VALÈNCIA. Recuperar espacios de lectura, construir bancos para el patio y participar en las decisiones sobre el propio entorno escolar. Con estos objetivos nació Remoblar post-DANA, el proyecto de la cooperativa de diseño Makea que ha recibido el premio del eje Diseño para la resiliencia de la décima Bienal Iberoamericana de Diseño, reconocimiento que se ha entregado este martes en la Central de Diseño de Matadero Madrid, durante la presentación oficial de la BID26.
Desarrollado junto a diez centros educativos públicos de municipios afectados por la Dana de octubre de 2024, el proyecto ha implicado a alrededor de 290 personas, entre alumnado y profesorado, en la construcción colectiva de mobiliario para sus escuelas e institutos. La iniciativa, impulsada por la Fundación Jóvenes y Desarrollo con el apoyo de Plan International España, ha combinado la construcción colectiva con un proceso de reflexión sobre los espacios compartidos, la sostenibilidad y las experiencias vividas durante las inundaciones.
"Este reconocimiento nos alegra porque visibiliza y legitima unas prácticas que durante mucho tiempo han ocupado un lugar periférico dentro del diseño. Pone en valor ese diseño que trabaja desde contextos reales, junto a comunidades y frente a problemáticas complejas. Creemos que es importante porque contribuye a ampliar el relato de lo que entendemos por diseño y a reconocer su capacidad de transformación social", señalan desde Makea.
Repensar los espacios desde quienes los utilizan

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- Foto: MAKEA
El proyecto comenzó a gestarse en la primavera de 2025, cuando las actuaciones más urgentes para recuperar el mobiliario escolar ya estaban en marcha. Makea, con trayectoria en procesos de diseño y construcción colectiva y en el trabajo con comunidades educativas, propuso aprovechar la iniciativa para abordar necesidades que fueran más allá de la reposición de lo perdido.
"Nos planteamos cómo es la escuela que queremos y cómo son los espacios que queremos habitar", explica el equipo de Makea. A partir de conversaciones con docentes y equipos directivos, se identificaron necesidades concretas: recuperar la actividad de las bibliotecas, llevar la lectura a otros lugares del centro y disponer de nuevos elementos para los patios.
El trabajo se desarrolló entre mayo de 2025 y febrero de 2026 en centros de Alfafar (CEIP La Fila e IES 25 de abril), Paiporta (CEIP Ausiàs March e IES Andreu Alfaro), Picanya (CEIP Baladre e IES Enric Valor), Benetússer (CEIP Blasco Ibáñez e IES María Carbonell Sánchez) y los barrios de Castellar y Forn d’Alcedo, en València (CEIP Forn d’Alcedo e IES El Ravatxol). Participaron estudiantes de entre 9 y 17 años, con dinámicas adaptadas a las edades, al tamaño de los grupos y a la situación de cada comunidad educativa.
Construir, aprender y compartir

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- Foto: MAKEA
El resultado son 22 piezas de mobiliario, entre grandes bancos para los patios y bibliocarros: estanterías móviles que permiten trasladar los libros a las aulas, al exterior o a cualquier otro espacio del centro.
Los diseños responden a criterios de resistencia, reparación y facilidad de construcción. Se realizaron con madera y técnicas asequibles para personas sin experiencia previa, incorporando también maderas recuperadas de una carpintería afectada de Torrent. Cada jornada permitió compartir conocimientos y tareas, pero también generar conversaciones sobre el cuidado del entorno, la emergencia climática y lo vivido por el alumnado durante la DANA de 2024.
"Hacer con las manos es una manera de escucharnos, pensar juntas e imaginar otras posibilidades", señalan desde Makea. La continuidad formaba parte del planteamiento desde el inicio. Los planos se comparten en abierto para que los centros puedan reparar las piezas, reproducirlas o adaptarlas a nuevas necesidades. En el instituto Andreu Alfaro, la comunidad educativa ya ha seguido construyendo bancos después de finalizar el acompañamiento del equipo.
Remoblar post-DANA, que también ha recibido una Plata en los Premios ADCV, pone en valor el diseño como herramienta de aprendizaje y participación ante situaciones de especial dificultad. Para Makea, el reconocimiento de la BID26 contribuye a dar visibilidad a prácticas que han ocupado un lugar menos visible dentro de la disciplina: procesos en los que el valor del diseño reside tanto en los objetos como en los conocimientos, las relaciones y la autonomía que quedan en quienes participan.

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- Foto: MAKEA
Diseño valenciano para el futuro
El diseño valenciano ha recibido otro reconocimiento en la BID26, en este caso, en la categoría de Jóvenes Talentos con un proyecto de la estudiante de la Universitat Politècnia de València María Marcos Sans, el diseño estructural de un antebrazo modular para prótesis miceléctrica de miembro superior. La propuesta ha obtenido el premio en el eje de Diseño en relación con la ciencia y la tecnología.
Se trata de un sistema de antebrazo protésico que emplea módulos intercambiables para adaptar la estructura a cada usuario y facilitar su mantenimiento. La impresión 3D permite modificar componentes y ensayar mejoras con rapidez. Las pruebas de uso orientaron el rediseño de las uniones, la muñeca y la distribución interior.
Organizada por la Fundación DIMAD, la Bienal Iberoamericana de Diseño reúne en Madrid proyectos de América Latina, España y Portugal. Su décima edición, bajo el título «Prácticas en transformación», muestra cómo el diseño redefine sus vínculos con los territorios, las comunidades y los desafíos contemporáneos.