicas que imitan esa tradición ancestral, pero eliminando la ornamentación clásica y sustituyéndola por paisajes que representan el poder y la ostentación actualmente. La elección de los momentos históricos y de las piezas relevantes se ha realizado conjuntamente con el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de València.

Obra de Juan Faubel Robledo

Por otra parte, Rosalía Banet incidirá en El imperio del estómago en las repercusiones sociales, físicas y medioambientales que tiene la manera en la que se produce y se consume comida actualmente. Las piezas de Banet suelen ser instalaciones incómodas que interactúan de una manera muy directa con el público, en la que busca contar que comer no es únicamente un sustento sino también una manera de relacionarte con el mundo. La artista desarrollará su proyecto en Helsinki.

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