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opinión

Donald Trump no es feliz... con las subidas de tipos de interés

El director de inversiones de Pictet WM considera que es difícil entender la infelicidad del presidente de Estados Unidos que ha prendido la mecha a la guerra comercial

26/07/2018 - 

MADRID. Tras la reciente crítica a la Reserva Federal (FED) de Larry Kudlow, asesor económico de Trump, el presidente de EE UU ha dicho que no está "feliz" con la subida de tipos de interés. Estas observaciones, aparentemente casuales, aumentan la sospecha de que el calor político está aumentando, pues tradicionalmente los presidentes estadounidenses se han abstenido de comentar las decisiones de la FED para afirmar la independencia del banco central. Sin embargo, es difícil entender la infelicidad de Trump. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ya ha reiterado que la economía estadounidense sigue funcionando. De hecho, el mercado de trabajo sigue fuerte y la inflación bajo control, el crecimiento anualizado del PIB probablemente sea 4% el segundo trimestre y las encuestas indican que la inversión puede seguir los próximos meses. Incluso la producción industrial en EE UU ha rebotado en junio, impulsada por fabricación y minería.

El caso es que los mercados parecen relativamente tranquilos ante las agresivas políticas comerciales de Trump, pues la volatilidad de bonos y acciones ha disminuido considerablemente desde finales de enero mientras que las divisas refugio como yen y franco suizo no se han comportado bien. También es cierto que, a pesar de que las empresas continúan publicando saludables beneficios trimestrales, las rentabilidades son modestas lo que va de año. De manera que seguimos más optimistas respecto a EE UU, pues las preocupaciones comerciales se compensan con los impulsos fiscales. Tal vez eso restaure la alegría de Trump.

Por nuestra parte estamos más positivos respecto a bancos estadounidenses y acciones relacionadas con consumo. Recientemente Comcast ha ganado a Walt Disney en la batalla por comprar la mayor parte de 21st Century Fox, de las mayores pujas de la historia en el sector, durante la que el valor de Fox ha aumentado en casi 20.000 millones de dólares. Además 2018 puede ser año récord en fusiones y adquisiciones si extrapolamos la actividad de los dos primeros trimestres, 3,06 billones de dólares, buenas noticias para los bancos de inversión y hedge funds. Sin embargo estamos reconsiderando nuestra asignación a Europa, dada su exposición al comercio exterior.

El caso es que Trump ha vuelto a amenazar con extender los aranceles a las importaciones chinas, dejando su huella en los mercados: a pesar de cifras de beneficios trimestrales bastante decentes el índice S&P 500 se ha movido plano mientras que el índice chino CSI 300 mantiene una tendencia descendente. Quizás la fuente de infelicidad de Trump es la debilidad de otras divisas.  En este sentido sus comentarios sobre tipos de interés de la Reserva Federal han dado un respiro a las monedas de emergentes, aunque no al renminbi chino, que, sea o no que sus autoridades manipulan su moneda, ha continuado mostrando debilidad y pierde 4,5% contra el dólar el último mes. 

Aunque no hay pruebas de que las autoridades chinas, que deciden diariamente el tipo de cambio del renminbi, quieran deliberadamente debilitar su moneda, la retirada de liquidez en dólares y aumento de tipos de interés de la Reserva Federal pesa en los mercados financieros chinos y a su economía le favorece que su divisa se debilite en consonancia con el mercado, siempre que no conlleve fuga de capitales a gran escala.  De momento ha crecido al 6,7% anual el segundo trimestre y aunque esperamos que sus autoridades ajusten sus políticas para hacer frente a riesgos de crecimiento prevemos que su PIB aumente 6,3% en 2019. Además otros mercados emergentes, que infraponderamos, pueden también seguir bajo presión.


Mientras tanto la UE y Japón han firmado un acuerdo para crear una zona de libre comercio que representa alrededor del 30% del PIB mundial, pero realmente no representa un gran cambio de para Japón, pues la UE supone 11% de sus exportaciones y el país sigue expuesto a los efectos de las agresivas políticas comerciales de EE UU. Las palabras de Powell respecto a que la economía estadounidense goza de buena salud y la inflación es suficiente para justificar las subidas de tipos de interés han dejado al mercado de bonos en gran medida impasible.

Más significativos son los informes tras la reunión del Banco de Japón, indicando que puede empezar a examinar si deja que la rentabilidad a vencimiento de la deuda a diez años suba desde cero actual. Esto ha sido suficiente para que la rentabilidad de la deuda soberana de EEUU y Zona Euro haya aumentado, rompiendo la tendencia de aplanamiento de la curva de rentabilidades a vencimiento. Pero la inflación en Japón sigue muy por debajo de objetivo y es poco probable que su banco central cambie pronto su política monetaria.

El oro pierde terreno

Mientras el oro, donde estamos neutrales, ha perdido terreno, especialmente tras el optimista testimonio en el Congreso de Powell. Sólo un aumento sustancial de la inflación en EEUU o mayor escalada de las tensiones comerciales harían aumentar su precio los próximos meses. Sin embargo consideramos atractivas las emisiones a corto plazo de crédito a tipo de interés variable de EEUU (FRN, crédito grado de inversión, que tienden a ser más popular cuando se espera que aumenten los tipos interés, contra los que protege al inversor). 

Con el índice monetario LIBOR a tres meses al 2,34% resulta atractivo respecto a la deuda del Tesoro de EE UU a tres meses en alrededor de 2%, incluso ajustado a inflación. Esta deuda es menos volátil que las emisiones a tipo fijo y sus emisores muestran fundamentales fuertes. Estas emisiones han aumentado significativamente en 2018 y la base diversificado con empresas no financieras que están aprovechando la mayor demanda de baja exposición a sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

César Pérez es director de inversiones de Pictet WM

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