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EL FUEGO Y LA PÓLVORA, PROTAGONISTAS

El cartel de Fallas 2020, explicado por Dídac Ballester

20/01/2020 - 

VALÈNCIA. Era en 1929 cuando el maestro José Segrelles pintaba el considerado primer cartel de Fallas de València, encargado por la Sociedad Valenciana de Fomento del Turismo. En él, un buen puñado de fantasmagóricas figuras emergen de un fuego que centra la pieza, siendo el gran punto de luz de una València en plena noche. Más de noventa años después, una nueva nube surge de las llamas para contar la historia de una fiesta que avanza sin perder su esencia. Es el diseñador Dídac Ballester el encargado de contar las Fallas en 2020 con un proyecto que pone en primer plano los elementos “intangibles” más reconocibles de las fiesta: la explosión y la llama del fuego. "Nos apetecía trabajar el concepto de inicio y fin de fiesta. Los carteles se complementan. No hay uno sin el otro”, explica el diseñador. Efectivamente: carteles, en plural. También Ballester ha apostado por una campaña gráfica basada en más de una imagen, en esta ocasión dos, una pareja de carteles que remite al brillante cielo de València en la primera mascletà del año y, como cierre, a la oscura despedida con la cremà. Día y noche. 

“En un principio empezamos a trabajar en un cartel, pero al final, al generar el segundo, vimos que se cerraba el círculo”, explica el diseñador a Culturplaza sobre el proceso de creación de la campaña, un encargo que se formalizó en octubre, tras haber sido seleccionado por el Ayuntamiento de València a través de una llamada a proyecto. Y es en ese momento que empezó a trabajar sobre una campaña que se convierte en la quinta desde que se profesionalizara el modo de selección de autor, tras años de concursos, completando un lustro de carteles con los que, a primera vista, ya tiene una diferencia. El fondo. Tanto Ibán Ramón, estudio Yinsen (formado por María Pradera y Lorena Sayavera), Dani Nebot como el tándem Luis Demano y Joan Quirós apostaron todo al blanco, poniendo los elementos de su cartel sobre un fondo claro, una ‘tradición’ reciente con la que ha roto Ballester. “Una masa de color potente da mucha fuerza gráfica al cartel”, explica el autor, consciente de que este hecho le diferencia en el primer golpe de vista de los proyectos anteriores aunque, explica, no fue una decisión tomada para este fin. 

Sobre un fondo azul claro que representa el día y otro azul oscuro que representa la noche se dibujan dos nubes de humo: una provocada por la explosión de la pólvora de la mascletà y otra por las llamas del fuego, que se completan con detalles en color anaranjado cuya textura aporta “calidez” al conjunto. Todo ello, reduciendo al máximo estos elementos tradicionales de la fiesta. “Diseño con una goma de borrar -explica Ballester-. Borro hasta que queda lo básico y, cuando veo que pueden empezar a faltar elementos, paro”. Estas dos nubes están coronadas por la palabra ‘Falles’, para la que se ha hecho uso de una tipografía con carácter, que no quiere pasar desapercibida. En su nombre está la clave: ‘Brutal’. "Buscamos una tipografía que tuviera carácter, que fuera especial. Queríamos algo rotundo y casualmente encontramos esta. Al principio nos chocó, pero vimos que funcionaba. Una vez puesta probamos otras y ninguna funcionaba como esta. Además hay un pequeño guiño y es que nos recuerda a esa estructura interna de las fallas".

Es en estos elementos icónicos de la fiesta donde, explica Ballester, encuentra una conexión no tanto con las campañas gráficas más recientes sino con aquellos carteles que iniciaron el camino en la primera parte del siglo XX. “Hemos estado viendo carteles muy antiguos y hemos encontrado elementos en común. En los primeros prácticamente en todos los elementos centrales era la pólvora, el fuego, las llamas... Por eso me he decantado por representar las fallas con el fuego y la pólvora. Aunque sutilmente, ahí hay un elemento de conexión”. Destaca, de hecho, ese primer cartel del que hablábamos al principio del artículo, una obra de Segrelles que es historia de la tradición gráfica valenciana. “Es una maravilla”, comenta Ballester. Aunque interpretado de manera distinta por cada autor, ese esquema presidido por una ciudad en llamas y un cielo oscuro se repite en carteles como el firmado por José Amerigo Salazar en 1940, que simplifica desde el punto de vista gráfico los elementos, presentados de una manera más barroca -aunque a partir de una idea similar-, en 1941 por Pascual Llop.  

Es en esta convivencia en la que Ballester encuentra un ejemplo de la pluralidad de interpretaciones de la fiesta, una fiesta en la que el diseño ha cobrado cada vez más protagonismo, tanto en la campaña gráfica como en la confección de llibrets o los propios monumentos. Pero, ojo, el camino todavía se está construyendo en una València que en 2022 será Capital Mundial del Diseño. “¿El diseño puede ayudar a las Fallas? Claro, como en cualquier ámbito de la vida. Pero sí tengo clara una cosa, que el diseño no se tiene que apropiar de las Fallas. Hay fallas experimentales, tradicionales, barrocas, etc. Y eso es bueno. A partir de ahí, el diseño gráfico puede ayudar en la comunicación. Pueden ir de la mano”, reflexiona Ballester. Lo hace, además, desde la posición de alguien que habita los dos terrenos, pues ahora dibuja unas llamas que hace años provocaba. Fue en 2013 y 2014 cuando, junto a Ibán Ramón, firmó las fallas para la comisión Corona-Mossén Sorell, dos obras -Ornament i Delicte y El joc de la reinvenció- que reflexionaban sobre la propia estética y el papel de la falla en el espacio público. Aunque no descarta volver a ponerse el traje de artista fallero, de momento está colgado a la espera de un proyecto que le obligue a sacarlo del armario. 

Ha sido este lunes cuando, junto con el presidente de Junta Central Fallera y concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, y distintos miembros del gobierno local, se ha desvelado la campaña gráfica, en un acto que ha tenido lugar en el salón de cristal del Ayuntamiento. Esta imagen, además, supone la primera campaña de Fallas después de que València haya sido seleccionada Capital Mundial del Diseño para 2022, siendo esta la primera que surgió del nuevo modelo de contratación implantado de acuerdo con las asociaciones profesionales. 

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