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miranado al mar

El mundo de la vela no da la talla 

En un momento en el que la figura de Juan Carlos I está tan cuestionada, algunos olvidan lo mucho que hizo por el mundo de la náutica

23/09/2020 - 

VALÈNCIA.-No quiero entrar en discusiones políticas ni tan siquiera monárquicas. No me considero una persona monárquica, pero sí ‘Juancarlista’. Hay muchos como yo, aunque no lo reconozcan, sobre todo en el mundo de la náutica y más concretamente en el de la vela. Después de un injusto acoso y derribo por parte de la clase política hacia el rey emérito Juan Carlos I, no he visto a nadie del mundo del mar defenderle y, lo que es peor, algunos regatistas han despotricado contra su persona en las redes sociales.

De todos es conocido el gran bien que Juan Carlos I le ha hecho a España, aunque en ciertos sectores republicanos no se le reconozca. Jamás se lo podremos agradecer por muchos años que pasen. La náutica y, en concreto la vela, le debe todo a Juan Carlos I y a la familia real y quiero que valga este artículo para recordar algunos casos indiscutibles.

El 17 de octubre de 1986, la 91ª sesión del Comité Olímpico Internacional, celebrada en Lausana, votó a Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992 por delante de París. En 1980, Juan Antonio Samaranch fue elegido como presidente del Comité Olímpico Internacional y el rey Juan Carlos, dada su amistad con él, pudo colocar a sus peones a trabajar para que la candidatura española saliera adelante. Se consiguió.

España necesitaba formar un gran equipo olímpico a la altura de un anfitrión, y el rey comenzó a mover ficha. Se reunió con los grandes empresarios y les convenció para que todos aportaran lo que hiciera falta para dotar a nuestros deportistas de los medios necesarios. Se reunió con el gobierno socialista de Felipe González y, por mediación de Javier Gómez Navarro (secretario de Estado para el Deporte), en 1987 nació el ADO (Asociación de Deportes Olímpicos).

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Este fue el empujón que le faltaba a España para comenzar a subir en el medallero olímpico, además de comenzar a ganar asiduamente campeonatos del mundo y de Europa. La vela le pidió a Juan Carlos I un empujoncito más y este lo resolvió pidiéndole a Javier Solana que Tabacalera —en concreto Fortuna— patrocinara al Equipo Olímpico Español con el resultado de un oro en Seúl 88 y cuatro más y una plata en Barcelona 92. Creo que esto se le ha olvidado a los regatistas que lo vivieron, porque ninguno se ha inmutado cuando Juan Carlos I ha abandonado España en esas penosas e injustas circunstancias.

* Lea el artículo completo en el número de septiembre de la revista Plaza

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