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El juego, una adicción cada vez más extendida

22/01/2019 - 

VALÈNCIA. Famosos y deportistas que anuncian casas de apuestas o de póker online, publicidad de juego a todas horas y por todas partes, casas de apuestas que aparecen en muchas esquinas de nuestras calles…, un gran entramado que está favoreciendo el incremento de una adicción: la ludopatía. Un aumento que ha hecho saltar las alarmas porque cada vez son más los jóvenes que tienen un problema con el juego. 

Si la ley prohíbe apostar a menores de 18 años, ¿cómo sucede esto? Las nuevas plataformas online hacen más fácil que quien quiera experimentar pueda hacer. Solo necesita una pantalla de ordenador o un móvil, una tarjeta de crédito y un DNI. No se suele comprobar si es suyo o de sus padres, los filtros que existen para entrar al casino o al bingo no funcionan aquí. Al menos así se desprende de un estudio de la Universitat de València, donde se encuestó a más de 5.000 jóvenes de entre 15 y 19 años en 82 institutos y centros de formación de toda la Comunitat Valenciana. En este estudio se destaca que, entre los menores de edad, un 54% admite haber gastado dinero en juegos de azar y casi un 2% presentaban indicadores de juego patológico. “Estamos hablando de personas más vulnerables sometidas a estímulos repetitivos y muy intensos, que hacen que salte más rápidamente el descontrol. Cuanto más precozmente se despierta la ludopatía, mayor es la carga de enfermedad y el riesgo de cronificación aumenta considerablemente”, señala el doctor Augusto Zafra, médico psiquiatra y jefe de la Unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia y en la Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas. 

A ello el doctor Zafra añade dos problemas relacionados con esta adicción en los más jóvenes. Por un lado, afecta al desarrollo de su cerebro. “El frenesí cerebral que se produce con esos estímulos inmediatos genera un comportamiento adictivo que afecta al cerebro, a las emociones y al sistema de refuerzo pudiendo actuar como factor generador de dimensiones de personalidad disfuncionales u otras patologías mentales”. Por otro lado, a edades tempranas la percepción de daño no existe, como no hay nada evidenciable para que se den cuenta del daño que puede causarles no ven ningún problema en jugar. “Pero ese hábito, en el medio y largo plazo, te está bombardeando y puede ser que no desarrolle una ludopatía, pero sí que tiene más posibilidades, porque no se puede saber si eres vulnerables o no y cuando lo descubres puede ser tarde”.

 

Cruzar la línea entre diversión y adicción

La ludopatía empieza sin darte cuenta. Vivimos en una sociedad en la que el juego y las apuestas forman parte de nuestro día a día. La quiniela del fin de semana, la partida de cartas con los amigos, la lotería de Navidad, la Once, el echar las monedas del café en la tragaperras… ¿cuándo deja de ser una diversión y pasa a ser una adicción? “La ludopatía es un trastorno de conducta y del control de los impulsos en el que una persona necesita el juego y eso activa los mecanismos de recompensa. En un momento inicial, obtuvieron una gratificación en forma de un premio importante. Esta recompensa queda grabada como como un sello emocional muy importante, y eso inicia una búsqueda constante de ese refuerzo positivo, con la quimera de un premio en el que las distorsiones sobre la probabilidad del mismo son escasas y que, con casi toda seguridad, no le va a tocar. Esta conducta da lugar a la repetición de un comportamiento de manera irrefrenable, descontrolada y de forma compulsiva”. Cuando no hay control y uno ya no es capaz de poner freno; cuando se pierde la libertad y uno deja de hacer otras cosas (responsabilidades, trabajo, familia) por jugar; o cuando repercute en el entorno y en la persona y aparece la depresión y ansiedad, la pérdida del patrimonio o del trabajo es cuando se ha cruzado la línea.  

Y hoy en día cruzar esa línea entre diversión y adicción es mucho más fácil y rápida. Se puede jugar desde cualquier lugar y siempre está disponible, no hay horarios, hay un neuromarketing muy agresivo en el que se minimiza la percepción del sujeto de la pérdida económica y “no todos tenemos los mismos recursos personales para afrontar un uso sano y normalizado del juego. Como ocurre con otras adicciones, hay personas más vulnerables que otras y estas están en un riesgo alto de desarrollar un trastorno que le generará problemas para toda su vida”.

Tratamiento multidisciplinar

Problemas que no solo tienen que ver con la adicción al juego. Sino que esa vulnerabilidad puede hacer que caigan en otras adicciones, como el alcohol y las drogas, o ser más proclives a sufrir trastornos psicológicos como ansiedad, depresión o estrés. Por norma, el tipo de perfil de personas suelen tener dimensiones de alta impulsividad, inestabilidad emocional, baja autoestima, escasa tolerancia a la frustración y con elevada búsqueda en la experimentación de nuevas sensaciones. 

 

Por ello el tratamiento que realizan en la Clínica de Desintoxicación y Patología Dual en Vithas Hospital Nisa Aguas Vivas va encaminada en varias direcciones. En la primera fase del tratamiento de la ludopatía hay que realizar una –desintoxicación- y un distanciamiento del entorno condicionado del juego, con un programa de ingreso de 21 días para trabajar el comportamiento y el cambio de hábitos e integrar estos en su vida diaria. Además, la ludopatía suele ir acompañada de adicción a sustancias u otros trastornos psicológicos, siendo necesario un abordaje conjunto, con terapias grupales, individuales y de medicación. Y por último debe existir un apoyo familiar adecuado. Es importante que la familia se implique y ayude, por ejemplo, con el control de los estímulos, “intentar que la persona no lleve dinero o tarjetas porque eso disminuye la posibilidad y no se deja tanto al autocontrol de la persona en los inicios”, y también hacer una supervisión y control de las nuevas tecnologías. “No se puede prohibir el acceso a ellas, pero sí que se debe realizar un distanciamiento en su utilización”.

Pero sobre todo el doctor Zafra afirma que es clave actuar desde la prevención, “aunque desgraciadamente se está haciendo poco”. Una prevención que tiene que hacerse en edades tempranas, en los colegios y con las familias, concienciando de los problemas que puede generar el juego y enseñando ciertas pautas y normas. “Hay que ir al pool de personas que aún no saben lo que puede pasar, porque el que no es vulnerable adquiere más conocimiento y el que lo es le puedes estar privando de la aparición de una enfermedad o, si esta aparece, le estás dando mecanismos de afrontamiento adecuados para pedir ayuda antes y ponerse en tratamiento antes, porque los abordajes terapéuticos son más eficaces cuanto antes se aborde la enfermedad”.

La recuperación es lenta y en el camino se puede tropezar. Las recaídas son necesarias y a veces inevitables, porque mantener e integrar los cambios en la rutina diaria es complicado. Pero si ante una recaída se reacciona a tiempo y se busca ayuda rápidamente “puede ayudar a sobrellevar una situación de estancamiento y a modificar las conductas. Pero para ello es necesario una buena adherencia terapéutica, el compromiso de cambio y la confianza en los profesionales”.